
Highlights
Referentes que abren camino
Entre gamedevs, medallistas e impulsoras de la escena e-sports, existe una representación femenina de las distintas facetas de la escena local.
Mucho más que competir
Desarrolladoras, organizadoras y creadoras de contenido también construyen comunidades y amplían los espacios para las mujeres en el gaming paraguayo.
La prevención no dura un mes
Octubre Rosa invita a mantener la conversación sobre el cáncer de mama más allá de las campañas temporales y las publicaciones en redes sociales.
La imagen del gamer adolescente encerrado en su habitación hace tiempo dejó de representar todo lo que ocurre alrededor de los videojuegos. En Paraguay, alcanza con mirar quiénes compiten, organizan torneos, desarrollan juegos o construyen comunidades para entenderlo. Ahí están Verónica Chávez, medallista suramericana; Amyris Díaz, que sostiene una competencia femenina de Valorant; desarrolladoras paraguayas que trabajan en proyectos vinculados con Minecraft y Fortnite, y creadoras de contenido que incorporan el guaraní a sus transmisiones.
Sus trayectorias son distintas, pero tienen algo en común: forman parte de una escena que se construye con trabajo, constancia y oportunidades que no siempre están garantizadas. Octubre Rosa ofrece una ocasión para poner sus nombres sobre la mesa. También sirve para recordar algo que va más allá del gaming: la prevención del cáncer de mama no puede reducirse a una publicación en redes sociales durante un mes y después desaparecer de la conversación.
De la medalla suramericana a los torneos que abren espacio

Uno de los hitos de 2026 tiene nombre y apellido: Verónica Chávez. En los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, los esports ingresaron por primera vez al medallero oficial y la paraguaya consiguió el bronce en la categoría femenina de EA Sports FC 26. Se convirtió así en la primera atleta paraguaya de esports en subir al podio de un evento multideportivo regional.
Para Chávez, el resultado representa su tercera medalla de bronce representando al país, aunque esta vez en una disciplina que recién empieza a ganar reconocimiento institucional. No es poca cosa para una escena que todavía busca consolidar su lugar dentro del deporte competitivo.

Pero detrás de una medalla también hay espacios donde otras jugadoras pueden competir, entrenar y encontrar una comunidad. Ahí entra Amyris Díaz, creadora de contenido y organizadora de la AMY Cup, un torneo femenino de Valorant que llegó a su quinta edición en 2026.
La competencia reunió a más de 40 jugadoras y ocho equipos, con una final presencial en el Espacio Cultural Staudt, en el centro histórico de Asunción. La convocatoria superó las 1.500 personas. Las clasificatorias virtuales permitieron participar a jugadoras de distintos puntos del país, mientras que las transmisiones por Twitch ampliaron el alcance del torneo más allá de quienes pudieron asistir.
Díaz explicó que la iniciativa busca «impulsar la participación femenina en los Esports y generar espacios seguros y profesionales dentro de la industria gaming». La frase apunta a una necesidad concreta: no alcanza con decir que las mujeres tienen un lugar en los videojuegos si después faltan competencias sostenidas en las que puedan participar.
La AMY Cup lleva cinco ediciones construyendo ese espacio. Su continuidad importa tanto como la convocatoria de un año particular, porque una escena competitiva necesita algo más que eventos aislados para crecer.
Las mujeres también están detrás del desarrollo
Cuando se habla de mujeres en el gaming, la conversación suele concentrarse en las jugadoras y las creadoras de contenido. Sin embargo, también hay paraguayas trabajando en programación, diseño, arte y experiencia de usuario, tanto en proyectos independientes como en producciones de alcance internacional.
Luana Rolón y Lucero Rolón forman parte del equipo detrás de Sacro Mango, un juego para PC que combina mitología guaraní, humor local y referencias reconocibles de la vida cotidiana paraguaya. La zapatilla de la mamá y el Pombero aparecen integrados en una propuesta que busca trasladar elementos culturales propios al lenguaje de los videojuegos.
El proyecto utiliza una estética low poly y fue desarrollado con recursos modestos. Su interés no está solamente en incorporar referencias paraguayas, sino en convertirlas en parte de una experiencia interactiva. Es una diferencia importante: no se trata de colocar elementos locales como decoración, sino de construir un juego alrededor de ellos.
En una industria donde el acceso al presupuesto y a los recursos de producción puede condicionar qué proyectos llegan a publicarse, Sacro Mango también muestra otra posibilidad para el desarrollo local: trabajar con una identidad propia sin necesitar una producción de gran escala.
A miles de kilómetros de esa escala independiente, Lia Aquino forma parte del equipo de User Experience Design de Mojang Studios, donde trabaja en la experiencia de usuario de Minecraft. Su nombre figura junto al de otros profesionales vinculados con las interfaces del juego, tanto en su sitio web como en la interfaz que utilizan los jugadores.
Su trayectoria muestra que una profesional paraguaya puede ocupar un puesto especializado dentro de una de las propiedades más importantes de la industria. El trabajo de experiencia de usuario no siempre tiene la visibilidad de quienes aparecen en pantalla o firman una obra, pero influye directamente en la forma en que millones de personas interactúan con un juego.
Ingrid Peñailillo también desarrolló parte de su carrera en proyectos vinculados con plataformas internacionales. Su participación en la isla de UNO dentro de Fortnite fue clave para una experiencia que ingresó al top 25 de mapas de la plataforma. Según los datos atribuidos a ejecutivos de Mattel en el material de referencia, desde su primer día la isla superó en jugadores a los demás juegos de la marca combinados dentro de Fortnite.
El proyecto acumuló 15,4 millones de minutos jugados y 90.000 favoritos, y continúa recibiendo actualizaciones. Peñailillo trabaja como diseñadora UX/UI y su recorrido incluye trabajo remoto desde Chile y colaboraciones con estudios internacionales.
Otro caso es el de Bethania Aguilera, quien desarrolló junto a Saúl Sanchez We’re Cooked, una experiencia dentro de Fortnite que lleva una fórmula de cocina cooperativa, inspirada en Overcooked, al ecosistema de UEFN. El proyecto fue destacado por Epic Games en su programa Epic’s Picks.
Según el recorrido del proyecto, una publicación en Reddit fue el punto de partida de una colaboración con el estudio Future Trash (FOAD) y del posterior reconocimiento de Epic. Es un ejemplo de cómo una propuesta desarrollada por un equipo pequeño puede abrirse camino dentro de una plataforma con una comunidad enorme.
Los casos de Aquino, Peñailillo y Aguilera son distintos, pero ayudan a ampliar la conversación sobre el desarrollo paraguayo. No todo pasa por lanzar un juego propio: también hay profesionales que trabajan en interfaces, experiencias interactivas y proyectos internacionales. Para que ese trabajo tenga visibilidad, hace falta hablar de sus aportes concretos y no limitarse a mencionar que son mujeres paraguayas dentro de la industria.
Streamers y VTubers: comunidad también en guaraní

El streaming es otra parte de la escena donde las creadoras paraguayas están construyendo su espacio. Virpyan, una VTuber paraguaya, llamó la atención por sus covers en guaraní, entre ellos una versión de Fix You, de Coldplay. Su trabajo combina el formato de avatar virtual con el uso de una lengua que no suele ocupar el centro de la conversación dentro del entretenimiento digital global.
También aparecen nombres como Sra Osa, Kerana y Tenashya, parte de una comunidad de creadoras que amplía la presencia femenina en el streaming local.
La visibilidad entre ellas no es necesariamente la misma, ni todas tienen las mismas trayectorias o audiencias. Aun así, su presencia ayuda a desmontar la idea de que el gaming paraguayo es un espacio exclusivamente masculino. Hay creadoras que construyen comunidad desde el juego, otras desde la música y otras desde sus personajes y sus formas de interactuar con el público.
El uso del guaraní merece una atención particular. En el caso de Virpyan, no funciona simplemente como un dato biográfico: aparece en el contenido que comparte. Es una manera de llevar una lengua local a formatos digitales que circulan más allá de Paraguay, sin tener que dejarla fuera para participar de esa conversación.
Pink Play Fest: Octubre Rosa también se encuentra en el gaming
Este año, la relación entre la escena gamer y la prevención del cáncer de mama tendrá un espacio concreto en el Pink Play Fest, organizado por Gaming Girls PY y EON PLAY. El evento está previsto para el 24 de octubre en EON PLAY y combinará torneos de esports, música, charlas y actividades de concientización en el marco de Octubre Rosa.
La agenda incluye competencias de League of Legends, Mobile Legends: Bang Bang y Valorant, además de un showmatch femenino entre Lanpy y Ronnin. También habrá un Live DJ Set, sorteos y una charla titulada «Más que un juego: Mujeres, Arte y Código», con la participación de Yumi Barreto y otras expositoras.
La propuesta busca conectar la competencia con una conversación más amplia sobre las mujeres en el desarrollo y la cultura digital. En lugar de separar la concientización del espacio donde se reúne la comunidad, el evento utiliza el gaming como punto de encuentro.

Los detalles sobre la entrada y las actividades específicas se comunicarán a través de los canales oficiales de Gaming Girls PY y EON PLAY.
El Pink Play Fest puede servir para reunir a jugadoras, creadoras y público alrededor de una causa importante. Pero su alcance no debería medirse únicamente por la cantidad de personas que asistan o por lo que circule en redes ese día. En una campaña de prevención, la información útil y las acciones que puedan continuar después del evento son tan importantes como la convocatoria.
Space Girl: un estudio paraguayo que apunta al público internacional
La escena independiente también tiene proyectos que buscan llegar a jugadores de otros países desde sus primeras etapas. Pink Blood, el estudio formado por los desarrolladores paraguayos Montes45 y AnnoyingBurn, publicó en itch.io una demo de Space Girl, un shooter en primera persona de ritmo rápido que combina exploración, desbloqueo de armas y una historia de rescate en el espacio.
El juego apuesta por un contraste visual marcado: una estética cute frente a combates violentos en primera persona. Sus responsables describen la propuesta como una mezcla de novela visual y boomer shooter, y señalan que la idea nació de una canción.
Pink Blood apunta al público internacional en un contexto en el que, según el planteamiento del equipo, la visibilidad local es limitada y los costos de desarrollo representan una dificultad. Es una situación que permite entender parte de los desafíos de los estudios independientes paraguayos: hacer un juego es apenas una parte del trabajo; también hay que encontrar una audiencia, darlo a conocer y sostener su desarrollo con recursos limitados.
La demo de Space Girl ya está disponible en itch.io. El proyecto suma otra perspectiva a la escena local, aunque conviene distinguir su recorrido del de las desarrolladoras que trabajan en producciones internacionales: son experiencias diferentes, atravesadas por oportunidades y condiciones de trabajo distintas.
Lo que todavía falta en la escena gamer paraguaya
Estos nombres y proyectos muestran una escena más diversa de lo que suele aparecer en la conversación pública, porque honestamente, no nombramos a todas. Pero, por favor, no se sientan mal ni piensen que las hemos olvidado. Por el contrario; reconocemos los logros y también entendemos que este pequeño resumen no significa que las barreras hayan desaparecido.
El acceso a financiación, la representación en puestos técnicos y de liderazgo y el trato que reciben las mujeres dentro de las comunidades siguen siendo cuestiones que merecen atención. También importa que los medios especializados, las empresas y quienes organizan torneos den seguimiento a sus trayectorias durante todo el año, en lugar de recuperar sus nombres únicamente cuando una fecha del calendario vuelve visible el tema.
No alcanza con publicar una lista de mujeres destacadas y dar por cumplida la tarea. La visibilidad tiene más valor cuando permite conocer qué hacen, cómo trabajan, qué proyectos desarrollan y qué obstáculos enfrentan. En el caso de Paraguay, eso también implica seguir sus lanzamientos, cubrir sus competencias y hablar de sus aportes con el mismo criterio periodístico que se aplica al resto de la industria.
Octubre Rosa plantea, además, una responsabilidad distinta y urgente. La campaña no es una decoración estacional ni una oportunidad para sumar un color a las publicaciones. Su objetivo es recordar la importancia de la prevención y la detección temprana del cáncer de mama.
Según las cifras oficiales incluidas en el material de referencia, durante 2026 se realizaron 39.169 mamografías en la red pública y 390 presentaron anomalías. La red cuenta con 56 equipos de mamografía distribuidos en el país. Las mujeres de 40 años en adelante pueden acceder al estudio sin necesidad de una orden médica, presentando su cédula de identidad. En casos de antecedentes familiares directos o de mayor riesgo, corresponde consultar con un profesional de salud para definir cuándo iniciar los controles y con qué frecuencia realizarlos.
También existe una herramienta laboral que conviene conocer: la Ley N.º 6211/18, modificatoria de la Ley N.º 3803/2009, establece dos días laborables remunerados al año para realizarse la mamografía y el Papanicolaou, tanto en el sector público como en el privado. El material señala que, si el empleador no responde a la solicitud dentro de las 48 horas hábiles, esta se considera aceptada, y que la negativa puede acarrear multas.
Como se trata de información sanitaria y legal que puede afectar decisiones concretas, conviene consultar los canales oficiales correspondientes para confirmar los procedimientos vigentes y resolver dudas sobre cada situación particular.
La campaña de este año utiliza el lema «Hagamos de la prevención una tradición». La idea merece salir de las publicaciones y convertirse en una práctica cotidiana. Un posteo puede ayudar a difundir información, pero no reemplaza una consulta médica ni resuelve las dificultades que alguien pueda tener para acceder a un control.
Que no quede solamente en octubre
La escena gamer paraguaya tiene mujeres compitiendo, organizando torneos, desarrollando juegos, diseñando interfaces y construyendo comunidades. Algunas trabajan en proyectos independientes con identidad local; otras participan en producciones internacionales; varias están abriendo caminos desde espacios que todavía reciben menos atención de la que merecen.
Sus historias no necesitan convertirse en una celebración vacía. Lo importante es seguir sus trabajos, conocer sus proyectos y darles lugar durante todo el año. La AMY Cup no debería ser noticia solo cuando se habla de mujeres en los esports, del mismo modo que el trabajo de una diseñadora paraguaya en Minecraft o Fortnite merece atención por lo que aporta a esos proyectos, no únicamente por su origen.
Con Octubre Rosa ocurre algo parecido, aunque las consecuencias son mucho más serias. Compartir una publicación puede ser un primer paso, pero la prevención necesita información confiable, acceso a los controles y conversaciones que no se terminen cuando cambia el calendario.
Si este mes sirve para conocer a más mujeres de la escena gamer paraguaya, sigamos hablando de ellas en noviembre. Y si sirve para recordar un control pendiente, consultar con un profesional de salud o conversar con alguien cercano sobre prevención, que esa conversación tampoco termine al cerrar octubre.
Porque detrás de cada torneo, cada desarrollo y cada transmisión hay personas. La comunidad que construyen merece reconocimiento, y su salud merece atención mucho más allá de una campaña.
