
Highlights
Un especialista con conocimiento regional
Álvaro Iparraguirre es coordinador de Animación y Videojuegos de la Universidad de Lima y ya participó en actividades nacionales, durante la Global Game Jam de 2026.
Agenda descentralizada y densa
El especialista recorrerá Asunción y Ciudad del Este, con charlas con agremiados de IGDA Paraguay, masterclasses en la Universidad del Pacífico y la Universidad del Este, y un conversatorio abierto en la Universidad Autónoma de Asunción.
Oportunidad concreta del sector público
La visita es el gesto más tangible del INAP hacia la industria de videojuegos en la historia del país. Ahora la responsabilidad recae en la comunidad de desarrolladores para aprovechar el intercambio y traducirlo en políticas sostenibles.
La visita del Dr. Álvaro Iparraguirre a Paraguay, gestionada por el Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP), no es un evento académico más ni es una conferencia aislada que terminará en una foto institucional y en un comunicado de prensa olvidable. Es, probablemente, el gesto más concreto del sector público hacia la industria de videojuegos en toda la historia del país. Y como tal, merece ser leído en sus justos términos: no como una concesión, sino como una oportunidad que la comunidad de desarrolladores no puede darse el lujo de desaprovechar.
Desde el lunes 15 hasta el viernes 19 de junio, Iparraguirre —coordinador de Animación y Videojuegos de la Universidad de Lima, un especialista que participó con una charla sobre narrativa y videojuegos durante la Global Game Jam de 2026— recorrerá Asunción, Ciudad del Este y varias universidades. Su agenda incluye charlas con desarrolladores nucleados en IGDA Paraguay, masterclasses con estudiantes de la Universidad del Pacífico, encuentros en la Universidad del Este y un conversatorio abierto al público en la Universidad Autónoma de Asunción. Es una agenda densa, descentralizada y pensada para llegar a distintos actores del ecosistema.
El INAP, hay que decirlo, está haciendo su trabajo. La Ley 6106/2018 que lo creó nunca mencionó a los videojuegos. Durante años, esa omisión fue interpretada como una exclusión tácita pero con una ventana importante: los artículos 2, 5 y 12 de la ley permiten una interpretación amplia: la definición de “obra audiovisual” como “todo producto que constituya la expresión de un proceso creativo y productivo de imágenes en movimiento” que podría incluir a los juegos con contenido animado. El INAP está explorando esa vía, y la visita de Iparraguirre es parte de ese proceso.
Desde 2024, el instituto comenzó a dialogar con IGDA Paraguay. En 2025, formalizaron un acuerdo de colaboración y además, la posibilidad de incluir a la industria en el Consejo Nacional del Audiovisual. Ahora, en 2026, traen a un especialista internacional para que recorra el país, converse con desarrolladores, estudiantes y público general, y ayude a pensar políticas públicas para el sector. El mensaje es claro: el INAP está dispuesto a incluir a los videojuegos dentro de su órbita de acción.
La pregunta es si la industria está dispuesta a responder.
El gesto que no se puede ignorar

Que un organismo del Estado —con presupuesto, con capacidad de gestión y con incidencia en la asignación de fondos— destine recursos a traer a un especialista internacional es, más que todo, una inversión. Y como toda inversión, espera un retorno. Ese retorno no es económico inmediato, sino estratégico: construir las bases de una política pública que, eventualmente, podría traducirse en líneas de financiamiento, marcos regulatorios favorables y programas de formación sostenidos en el tiempo.
El INAP no va a hacerlo solo. No puede. La ley que le dio origen fue pensada para el cine y el audiovisual tradicional, no para los videojuegos. Para que los juegos electrónicos entren en sus convocatorias de fondos concursables, para que los estudios locales puedan acceder a certificaciones y beneficios fiscales, se necesita reglamentación. Y esa reglamentación no puede escribirse en un escritorio cerrado. Necesita insumos del sector.
Ahí es donde entra la visita de Iparraguirre. No viene a dar una cátedra magistral y a irse. Viene a escuchar, a conversar, a ayudar y a esquematizar. Y el INAP, al organizar esta agenda, está creando espacios concretos para que esa escucha ocurra. Pero escuchar no es suficiente. La industria tiene que hablar. Tiene que llenar esas sillas, hacer preguntas, plantear necesidades, mostrar proyectos. Tiene que demostrar que no es un puñado de entusiastas dispersos, sino un sector organizado con capacidad de articulación.
Si la respuesta de la comunidad es tibia, si las charlas quedan a medio llenar, si los desarrolladores no se acercan a plantear sus demandas, el mensaje que se enviará es otro: que la industria no está lista, que no hay masa crítica, que no vale la pena invertir recursos públicos en algo que no muestra signos de vida a pesar de su movilidad económica. Y eso sería un retroceso monumental.
La ventana de oportunidad

La industria de videojuegos en Paraguay creció durante años a pulmón, a espaldas del Estado. Los estudios que hoy existen —Waraní, Posibillian, Roshka, y tantos otros— lo hicieron por su cuenta, con recursos propios, con la resiliencia de unos pocos. Ese esfuerzo es admirable, pero también es insostenible si se quiere escalar. Los países vecinos ya tienen leyes de fomento, incentivos fiscales y fondos concursables. Argentina tiene la Ley de Economía del Conocimiento. Brasil tiene el Marco Legal dos Games. Uruguay tiene crédito fiscal para I+D. Paraguay tiene… un INAP que está empezando a moverse.
La visita de Iparraguirre no va a resolver la falta de financiamiento de la noche a la mañana. No va a crear un fondo de 500 mil dólares para estudios independientes ni va a aprobar una ley de mecenazgo para videojuegos. Lo que va a hacer es poner sobre la mesa un diagnóstico. Va a ayudar a identificar qué funciona, qué falta y qué se puede hacer con los recursos que ya existen. Pero para que ese diagnóstico se traduzca en acción, la industria tiene que ser parte activa del proceso.
No se trata de esperar que el INAP resuelva los problemas del sector. Se trata de trabajar con el INAP para que los problemas del sector sean conocidos, priorizados y eventualmente atendidos. Eso implica participar en las reuniones, responder las consultas, presentar datos, mostrar proyectos. Implica también tener paciencia: las políticas públicas no se construyen en una semana. Pero se construyen semana a semana.
Los encuentros con Iparraguirre son una oportunidad gigante. Y las oportunidades, en una industria pequeña como la nuestra, no se dan todos los días.
Lo que está en juego

Si la comunidad de desarrolladores responde, si llena los auditorios, si hace preguntas pertinentes, si demuestra que hay un tejido productivo con potencial de crecimiento, el INAP tendrá argumentos para invertir en el sector. Podrá justificar que el dinero público destinado a los videojuegos no se desperdicia. Podrá abrir líneas de financiamiento piloto. Podrá incluir a los juegos en sus convocatorias de fondos. Podrá, eventualmente, impulsar una legislación específica.
Si la comunidad no responde, si los encuentros son desiertos, si los desarrolladores no se acercan porque “ya están muy ocupados haciendo juegos”, el mensaje será el contrario: que el sector no está maduro, que no hay demanda, que no vale la pena destinar recursos. Y el INAP, con razón, priorizará otras áreas del audiovisual que sí muestren movimiento.
No es justo, quizás, que todo el peso de la construcción de la industria recaiga sobre los hombros de quienes ya están sobrecargados. Pero esa es la realidad. El Estado no va a venir a salvar al sector. Va a acompañar al sector si el sector demuestra que vale la pena acompañarlo.
La visita de Iparraguirre es, en ese sentido, una prueba de fuego. No para el INAP, que ya está haciendo su parte. Para la industria.
Fechas, lugares y un llamado
Las actividades comienzan el lunes 15 a las 14:00 horas en la sede del INAP (Montevideo 890 esq. Piribebuy), con una charla para desarrolladores nucleados en IGDA Paraguay. El martes 16, la actividad se trasladará a la Universidad del Este – Escuela Superior de Bellas Artes en Ciudad del Este. El jueves 18, Iparraguirre dictará dos masterclasses en la Universidad del Pacífico (a las 15:00 y 19:00 horas). El viernes 19, el conversatorio abierto “Narrativa, cine y videojuegos” se realizará en la Universidad Autónoma de Asunción, en el Salón Auditorio Josefina Plá, a las 17:00 horas. Todas las actividades son abiertas y gratuitas, con capacidad limitada en algunos casos.
No se trata de ir a sacarse una foto con el especialista. Se trata de ir a trabajar. De empezar a construir, entre todos, los cimientos de una política pública que todavía no existe, pero que podría existir.
El INAP puso la pelota en juego. Ahora la industria tiene que decidir si la recibe o la deja pasar. Porque si no la recibe ahora, no sabemos cuándo volverá a tener otra oportunidad.
