Highlights
Crecimiento regional sin reflejo local
Mientras América Latina proyecta un mercado de US$ 70.000 millones para 2033, Paraguay permanece como un punto invisible en los informes internacionales, pese a acumular logros por resiliencia individual.
Cinco becas como puente estratégico
IGDA Paraguay, en articulación con Latam VGF, obtuvo cinco becas para desarrolladores locales, permitiendo que estudios de un país sin políticas públicas específicas accedan a rondas de negocio y exhibición.
Aislamiento como barrera estructural
La ausencia de financiamiento y políticas de retención de talento mantiene a los estudios en desventaja. Sin embargo, Paraguay tiene casos que demuestran que el talento existe; lo que falta es un ecosistema que lo sostenga.
Desde mañana, y hasta el próximo domingo, la ciudad de San Pablo se convierte en el epicentro del gaming latinoamericano. La edición 2026 de Gamescom Latam arranca con actividades previas este 29 de abril y se extiende oficialmente hasta el 3 de mayo. El evento, que en su edición inaugural ya se consolidó como un punto de encuentro indispensable para publishers, inversores, desarrolladores y prensa especializada, regresa con una programación que combina rondas de negocio, paneles de expertos, torneos de esports y un espacio dedicado a los juegos independientes.
Para la escena de desarrollo de videojuegos en Paraguay, la cita no es solo una feria más. Es, quizás, la ventana más tangible que tienen los estudios locales para salir del aislamiento que caracteriza al desarrollo en un país sin industria consolidada. Como señala IGDA Paraguay, que gestionó cinco becas para esta edición a través de la Federación Latinoamericana de Desarrolladores de Videojuegos (Latam VGF), “asistir significa la posibilidad de establecer contactos con potenciales socios comerciales, mostrar sus proyectos a publishers internacionales, conocer las tendencias del mercado y, sobre todo, salir del aislamiento que a menudo caracteriza al desarrollo en países sin industria consolidada”.
El problema es que, históricamente, Paraguay ha sido un punto invisible en los mapas del gaming regional. El informe “Latin America Video Game Market”, publicado por Market Data Forecast, proyecta que la industria pasará de 29.560 millones de dólares en 2026 a 79.470 millones en 2034, con una tasa de crecimiento anual del 13,16%. Pero cuando se desagregan los datos por país, Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia concentran la práctica totalidad del análisis. Paraguay aparece, en el mejor de los casos, como parte del “Resto de América Latina”, una categoría residual sin menciones específicas.
Esa invisibilidad no es un accidente. Es el reflejo de una realidad donde la ausencia de políticas públicas específicas, la falta de financiamiento y la fuga de talento hacia mercados con mejores salarios son barreras estructurales que ningún estudio paraguayo puede sortear por sí solo. Y sin embargo, a pesar de esa desventaja, la escena local no ha dejado de acumular logros: juegos como We’re Cooked en Fortnite, UNO Royale con participación local, o RavenFall en desarrollo, han demostrado que el talento existe. Pero como ya señalamos en artículos anteriores, esos logros “no son el resultado de un ecosistema maduro, sino de la resiliencia individual de unos pocos”.
Este evento es, en ese sentido, una prueba de fuego. No solo porque desarrolladores paraguayos —gracias a las becas de IGDA PY y Latam VGF— tendrán la oportunidad de asistir sin que el costo del viaje sea una barrera insalvable. Sino porque el evento ofrece una programación que, mirada con lupa, revela espacios estratégicos donde la escena local podría encontrar no solo visibilidad, sino también herramientas para construir sostenibilidad.
La oportunidad de la internacionalización: más allá de las becas

El trabajo silencioso de articulación regional que viene realizando IGDA PY desde su refundación es, hasta ahora, la principal vía de acceso de los estudios locales a instancias internacionales. Las cinco becas obtenidas para Gamescom Latam no surgieron por casualidad; son el resultado de una relación sostenida con Latam VGF y los organizadores del evento.
Esa gestión no es menor. En un país sin líneas de crédito blandas para la industria creativa ni fondos concursables específicos, las asociaciones civiles y las redes de colaboración son a menudo la única puerta de entrada a mercados que de otro modo serían inalcanzables. Pero las becas, por sí mismas, no resuelven el problema estructural. Son una oportunidad, no una garantía.
Y para que esa oportunidad se traduzca en resultados concretos, los desarrolladores que asistan deben llegar preparados: con proyectos en condiciones de ser mostrados a publishers, con un pitch claro y, sobre todo, con la convicción de que la visibilidad no es un fin en sí misma, sino una herramienta para construir relaciones comerciales de largo plazo.
Como señaló Juan de Urraza, cofundador de Posibillian Tech: “Fhactions ganó premios internacionales, pusimos Paraguay en el mapa. Pero después tuvimos que aprender a sostenernos, y eso implicó diversificar ingresos, trabajar para terceros mientras desarrollábamos IP propia”. Esa lección es directamente aplicable al evento: el objetivo no es volver con una foto en la entrada, sino con contactos que luego se traduzcan en acuerdos de codesarrollo, outsourcing o publicación.
Paneles estratégicos: qué puede aprender Paraguay de los ecosistemas vecinos

La programación de Gamescom Latam 2026 incluye espacios que, aunque no están explícitamente diseñados para Paraguay, ofrecen lecciones directas para su escena. Uno de ellos es el panel sobre la industria argentina, donde se aborda por qué publishers e inversores globales buscan equipos de ese país, y cómo la región ofrece oportunidades en outsourcing, codesarrollo e inversión de largo plazo.
Para los estudios paraguayos, la experiencia argentina es un espejo en el que mirarse: ambos países comparten desafíos de escala y financiamiento, pero Argentina logró construir un ecosistema exportador gracias a una combinación de talento, políticas públicas (como la Ley de Economía del Conocimiento) y, sobre todo, una articulación gremial que supo mostrar al mundo que allí se podía producir con estándares internacionales.
Otro espacio relevante es el panel sobre playtesting como herramienta estratégica para reducir riesgos, cualificar decisiones de diseño y aumentar el potencial comercial de los juegos. En Paraguay, donde muchos proyectos se desarrollan en condiciones de precariedad y sin acceso a testeo de usuarios profesional, incorporar metodologías de playtest podría marcar la diferencia entre un juego que funciona y uno que no logra conectar con su audiencia.
El bloque sobre “Carreiras y Business” también merece atención. Allí se aborda la dependencia de plataformas como uno de los principales riesgos para los estudios, y se presentan estrategias prácticas para lanzar y promover juegos en el mercado regional, con casos de éxito y herramientas de comercio digital. Para un estudio paraguayo que sueña con llegar a Steam o a las tiendas de móviles, entender cómo diversificar canales de distribución y construir relaciones directas con los jugadores es conocimiento que no abunda en la formación local.
Incluso el panel sobre arte técnico, shaders y optimización, aunque parece de nicho, aborda un problema real de la escena paraguaya: la falta de programadores expertos en gameplay y de artistas técnicos que sirvan de puente entre las áreas creativa y de ingeniería. Como admite de Urraza, “nos falta game feel, que se sientan bien, que den gusto. Muchas veces a nosotros nos cuesta porque no tenemos programadores expertos en gameplay”. Asistir a una charla de este tipo puede no resolver el problema de fondo, pero al menos permite a los desarrolladores locales saber qué están haciendo mal y hacia dónde deben apuntar sus esfuerzos de formación.
El perfil del game dev paraguayo: autodidacta, joven y con proyección global

Los desarrolladores que asistan a Gamescom Latam representan, en muchos sentidos, el perfil que hemos venido documentando en 20XX: jóvenes que aprendieron con tutoriales de YouTube, que participaron en game jams, que publicaron sus primeros proyectos en Itch.io o Steam antes de lanzarse a proyectos más ambiciosos. Tenemos ejemplos de ese arquetipo: sin contactos previos ni respaldo institucional, lograron posicionar sus proyectos en el radar internacional gracias a perseverancia y al uso inteligente de las plataformas.
Ese perfil tiene fortalezas evidentes: capacidad de adaptación, conocimiento práctico de las herramientas y una resiliencia a prueba de fracasos. Pero también tiene debilidades: falta de formación en gestión de proyectos, desconocimiento de los aspectos legales del desarrollo (especialmente en materia de inteligencia artificial) y, sobre todo, una tendencia a subestimar la importancia del networking y la visibilidad sostenida.
La Gamescom Latam es, en ese sentido, un laboratorio. Allí, los desarrolladores paraguayos podrán contrastar su forma de trabajar con la de estudios de Brasil, Argentina, Chile o Colombia. Podrán ver cómo se presentan los proyectos en rondas de negocio, qué buscan los publishers, qué preguntas hacen los inversores. Y, con suerte, podrán traer de vuelta no solo contactos, sino también un cambio de mentalidad: pasar de la lógica del “hago juegos en mi casa” a la lógica del “construyo un producto para el mundo”.
La IA y los riesgos legales: una advertencia necesaria
Un tema que no puede estar ausente en la cobertura es el de la inteligencia artificial. La programación del evento no parece incluir paneles específicos sobre IA, pero el debate está en el aire. En Paraguay, donde los estudios pequeños son tentados por herramientas generativas que prometen iteración rápida y reducción de costos, la tentación de usar IA sin entender sus implicancias legales es enorme.
Como advertimos en un artículo anterior, basado en el análisis del abogado Ali Mirsaidi, “el riesgo legal y reputacional del uso de IA varía drásticamente según en qué etapa del desarrollo se aplique. Para activos finales —modelos de personajes, texturas, animaciones—, la exposición crece exponencialmente”. Y en una escena pequeña como la paraguaya, un error de este tipo puede tener consecuencias desproporcionadas: no solo para el estudio infractor, sino para la reputación de todo un ecosistema en construcción.
Los desarrolladores que asistan a Gamescom Latam deberían aprovechar para preguntar a otros estudios cómo están manejando el tema de la IA. Qué herramientas usan, qué políticas tienen, cómo documentan sus procesos creativos para poder reclamar derechos sobre sus obras. Porque, como señala el análisis, “si un activo generado por IA infringe derechos de autor y termina en un juego publicado, el estudio que lo publicó y monetizó puede ser considerado responsable”.
El desafío de la sostenibilidad: de la resiliencia individual al ecosistema colectivo

Gamescom Latam no va a resolver los problemas estructurales de la industria paraguaya de videojuegos. No va a crear de la nada un fondo concursable, ni va a aprobar una ley de fomento, ni va a detener la fuga de talento hacia mercados con mejores salarios. Pero puede ser un catalizador. Un espacio donde los desarrolladores locales confirmen que no están solos, que hay otros estudios en la región pasando por las mismas dificultades, y que la cooperación —no la competencia— es el camino para construir algo sostenible.
Como sostiene Marco Brunetti, presidente de IGDA Paraguay, la visibilidad no es suficiente si no hay un plan de negocio detrás. Y como añade Juan de Urraza, “lo importante es to play the game. Mientras vos tengas la capacidad de seguir haciendo lo que te gusta, eso es lo que importa. Perder acá es no poder hacer más lo que querés”.
Que cinco desarrolladores paraguayos asistan a Gamescom Latam gracias a becas gestionadas por IGDA Paraguay es un logro. Que vuelvan con contactos concretos, con ideas claras sobre cómo mejorar sus procesos y con la determinación de no seguir siendo un punto invisible en el mapa del gaming regional, eso ya depende de ellos. La oportunidad está ahí. Ahora falta tomarla.
Imagenes: Gentileza gamescom.latam.com
