
Highlights
De teaser a proyecto vivo
Una primera imagen de Asunción como escenario de terror no quedó en promesa: Sevo’i sigue sumando capas.
Comunidad que empuja
La escena local de desarrollo y los fans mantienen vivo el interés con aportes y comentarios.
Lanzamiento en el horizonte
Cada actualización acerca más la posibilidad de recorrer Asunción en clave survival horror.
Hace unos meses, una imagen empezó a circular entre quienes siguen la escena local de desarrollo: Asunción convertida en escenario de un survival horror. No era una adaptación ni un mod. Era Sevo’i, el proyecto de Borja Loma Rodriguez, un desarrollador paraguayo que vive en España.
Desde aquel primer teaser, el juego no desapareció. Al contrario. El proyecto sigue sumando capas, ideas y, sobre todo, gente que se engancha con lo que propone.
En 20XX ya habíamos contado los primeros pasos de esta iniciativa. En ese momento, el anuncio mostraba fragmentos de espacios urbanos, noticias vinculadas a la capital, presuntos desaparecidos y una figura que se perfilaba como antagonista. Esa nota se puede leer acá: Sevo’i: Asunción como escenario de terror. Ahora toca actualizar el estado: el desarrollo continúa y la comunidad no deja de aportar.
Un proyecto que ya tenía forma
El primer material de Sevo’i no apostaba por el susto fácil. Mostraba calles reconocibles de Asunción, un noticiero que informaba sobre desapariciones y una amenaza que se movía entre lo urbano y lo institucional. La estética remitía al survival horror clásico, con esa cámara que incomoda y obliga a mirar dos veces cada pasillo.
Borja Loma Rodriguez presentó el juego como un survival horror al estilo Resident Evil. La diferencia clave no es la jugabilidad, sino el escenario: Asunción, con su calor, sus contrastes y su memoria histórica.

El nombre provisorio, Sevo’i, en guaraní remite al gusano o lombriz. Una elección que, leída en clave de horror, sugiere algo que corroe por debajo de la superficie. Algo que se arrastra, se multiplica y no se ve a simple vista. No está confirmado que el nombre final se mantenga, pero por ahora funciona como una declaración de intenciones.
Desde el anuncio de julio, el proyecto generó expectativa en redes. No tanto por tratarse de un survival horror más, sino por el contexto: una Asunción reconocible, barrios reales y una trama que no rehúye de los traumas políticos del país.
La historia detrás del brote

En su Discord, Loma Rodriguez explicó con más detalle de qué va la historia. La sinopsis alcanza para entender por qué el proyecto genera tanta conversación.
El brote: una infección zombie estalla en el centro de Asunción.
La conspiración: un gobierno corrupto cierra la zona y abandona a su suerte a las familias del Bajo y la Chacarita.
Tu misión: sos un periodista de investigación atrapado en el epicentro. Para sobrevivir y hallar la verdad, vas a tener que desenterrar secretos oscuros que conectan el brote con el stronismo, los Archivos del Terror… e incluso el nazismo.
La referencia al Bajo y la Chacarita no es menor. Son dos de los barrios más castigados de la capital, con una historia de abandono estatal que se remonta a décadas. Poner el foco ahí no es solo una decisión estética. Es una decisión narrativa con consecuencias.
Lo mismo ocurre con el stronismo. La dictadura de Alfredo Stroessner dejó un aparato represivo documentado en los llamados Archivos del Terror. Que un videojuego paraguayo decida hurgar en esa herida, en clave de survival horror, plantea una pregunta interesante: ¿hasta dónde puede llegar la ficción para hablar de lo real?
No se trata de un mero escenario. La trama sugiere que el brote no es un accidente biológico, sino la punta de un iceberg histórico. El periodista protagonista no solo tiene que escapar de los infectados. Tiene que reconstruir una verdad que el poder prefiere enterrar.
Hay un dato que no se puede ignorar: los Archivos del Terror no son una invención. Son documentos reales, descubiertos en 1992, que registran la represión en Paraguay y la coordinación entre dictaduras sudamericanas. Que un videojuego los mencione no es un guiño superficial. Es una puerta de entrada a un pasado que todavía genera discusión.
Esa mezcla de horror clásico y memoria histórica es, probablemente, el mayor atractivo del proyecto. Y también su mayor desafío.
La comunidad como parte del desarrollo

Uno de los aspectos más llamativos de Sevo’i es el nivel de participación que está teniendo la comunidad. Según se observa en TikTok e Instagram, los seguidores de Borja Loma no se limitan a mirar. Proponen.
Ideas para la estética. Ajustes de mecánicas. Detalles de ambientación. El juego parece estar creciendo con un ida y vuelta constante entre el desarrollador y quienes lo siguen. Borja Loma calificó el estado actual del juego como “de maravilla”.
No es raro que los proyectos independientes escuchen a su comunidad. Pero acá hay un matiz interesante: muchos aportes vienen de paraguayos que reconocen los lugares, los códigos y los miedos que el juego intenta representar. Eso le da una autenticidad difícil de fabricar desde afuera.
Las propuestas de los usuarios no sustituyen el trabajo de diseño, pero sí funcionan como un termómetro. Si un sector pide más iluminación, otro sugiere cambios en el inventario. Loma decide qué incorpora y qué descarta. El resultado es un proceso de desarrollo más abierto de lo habitual, sin perder el control creativo.
El Discord de Loma funciona como bitácora de desarrollo. Ahí publica actualizaciones periódicas, comparte avances y recibe devoluciones. En TikTok, mientras tanto, el material audiovisual del juego sigue sumando reacciones y comentarios.
Por ahora no hay una fecha de lanzamiento confirmada. Loma Rodriguez habla de “los próximos meses”, lo que en el mundo del desarrollo independiente puede significar varias cosas. Lo concreto es que el proyecto sigue activo, con avances visibles y una comunidad que no se desengancha.
El peso del survival horror local

Sevo’i no aparece en un vacío. La escena paraguaya de desarrollo viene creciendo de forma sostenida, con estudios que empiezan a exportar proyectos y eventos que reúnen a creadores de todo el país. En ese contexto, un survival horror con identidad local puede ocupar un lugar que ningún otro juego ha explorado con esta profundidad.
El género tiene una ventaja: se apoya en el miedo a lo desconocido y en la sensación de encierro. Asunción, con sus calles angostas, sus edificios viejos y su clima denso, ofrece un escenario natural para ese tipo de narrativa. Si a eso se le suma una historia que conecta con heridas reales, el resultado puede ir más allá del entretenimiento.
No hay que pedirle a un proyecto independiente que resuelva las deudas de la industria. Pero sí se le puede reconocer el intento de poner a Asunción en el mapa del survival horror.
Qué se puede esperar (y qué no)

Sevo’i no es un juego triple A. No pretende serlo. Es un proyecto independiente que busca insertarse en un género exigente, con seguidores que conocen cada rincón del survival horror clásico. Eso implica un reto técnico y de diseño considerable.
El mayor riesgo no está en los gráficos ni en la dificultad. Está en el tratamiento de los temas. El stronismo y los Archivos del Terror no son simples elementos decorativos. Si el juego los usa solo como telón de fondo, puede quedarse corto. Si los trabaja con seriedad, puede convertirse en una pieza con identidad propia dentro del género.
Desde 20XX seguimos expectantes. No porque sea un “Resident Evil paraguayo” —una etiqueta cómoda, pero insuficiente—, sino porque hay un desarrollador arriesgándose a contar una historia que duele. Y porque, por primera vez en mucho tiempo, Asunción aparece como un escenario donde el terror no necesita de monstruos importados.
Los próximos meses van a ser clave. Habrá que ver si Sevo’i logra sostener la promesa que plantea. Por lo pronto, el proyecto no se detiene. Y la comunidad, tampoco.
