
Highlights
El dilema del desarrollo dual
Cuando un estudio depende de contratos de servicios para subsistir, surge la pregunta de si puede permitirse el lujo de invertir en su propia IP. No es un debate teórico: es la realidad de muchos estudios paraguayos.
Lecciones de veteranos del desarrollo externo
La ExDev Week de GamesIndustry recoge las voces de una decena de estudios de servicios que han navegado este dilema. Sus respuestas no son unívocas, pero ofrecen estrategias concretas para equilibrar la creatividad y la sostenibilidad.
Un mapa de ruta para el ecosistema paraguayo
En Paraguay, donde la mayoría de los estudios combinan trabajo por encargo con desarrollo propio, las lecciones de estos veteranos no son teoría: son herramientas para construir un ecosistema más sólido y menos precario.
Cuando un estudio de videojuegos depende de contratos externos para subsistir, surge una pregunta incómoda: ¿puede permitirse el lujo de desarrollar su propia IP? El artículo de Lewis Packwood para GamesIndustry.biz, publicado en el marco de la ExDev Week —una iniciativa editorial que dedica una semana a explorar el presente y futuro del desarrollo externo—, recoge las voces de una decena de estudios de servicios para responder a esta cuestión.
Para la industria de videojuegos en Paraguay, donde los estudios locales combinan el trabajo por encargo para clientes internacionales con el desarrollo de juegos propios, las lecciones de estos veteranos no son solo teoría: son un mapa de ruta para un ecosistema que está aprendiendo a caminar sobre la cuerda floja de la creatividad y la sostenibilidad.
Las respuestas, como era de esperar, no son unívocas. Hay quienes defienden que ambos modelos pueden coexistir y potenciarse mutuamente, y quienes sostienen que dividir el enfoque es un lujo que pocos pueden permitirse. La ExDev Week, al poner el foco en esta realidad, subraya que no hay una respuesta única, sino estrategias que dependen del tamaño, la cultura y la ambición de cada estudio.

El caso a favor de la doble vía: creatividad y aprendizaje
El argumento más recurrente entre quienes defienden el desarrollo interno es el de la motivación y el aprendizaje. Bryan Freitas, director técnico de Redcatpig, lo expresa con claridad: “Trabajar en suficientes proyectos externos sin que tus ideas avancen te lleva rápido hacia la desmotivación”. Para Freitas, el mejor trabajo surge cuando las personas construyen algo en lo que realmente creen. Su colega João Toste, director de arte del mismo estudio, añade que los proyectos internos permiten ver cómo una decisión artística se desarrolla a lo largo de todo el ciclo de producción, no solo en una parte. Ese conocimiento, adquirido a través de la experiencia directa, se convierte en un activo cuando el estudio enfrenta proyectos externos con restricciones más ajustadas.
Mike Sherak, director general de la división de arte de Virtuos, coincide: “Trabajar en nuestros propios proyectos nos da la libertad creativa para experimentar con nuevos estilos y técnicas. También nos brinda experiencia de primera mano sobre la naturaleza compleja del desarrollo de juegos que nuestros socios conocen muy bien”. Para estudios que ofrecen servicios de arte o desarrollo, esa comprensión del proceso completo es un diferenciador competitivo: no solo saben cómo hacer su parte del trabajo, sino que entienden cómo encaja en el todo.

Terry Goodwin, codirector de Lab42, lo sitúa en términos de ciclo de vida del producto. “Si parte de su oferta como estudio es la experiencia en la gestión de un producto a lo largo de todo su ciclo de vida, necesita asegurarse de que su equipo no solo tenga esa experiencia, sino que la mantenga afilada”. En el desarrollo externo, señala, rara vez se ve un proyecto completo desde la ideación hasta el lanzamiento. Por eso, crear esas oportunidades internamente se vuelve necesario para retener o adquirir esa experiencia.
Rob Hewson, de Huey Games, aporta un matiz pragmático. Su estudio fue fundado bajo la filosofía “sobrevive el tiempo suficiente para tener suerte”. Por eso, aunque Huey Games tiene proyectos internos, la prioridad es asegurar el flujo de trabajo externo. “Ponemos a nuestros clientes y nuestro trabajo de desarrollo externo en primer lugar”. Los proyectos internos se aíslan cuidadosamente para que no afecten los servicios externos, y cuando se comprometen con uno, se le asigna un equipo dedicado y un presupuesto protegido. Es una estrategia de gestión de riesgos que permite cosechar los beneficios creativos sin poner en peligro la estabilidad financiera.
La postura contraria: enfoque y riesgo

En el extremo opuesto, hay estudios que han decidido no desarrollar IP propia y centrarse exclusivamente en servicios. Stuart Muckley, CEO de Code Wizards Group, es categórico: su empresa es un “proveedor de servicios 100% puro” que no crea sus propios juegos. “Creemos que debemos enfocarnos en lo que hacemos mejor”, dice, mencionando ingeniería de backend, pipelines de datos y operaciones de red. Code Wizards trabaja en proyectos internos, pero “nunca juegos”.
La posición no es dogmática. Muckley reconoce que hay diferentes modelos de estudios y que no hay una respuesta correcta o incorrecta. Pero para Code Wizards, ser un proveedor de servicios es su misión central, y la claridad de ese propósito facilita las relaciones con los clientes.
Joe Harford, CEO de Airship, ofrece una perspectiva más matizada. Airship trabaja en una gran cantidad de juegos de otras compañías, incluyendo títulos de gran presupuesto, y Harford dice que genuinamente disfruta de esa labor. “Puedes tocar docenas de mundos que nunca podrías construir por tu cuenta”.
Sin embargo, advierte contra “el romanticismo de poseer IP”. Para un estudio de servicios, la IP propia puede convertirse en una trampa silenciosa: consume recursos, tiempo y dinero, desvía el enfoque del servicio que realmente paga las cuentas, y llevado al extremo, pone al estudio en competencia con los mismos clientes a los que debería apoyar.
Airship produce IP propia, pero de manera deliberada como “campo de entrenamiento, no como negocio”. Es una herramienta para afilar habilidades y entender la presión que enfrentan los clientes, no una línea de negocio en sí misma. “Producto y servicio son modelos de negocio genuinamente diferentes, y gestionar ambos bien es más difícil de lo que la mayoría admite”.
Chris Wood, CEO de Tanglewood Games, comparte esa visión. Su estudio tomó la decisión consciente de no hacer proyectos propios y enfocarse en ofrecer servicios de alto nivel. “Una vez que un estudio tiene su propio título en marcha, su tiempo y lealtades se dividen”. Los mejores empleados pueden ser atraídos hacia el proyecto propio justo cuando un cliente los necesita, y los clientes lo notan, aunque no se diga en voz alta. Tanglewood evita esa tensión ofreciendo atención completa a cada cliente.
Myke Parrott, CEO de CodeDev, ha tenido una experiencia similar. Desde el primer día, CodeDev se ha centrado en proyectos externos. Sin embargo, Parrott deja la puerta abierta a cambios futuros, señalando que ven una creciente demanda de equipos de desarrollo completos que puedan asumir proyectos enteros.
Aplicación al contexto paraguayo: un ecosistema en construcción

La industria de videojuegos en Paraguay es, en muchos sentidos, un estudio de desarrollo externo a escala nacional. La mayoría de los estudios locales operan con equipos pequeños, a menudo de menos de diez personas, y combinan el trabajo por encargo para clientes internacionales con el desarrollo de sus propias IPs. Este modelo híbrido no es una elección estratégica en muchos casos, sino una necesidad: los ingresos de los servicios externos financian el desarrollo de los juegos propios, que a su vez sirven como carta de presentación para atraer más clientes.
El enfoque de Huey Games —”sobrevive el tiempo suficiente para tener suerte”— resuena profundamente en la escena local. Estudios como Posibillian Tech o Waraní Studios han seguido una trayectoria similar: consolidar su reputación con trabajo de alta calidad para clientes externos, para luego usar ese capital para desarrollar IP propia. La lección de Hewson sobre silenciar los proyectos internos y protegerlos con equipos dedicados y presupuestos separados es especialmente relevante, aunque en la práctica paraguaya, donde los equipos son pequeños, el “silo” suele ser más una cuestión de tiempo que de personal.
El aprendizaje que mencionan Freitas y Toste —la capacidad de ver un proyecto desde la ideación hasta el lanzamiento— es uno de los mayores déficits de la industria local. La mayoría de los desarrolladores paraguayos tienen experiencia en partes del proceso, pero rara vez en el ciclo completo. Desarrollar juegos propios ofrece esa oportunidad, y es una de las razones por las que muchos estudios insisten en mantener proyectos internos incluso cuando los márgenes son ajustados.
El riesgo que señalan Harford y Wood —la división de lealtades y el desvío de recursos— es igualmente real. En un estudio pequeño, la misma persona que programa el juego propio puede ser la que necesita resolver un problema urgente para un cliente. La recomendación de Tanglewood de mantener el foco en el servicio puede ser una opción válida para ciertos perfiles, pero para otros, la motivación creativa que proporciona la IP propia es demasiado valiosa como para renunciar a ella.
El equilibrio como estrategia, no como concesión

El debate planteado por GamesIndustry.biz en el marco de la ExDev Week no tiene una respuesta única. La decisión de desarrollar IP propia mientras se trabaja en proyectos externos depende del tamaño del estudio, su cultura, su posición financiera y sus ambiciones a largo plazo. Para estudios grandes y consolidados como Airship o Code Wizards, el enfoque en servicios puede ser la opción más rentable. Para otros, como Redcatpig o Lab42, la combinación de ambos modelos es lo que les permite mantenerse creativos y competitivos.
En el contexto paraguayo, donde la industria es pequeña pero ambiciosa, la respuesta parece inclinarse hacia el modelo híbrido. Los estudios locales no pueden permitirse el lujo de renunciar a los ingresos de los servicios externos, pero tampoco pueden renunciar al desarrollo de IP propia si quieren crecer y diferenciarse. La clave está en la gestión del riesgo y la organización: establecer prioridades claras, proteger los proyectos internos con recursos dedicados, y mantener una comunicación honesta con los clientes sobre la capacidad del estudio.
La reflexión de James Oates, de Sumo Digital, ofrece una conclusión elegante: “La propiedad puede adoptar muchas formas”. No se trata de si el proyecto te pertenece o no, sino de si las personas se sienten capacitadas para hacer una contribución significativa a su éxito. En última instancia, tanto los proyectos externos como los internos pueden ser fuentes de satisfacción y crecimiento si se gestionan con inteligencia. Para los estudios paraguayos, el desafío no es elegir entre uno u otro, sino encontrar el equilibrio que les permita sobrevivir, aprender y, eventualmente, prosperar. Y la ExDev Week, al poner el foco en esta realidad, les recuerda que no están solos en esta búsqueda.
Disclaimer: Todas las imágenes usadas en este material fueron generadas por motores de Inteligencia Artificial (Meta AI).
