
Highlights
Sony elimina el disco físico para controlar el mercado
La decisión no responde a las preferencias del consumidor, sino a una estrategia para eliminar el mercado de segunda mano, fijar precios y convertir cada compra en una licencia revocable.
Los juegos físicos se venden mejor a largo plazo
Ghost of Yotei y Resident Evil Requiem, dos de los títulos con mayor porcentaje de ventas físicas, mantienen curvas de ventas constantes sin necesidad de descuentos agresivos. Son los juegos que la gente quiere conservar, coleccionar y revender.
La paradoja de una decisión que ignora las cifras
Los datos de Alinea Analytics muestran que los juegos físicos son los que mejor mantienen su valor, pero Sony está dispuesta a sacrificar ese mercado en aras del control total sobre el ecosistema digital.
Los datos de Alinea Analytics sobre los juegos más vendidos en PlayStation durante el primer semestre de 2026 revelan una paradoja que la compañía parece dispuesta a ignorar. Los títulos con mayor porcentaje de ventas físicas —Ghost of Yotei con un 35,4%, Resident Evil Requiem con un 27,8%— son también los que mantienen una curva de ventas constante a lo largo del año, sin necesidad de descuentos agresivos. Son los juegos que la gente quiere conservar, coleccionar y, en muchos casos, revender. Y son exactamente los que Sony quiere eliminar de la ecuación a partir de 2028.
La decisión de Sony de cesar la producción de discos físicos ha sido justificada oficialmente como una respuesta a las “preferencias del consumidor”. Pero los datos de Alinea sugieren otra realidad: el formato físico sigue siendo relevante para los títulos que generan ingresos sostenidos. Ghost of Yotei, lanzado en octubre de 2025, ha añadido 1,2 millones de copias en lo que va de 2026, y más de un tercio de esas ventas fueron en formato físico. El juego apenas ha tenido un descuento, lo que significa que la mayoría de esas copias se vendieron a precio completo. Si Sony elimina el disco, no solo perderá el control sobre el mercado de segunda mano, sino también la posibilidad de que esos juegos sigan generando ingresos a través de coleccionistas y compradores que valoran la propiedad tangible.
El mercado de segunda mano: el verdadero enemigo de Sony

El argumento central de Sony contra el formato físico es económico: cada vez que un disco se revende, la compañía pierde un ingreso potencial. Los datos de Alinea confirman que los juegos con mayor porcentaje de ventas físicas son precisamente los que tienen más probabilidades de circular en el mercado de segunda mano. Resident Evil Requiem, con un 27,8% de ventas físicas, es un juego corto (el 25% de los jugadores lo completan en menos de 10 horas) y altamente rejugable. Es el tipo de título que los jugadores compran, completan y revenden. Para Sony, cada copia física de Requiem que se revende es un ingreso que no llega a sus arcas.
Pero la eliminación del disco no elimina la demanda de propiedad. La traslada a otro lugar. Cuando los jugadores no puedan comprar juegos usados, simplemente comprarán menos juegos, o esperarán a que los precios bajen drásticamente en las tiendas digitales. La experiencia de Steam demuestra que los jugadores están dispuestos a esperar descuentos agresivos, pero también que los precios más bajos no compensan la pérdida de la reventa. Los datos de Alinea muestran que Forza Horizon 5 ha vendido más copias en Steam (8,3 millones) que en PS5 (6,2 millones), pero la versión de PS5 ya ha generado más ingresos (340 millones de dólares frente a 314 millones) debido a los precios regionales y a la menor dependencia de descuentos. La versión física de PS5 permite a Sony mantener un precio más alto durante más tiempo. Sin discos, ese control se desvanece.
El coste de la transición: ¿quién paga el pato?
La decisión de Sony de eliminar el disco físico no es solo una estrategia económica, sino también un movimiento de poder. Elimina el mercado de segunda mano, elimina la capacidad de los jugadores de prestar juegos, y convierte cada compra en una licencia revocable. Pero también elimina la principal ventaja que los consumidores tenían frente a los precios abusivos: la posibilidad de esperar a que el juego baje de precio en el mercado usado.
El análisis de Alinea también señala que los juegos con alto porcentaje de ventas físicas (Ghost of Yotei con 35,4%) son los que mantienen una curva de ventas constante. Estos títulos no necesitan descuentos para seguir vendiendo; su valor percibido se mantiene alto porque los jugadores saben que pueden recuperar parte de su inversión si deciden venderlo. Sin esa opción, el valor percibido del juego disminuye, y los jugadores son más reacios a pagar el precio completo. Es una paradoja: al eliminar el mercado de segunda mano, Sony podría estar reduciendo el valor percibido de sus propios juegos.
La compañía confía en que su ecosistema digital, con precios dinámicos y control total sobre los descuentos, compensará esa pérdida. Pero los datos de Capcom, citados en el informe de Alinea, muestran que el modelo de “volante” (flywheel) funciona mejor cuando hay una masa crítica de jugadores dispuestos a pagar precios completos. Ese modelo se basa en la confianza, no en el control. Y la confianza se erosiona cuando los jugadores sienten que no son dueños de lo que compran.
El factor Nintendo: ¿un refugio para los coleccionistas?
Mientras Sony y Microsoft avanzan hacia un futuro sin discos, Nintendo sigue apostando por el formato físico. La compañía ha establecido una diferencia de precio entre las versiones digitales y físicas de sus juegos, y los datos muestran que los jugadores siguen prefiriendo el cartucho. La estrategia de Nintendo es diferente: la compañía no depende de un ecosistema digital cerrado para generar ingresos, y su público valora la colección y la reventa.
Sony podría estar subestimando la importancia de ese factor. Los coleccionistas de juegos no son un nicho insignificante; son una base de jugadores fiel que gasta dinero en ediciones físicas, que compra juegos a precio completo y que, en muchos casos, mantiene viva la conversación sobre los títulos mucho después de su lanzamiento. Eliminar el formato físico podría alienar a ese segmento, que, aunque minoritario, es económicamente significativo.
El negocio del control vs. el negocio de la confianza
El análisis de Alinea deja claro que la decisión de Sony de eliminar el disco físico no es una respuesta a las “preferencias del consumidor”, sino una estrategia para maximizar el control y los beneficios. La compañía quiere eliminar el mercado de segunda mano, controlar los precios y convertir cada compra en una licencia revocable. Desde una perspectiva puramente financiera, tiene sentido: cada copia física que se revende es un ingreso que Sony no captura.
Pero el costo de esa estrategia podría ser mayor de lo que Sony anticipa. La eliminación del formato físico reduce el valor percibido de los juegos, elimina la confianza de los consumidores en la propiedad digital y podría empujar a una parte significativa de los jugadores hacia plataformas más abiertas, como PC. La ironía es que Sony, al intentar maximizar sus ingresos, podría estar creando las condiciones para que los jugadores busquen alternativas.
El futuro de PlayStation será digital, eso es inevitable. Pero la forma en que Sony gestiona esa transición definirá si los jugadores la acompañan o si, como en el caso de Xbox en 2014, la compañía tendrá que dar marcha atrás. Por ahora, los datos de Alinea sugieren que el formato físico sigue siendo relevante, y que eliminarlo no es solo una decisión económica, sino también una apuesta sobre la confianza de los jugadores. Y esa confianza, como bien sabe cualquier analista, es el activo más difícil de recuperar.
