
Highlights
La memoria y el almacenamiento, bajo presión
La expansión de los centros de datos aumenta la demanda de componentes tecnológicos.
Sony y Nintendo reconocen el impacto
Los costos ya forman parte de las decisiones estratégicas de grandes compañías.
Un desafío para los desarrolladores
Comprar equipos, ampliar estaciones de trabajo y contratar infraestructura online puede resultar más costoso.
La expansión de la inteligencia artificial está modificando las prioridades de la industria de los semiconductores. Los centros de datos necesitan cada vez más memoria y almacenamiento para entrenar y ejecutar modelos, una demanda que está presionando la disponibilidad de componentes y elevando sus precios. El efecto ya aparece en las previsiones de los fabricantes y en los resultados financieros de compañías vinculadas directamente con los videojuegos.
Sony y Nintendo reconocieron durante sus últimas presentaciones financieras que el encarecimiento de la memoria afecta sus costos. La situación también puede alcanzar a los estudios de desarrollo, que necesitan computadoras, tarjetas gráficas, almacenamiento y servicios de infraestructura para producir y mantener sus juegos.
No significa que cada aumento de precio sea consecuencia exclusiva de la inteligencia artificial ni que todos los segmentos del mercado estén atravesando la misma situación. Pero sí muestra un cambio en la competencia por recursos tecnológicos que hasta hace poco se analizaban principalmente desde la perspectiva del mercado de PC, consolas y dispositivos de consumo.
La inteligencia artificial está cambiando el mercado de la memoria
El crecimiento de la IA no solamente impulsa la demanda de procesadores especializados y aceleradores gráficos. También requiere grandes cantidades de memoria y almacenamiento para alimentar los sistemas de cómputo, procesar información y conservar los datos utilizados durante el entrenamiento y la inferencia.
Entre los componentes más importantes están la memoria de alto ancho de banda (HBM), la DRAM convencional utilizada en servidores y las unidades de almacenamiento basadas en NAND Flash. Aunque cumplen funciones diferentes y no son intercambiables, forman parte de una cadena industrial en la que los fabricantes deben distribuir capacidad productiva, procesos avanzados, empaquetado y otros recursos entre distintos mercados.

Las previsiones de TrendForce para el cuarto trimestre de 2026 muestran la dimensión de esa presión. La consultora estima que los precios contractuales de la DRAM convencional aumentarán entre un 10% y un 15% respecto al trimestre anterior, mientras que los de NAND Flash podrían subir entre un 15% y un 20%. La firma atribuye buena parte de esta tendencia a la demanda de infraestructura para IA y a la prioridad que los fabricantes están dando a productos destinados a servidores.
El mercado de memoria gráfica también presenta señales de tensión. Según TrendForce, algunos fabricantes de computadoras están reconsiderando el uso de GDDR6 para reducir los costos de producción. Al mismo tiempo, la demanda de GDDR7 está siendo impulsada principalmente por chips destinados a aplicaciones de inteligencia artificial.
La oferta también enfrenta limitaciones: los fabricantes están reduciendo gradualmente la producción de GDDR6, mientras que la disponibilidad de GDDR7 continúa condicionada por la asignación de capacidad a otros productos. La consultora espera que estas circunstancias mantengan una tendencia alcista en los precios de ambas generaciones de memoria gráfica.
El almacenamiento empresarial atraviesa una situación similar. TrendForce proyecta que la demanda de capacidad de los SSD empresariales crecerá más del 80% interanual durante 2026, impulsada por la expansión de la infraestructura de inferencia de IA y las necesidades de recuperación y almacenamiento de datos en tiempo real. La consultora también advierte que buena parte de la oferta adicional ya está comprometida, lo que limita la disponibilidad en el mercado.
El escenario, por lo tanto, no consiste en que todos los componentes utilizados por una computadora de videojuegos terminen dentro de un centro de datos. La presión aparece porque distintos productos dependen de una industria con recursos limitados y fabricantes que están priorizando los segmentos con mayor demanda y rentabilidad.
Sony y Nintendo ya reconocen el impacto
La industria del videojuego no está aislada de estos cambios. Las consolas necesitan memoria y almacenamiento para su fabricación, por lo que las variaciones de precios afectan directamente sus costos de producción.

Sony abordó el tema durante la presentación de sus resultados del segundo trimestre fiscal de 2026, publicados el 5 de noviembre. La compañía explicó que consiguió compensar el aumento de los precios de memoria para PlayStation 5 mediante ajustes en promociones y precios, además de medidas adicionales de reducción de costos.
La empresa espera que la rentabilidad de su hardware durante el ejercicio fiscal actual se mantenga en niveles similares a los del período anterior. También informó que ya llegó a un acuerdo con sus proveedores sobre las cantidades de memoria necesarias para cubrir sus previsiones de ventas de hardware durante el próximo ejercicio fiscal.
El dato permite observar cómo una compañía de la escala de Sony está gestionando el encarecimiento de los componentes. En lugar de trasladar automáticamente todo el aumento al precio de las consolas, la empresa combina distintas medidas comerciales y operativas para proteger sus márgenes.

Nintendo también incorporó el problema a sus previsiones financieras. En su presentación del segundo trimestre fiscal, publicada el 5 de noviembre, mantuvo una estimación de aproximadamente 100.000 millones de yenes en costos adicionales vinculados al aumento de precios de componentes —especialmente memoria— y al impacto de las medidas arancelarias.
Es importante separar ambos factores: la cifra no corresponde exclusivamente al encarecimiento de los chips. Nintendo los contempla en conjunto dentro de su estimación de costos de ventas para el ejercicio fiscal que termina en marzo de 2027.
La compañía ya había advertido que el aumento de los precios de memoria y otros componentes podía presionar la rentabilidad de su hardware. Su previsión también contempla las condiciones del mercado y los aranceles, por lo que no sería correcto presentar los 100.000 millones de yenes como una factura atribuible únicamente a la demanda de inteligencia artificial.
Los dos casos muestran estrategias diferentes frente a un mismo problema. Sony destaca los acuerdos de abastecimiento y los ajustes comerciales para compensar los mayores costos; Nintendo incorpora el encarecimiento de componentes y los aranceles a una previsión financiera conjunta.
Los estudios también necesitan esa memoria
El impacto potencial no termina en las consolas. Desarrollar un videojuego exige una infraestructura tecnológica que incluye estaciones de trabajo, memoria RAM, tarjetas gráficas, almacenamiento y equipos destinados a pruebas, compilación y producción de contenido.
Los motores gráficos modernos, como Unreal Engine y Unity, permiten trabajar con proyectos de diferentes escalas, pero las exigencias aumentan cuando se utilizan escenarios complejos, iluminación avanzada, texturas de alta resolución y grandes cantidades de recursos. En esos casos, la memoria disponible, la capacidad de procesamiento y la velocidad de almacenamiento pueden marcar una diferencia en los tiempos de trabajo.
Un aumento sostenido de los precios de RAM, SSD y tarjetas gráficas puede elevar el presupuesto necesario para renovar o ampliar los equipos de un estudio. La consecuencia no necesariamente será inmediata: dependerá del tamaño del equipo, de la antigüedad de sus computadoras, de la cantidad de estaciones que necesite y de la frecuencia con la que deba actualizar su infraestructura.
Para un estudio pequeño, reemplazar una computadora o incorporar una tarjeta gráfica puede representar una parte considerable de su presupuesto. Para una empresa con decenas de desarrolladores, una actualización general de equipos supone una inversión mucho mayor. En ambos casos, el encarecimiento de los componentes puede obligar a revisar los tiempos de renovación o la planificación de futuras compras.
También existe un segundo frente: los servicios de infraestructura en la nube. Los videojuegos multijugador, las plataformas online y los títulos que funcionan como servicios necesitan servidores, almacenamiento y capacidad de procesamiento para atender a sus usuarios.
La expansión de los centros de datos destinados a IA aumenta la demanda de esos recursos, pero eso no significa que todos los proveedores de alojamiento o computación en la nube estén subiendo automáticamente sus tarifas. El precio depende de la ubicación, el tipo de servicio, la capacidad contratada, el consumo y las condiciones comerciales de cada proveedor.
Por eso, conviene distinguir entre la presión que existe sobre el mercado de componentes y un eventual aumento de las tarifas que pagan los desarrolladores. La primera ya cuenta con indicadores y previsiones concretas; la segunda necesita analizarse proveedor por proveedor.
Paraguay: cuánto cuesta acceder a infraestructura local
En mercados como el paraguayo, el problema tiene una particularidad adicional. Buena parte del hardware utilizado por desarrolladores y consumidores depende de cadenas internacionales de producción y distribución. Las variaciones de precios en los mercados de memoria y almacenamiento pueden trasladarse a los equipos disponibles localmente, aunque el efecto final también depende de la importación, el tipo de cambio, los inventarios y los márgenes comerciales.

En el terreno de los servicios, existen alternativas locales con tarifas públicas que permiten dimensionar algunas de las opciones disponibles. Wilohosting, por ejemplo, ofrece planes VPS desde 100.000 guaraníes mensuales, aunque ese precio corresponde a una contratación trimestral e incluye un núcleo virtual, 1 GB de RAM y 20 GB de almacenamiento SSD. (En ningún sentido, esto es publicidad intext; es tan solo un ejemplo concreto)
Su plan VPS Start cuesta 200.000 guaraníes mensuales e incluye dos núcleos virtuales, 2 GB de RAM y 40 GB SSD. En una categoría superior, el plan VPS Power se ofrece por 700.000 guaraníes mensuales, con seis núcleos virtuales, 12 GB de RAM y 240 GB SSD.
Son referencias de infraestructura virtual disponible en Paraguay, no tarifas específicas para alojar videojuegos ni servicios de computación especializados en inteligencia artificial. Tampoco permiten afirmar que esos precios hayan aumentado como consecuencia de la demanda de los centros de datos.
Su utilidad está en mostrar que los estudios y emprendimientos digitales tienen alternativas con distintos niveles de recursos y costos. Para un proyecto independiente, contratar un servidor puede ser una necesidad operativa, pero no reemplaza la inversión en computadoras y componentes que requiere el equipo de desarrollo.
La situación tampoco se limita a Paraguay. Los estudios de Brasil, Argentina, Uruguay y otros países de Latinoamérica también participan de una industria que depende de hardware y servicios tecnológicos producidos o administrados, en gran medida, fuera de sus fronteras. La evolución de los precios internacionales puede repercutir en sus presupuestos, aunque la magnitud del impacto dependerá de las condiciones de cada mercado.
Una competencia que también alcanza al videojuego
La expansión de la inteligencia artificial no significa que los videojuegos vayan a dejar de desarrollarse ni que todos los estudios deban afrontar inmediatamente un aumento de sus presupuestos. Tampoco permite atribuir cada variación de precios a la demanda de los centros de datos. La capacidad de producción, las decisiones de los fabricantes, los inventarios, los contratos de abastecimiento y la demanda de otros sectores también intervienen en el resultado.
Sin embargo, las previsiones de TrendForce y los resultados financieros de Sony y Nintendo muestran que la presión sobre la memoria y el almacenamiento ya forma parte de las decisiones de la industria tecnológica. No es solamente una preocupación de los analistas: las compañías están ajustando sus estrategias para responder al aumento de los costos.
Para los desarrolladores, el desafío puede aparecer en distintos momentos: al comprar una computadora nueva, ampliar la memoria de una estación de trabajo, renovar una tarjeta gráfica o contratar infraestructura para mantener un juego online. No todos esos gastos evolucionarán al mismo ritmo, pero comparten una dependencia de recursos que hoy son cada vez más demandados.
Mientras las grandes compañías continúan invirtiendo en infraestructura de inteligencia artificial, la industria del videojuego deberá competir por componentes y capacidad tecnológica con otros sectores que también necesitan expandirse. La pregunta ya no es solamente cuánto costará desarrollar la próxima generación de juegos, sino cuánto costará mantener las herramientas necesarias para crearlos.
