
Highlights
Diálogo directo con la comunidad
Los desarrolladores paraguayos se acercaron a Iparraguirre con preguntas concretas sobre modelos de financiamiento, marcos legales y experiencias de otros países. La conversación fue bidireccional y técnica.
El videojuego como lenguaje cultural
Uno de los temas centrales fue el reconocimiento del videojuego como expresión artística y narrativa con peso propio, más allá de su valor comercial o de entretenimiento.
El germen de una política pública
Las jornadas dejaron planteada la necesidad de avanzar hacia un marco normativo que fomente el desarrollo local, con el INAP como ente articulador y la experiencia regional como guía.
El lunes 15 de junio, la sede del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP) se llenó de un murmullo distinto al habitual. No era el de una reunión de producción audiovisual tradicional ni el de una convocatoria para cineastas. Era el murmullo de desarrolladores, programadores, artistas y diseñadores nucleados en IGDA Paraguay, reunidos alrededor de una mesa para conversar con el Dr. Álvaro Iparraguirre, coordinador de Animación y Videojuegos de la Universidad de Lima.

La jornada, que combinó la presencialidad con la participación remota a través de Google Meet, marcó el inicio de una agenda que el INAP gestionó con el objetivo de tender puentes entre el sector público y una industria que, hasta hace poco, creció mayoritariamente al margen de las políticas estatales.


La charla no fue una conferencia unidireccional. Fue, ante todo, un intercambio. Iparraguirre compartió la experiencia peruana en la construcción de políticas de fomento para videojuegos, un proceso que en ese país comenzó con esfuerzos aislados de la comunidad y que hoy cuenta con el respaldo del Ministerio de Cultura a través de concursos y líneas de financiamiento específicas.
Pero el diálogo no se quedó en la exposición de casos exitosos. Los presentes preguntaron, cuestionaron, aportaron sus propias visiones sobre la realidad local. Se habló de las dificultades de acceso al financiamiento, de la necesidad de formación en áreas creativas y técnicas, y de la importancia de que los videojuegos sean reconocidos no solo como entretenimiento, sino como una herramienta de expresión cultural.

Los agremiados a IGDA Paraguay coincidieron en varios puntos. El primero, y quizás el más relevante, es que el contacto con el INAP debe afianzarse. No se trata de una relación puntual, sino de un vínculo que debe sostenerse en el tiempo para que las conversaciones de hoy se traduzcan en políticas concretas mañana. El segundo es que el desarrollo de videojuegos no es exclusividad de programadores. La dimensión creativa —el arte, la narrativa, el diseño de personajes, la música— es igual de fundamental, y debe ser fortalecida con la misma intensidad que la parte técnica. Quienes participaron del encuentro entendieron que, para construir una industria sólida, se necesitan equipos multidisciplinarios donde cada rol sea valorado.
Ciudad del Este: un diálogo que cruzó la frontera de la capital

Al día siguiente, la agenda de Iparraguirre se trasladó a Ciudad del Este. La Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional del Este fue el escenario del conversatorio “Videojuegos, animación e industrias creativas en las tensiones de la cultura digital”. El auditorio recibió a estudiantes, docentes y desarrolladores de la región, en un encuentro que evidenció una realidad que a veces se subestima: el interés por el desarrollo de videojuegos no se limita a Asunción. Hay talento, hay ganas y hay preguntas en todo el país.
La actividad fue dinámica. Los presentes no se limitaron a escuchar; intervinieron, preguntaron, establecieron discusiones. Uno de los temas que generó mayor debate fue el de la inteligencia artificial generativa y su impacto en la producción de videojuegos. ¿Es una herramienta que democratiza el acceso a la creación o una amenaza para los empleos creativos? ¿Cómo se integra éticamente en un proceso que, hasta hace poco, era exclusivamente humano? Las respuestas no fueron unívocas, y eso fue precisamente lo enriquecedor: el reconocimiento de que no hay soluciones fáciles, y que el camino requiere reflexión colectiva.

También se habló de narrativa. De cómo contar historias a través de los videojuegos, de cómo el medio interactivo permite experiencias que el cine o la literatura no pueden replicar. Y se habló de la importancia de entender el rol de cada componente involucrado en el proceso de creación: el arte, la programación, el diseño de sonido, la dirección. Un videojuego no es solo código; es un ecosistema de disciplinas que deben dialogar entre sí.
La participación de la comunidad del Este fue activa y comprometida. Las preguntas no se quedaron en la superficie; indagaron en las dificultades concretas de desarrollar desde una ciudad que no es la capital, en los desafíos de acceso a formación especializada y en las oportunidades que ofrece la cercanía con Brasil. Iparraguirre, por su parte, aportó ejemplos de cómo otros países de la región están abordando problemas similares, y enfatizó que el camino hacia una industria consolidada no es lineal ni rápido, pero es posible si se construye con paciencia y articulación.
Hacia adelante: lo que viene
Las dos primeras jornadas de la visita de Iparraguirre dejaron un saldo positivo, pero también la certeza de que el trabajo recién comienza. Los encuentros con la comunidad de desarrolladores, tanto en Asunción como en Ciudad del Este, demostraron que hay interés, hay preguntas y hay disposición a construir. Pero también dejaron en claro que la industria local necesita espacios de encuentro regulares, donde las conversaciones no queden en anécdotas sino que se traduzcan en planes concretos.
El jueves 18, la agenda continuará con dos masterclasses en la Universidad del Pacífico, donde Iparraguirre abordará la relación entre producción cinematográfica y videojuegos desde la narrativa y la cultura digital. El viernes 19, el conversatorio “Narrativa, cine y videojuegos” se realizará en la Universidad Autónoma de Asunción, en el Salón Auditorio Josefina Plá. Será el cierre de una semana intensa, pero también el inicio de un proceso que, si se sostiene, podría derivar en políticas públicas concretas para el sector.
Por el lado de IGDA Paraguay, la agenda también sigue en movimiento. Los encuentros con Iparraguirre abrieron la puerta a una reflexión más profunda sobre el rol del gremio en la articulación con el Estado y en la formación de nuevos talentos. No hay planes cerrados aún, pero sí una conciencia compartida de que el momento es propicio para avanzar.
La visita de Iparraguirre no es un fin en sí misma. Es un eslabón en una cadena que comenzó con los primeros diálogos entre el INAP y la comunidad de desarrolladores en 2024, que continuó con la Global Game Jam de 2026 y que ahora encuentra un punto de inflexión en esta semana de trabajo. Lo que venga después dependerá de la capacidad de ambas partes —el Estado y la industria— para sostener el impulso y transformar las conversaciones en acciones concretas.
Por ahora, el saldo es alentador. La comunidad respondió. Las preguntas llegaron. Los diálogos fueron genuinos. Quienes participaron de estos primeros encuentros saben que esto recién empieza, y que el camino hacia una política pública para videojuegos en Paraguay se construye paso a paso, encuentro a encuentro, pregunta a pregunta.
