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Primera vez que el Estado paraguayo abre una puerta al sector de videojuegos
La visita del Dr. Álvaro Iparraguirre, organizada por el INAP, representó el gesto más concreto del sector público hacia la industria local. No hubo leyes ni fondos, pero sí un reconocimiento institucional inédito.
El INAP como ente articulador
El Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo demostró que puede ser el puente entre la comunidad de desarrolladores y el Estado. La pregunta ahora es si esa ventana se mantendrá abierta o se cerrará después de la visita.
La comunidad debe responder con propuestas concretas
El mensaje de Iparraguirre fue claro: el talento existe, pero la industria necesita organización, datos y propuestas claras para que el Estado pueda traducir el interés en políticas sostenibles. El desafío es construir sobre esta base.
La semana del 15 al 19 de junio de 2026 quedará registrada como un punto de inflexión en la historia de la industria de videojuegos en Paraguay. No porque se haya firmado una ley o porque se haya desembolsado un fondo millonario. Aún estamos lejos de esa victoria. Más bien porque, por primera vez, el Estado, a través del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP), abrió una puerta concreta para que el sector de los videojuegos sea reconocido como parte de la cadena de valor audiovisual y las industrias creativas.
La visita del Dr. Álvaro Iparraguirre, coordinador de Animación y Videojuegos de la Universidad de Lima, fue el catalizador de un proceso que ahora depende de la articulación entre el sector público y una comunidad de desarrolladores que debe demostrar que está lista para dar el salto.
Una agenda que cruzó el país y convocó al sector

La visita de Iparraguirre fue una cargada agenda de trabajo que recorrió Asunción y Ciudad del Este, y que incluyó encuentros con desarrolladores, estudiantes y docentes de carreras afines a la comunicación audiovisual. El lunes 15, en la sede del INAP, el especialista peruano mantuvo una charla con agremiados de IGDA Paraguay, con activa participación de los desarrolladores locales. El martes 16, la actividad se trasladó a la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional del Este, donde se encontró con estudiantes y docentes, así como con desarrolladores de la región.
El jueves 18, Iparraguirre dictó la masterclass “Producción cinematográfica y videojuegos desde la narrativa y la cultura digital” en la Universidad del Pacífico, dirigida a estudiantes de Comunicación Audiovisual y carreras afines. Finalmente, el viernes 19, el conversatorio abierto en la Universidad Nacional de Asunción cerró una semana de intercambios que dejó en claro una cosa: el interés por el desarrollo de videojuegos en la región no es un fenómeno de nicho concentrado en la capital. Hay talento, hay preguntas y hay disposición a construir en todo el país.
La participación fue, en palabras de los organizadores, “importante” y “activa”. Los desarrolladores no solo escucharon; intervinieron, preguntaron y debatieron. En Ciudad del Este, la asistencia superó las expectativas. En Asunción, la charla con IGDA Paraguay fue descrita como un espacio de diálogo genuino, donde se abordaron temas como la realidad de los juegos a nivel regional, las experiencias de Perú en políticas de fomento y la situación de la escena local en contraste con sus beneficios y carencias. La visita confirmó que la comunidad está viva y que el sector académico empieza a mirar con interés el desarrollo del gaming como una salida profesional viable.
Los videojuegos como parte de la industria cultural
Uno de los mensajes centrales que Iparraguirre trajo a Paraguay es que los videojuegos ya no deben entenderse solo como entretenimiento. “Es una forma de aprender, de socializar y de conocer el mundo”, señaló en una de sus intervenciones. El especialista destacó que la tecnología, la inteligencia artificial y el trabajo remoto transformaron la producción, permitiendo proyectos colaborativos entre países. “Hoy puedes tener un cliente en Alemania o Australia y artistas trabajando desde cualquier parte del mundo”, afirmó.
Esta visión ubica a la industria del gaming en el centro de las industrias creativas, al mismo nivel que el cine, la animación y la publicidad. Iparraguirre explicó que la animación digital y el gaming ya forman parte de la comunicación corporativa y la educación. No son un sector aislado, sino un eslabón de una cadena de valor que conecta el arte, la tecnología y el mercado.
Para Paraguay, esta mirada es clave. El INAP, que hasta hace poco se ocupaba exclusivamente del cine y el audiovisual tradicional, está ampliando su horizonte a lo que llamamos “audiovisual emergente”. La visita de Iparraguirre fue posible gracias a la gestión del instituto, que ya había comenzado a tender puentes con IGDA Paraguay en 2024 y formalizado un acuerdo de colaboración en 2025. El mensaje es claro: los videojuegos son parte del audiovisual, y el Estado está dispuesto a tratarlos como tal.
La unidad sin egos como condición para avanzar

Uno de los temas que emergió en los encuentros fue la necesidad de que la industria del videojuego en Paraguay actúe de manera coordinada. Una comunidad homogénea es lo que no tenemos en nuestro país: hay estudios consolidados, desarrolladores independientes, estudiantes y entusiastas. Hay diferentes visiones, diferentes prioridades y, como en cualquier sector, egos. Pero la conclusión de la visita de Iparraguirre fue unánime: para que el INAP pueda establecer líneas de fondos concursables específicas para videojuegos, el sector debe hablar con una sola voz.
Más que eliminar las diferencias, el camino es el de canalizarlas hacia un objetivo común. El INAP necesita saber qué necesita la industria para diseñar convocatorias que respondan a sus demandas reales. Si los desarrolladores no logran articular sus necesidades, el instituto no tendrá insumos para actuar. La visita de Iparraguirre fue un primer paso para identificar esas necesidades. Ahora, la pelota está en la cancha de la comunidad.
La creación de líneas de fondos concursables para el sector a través del INAP no es una utopía. El instituto ya maneja fondos significativos para el audiovisual —Este año 2026, abrió una convocatoria por más de 3.906 millones de guaraníes para películas y series— y cuenta con la estructura administrativa para gestionar concursos. Lo que falta es la decisión política de incluir a los videojuegos en esas convocatorias, y para eso necesita argumentos sólidos. La unidad de la industria es uno de ellos.
El futuro de los videojuegos en el INAP: un punto focal y un cambio de dirección
Durante la visita de Iparraguirre, el INAP confirmó que ya está establecido un punto focal dedicado exclusivamente a la industria de videojuegos dentro de su estructura, a cargo de la Unidad de Comunicación de la referida institución pública. La iniciativa busca dar continuidad a las acciones de fomento y evitar que el interés por el sector se diluya una vez que la visita del especialista haya terminado. La creación de esta figura es un paso fundamental para que los desarrolladores tengan un interlocutor claro dentro del instituto, con capacidad de coordinar acciones con el sector gamedev, canalizar proyectos y finalmente, gestionar la creación de líneas concursables con fondos.
El anuncio coincide con el final del mandato del actual director ejecutivo del INAP, Christian Gayoso, quien ha sido el principal impulsor del acercamiento del instituto al sector. La transición hacia una nueva dirección, que será elegida de una terna de candidatos integrada por Ramón González, Miguel H. López y Natalia Fuster, plantea un escenario de continuidad incierta. Durante las entrevistas personales que el Consejo Nacional del Audiovisual realizó a los postulantes, ninguno manifestó su interés en mantener y profundizar la línea de trabajo con el sector de los videojuegos, centrándose en el audiovisual tradicional y en el ordenamiento administrativo del INAP.
No obstante, con el establecimiento del punto focal, hay una garantía de continuidad de esta labor por parte del Instituto. La pregunta, más bien, no es si el INAP seguirá apostando por los videojuegos, sino con qué intensidad y con qué recursos lo hará.
Lecciones de la región: el concurso peruano como modelo
Uno de los aportes más concretos de Iparraguirre fue compartir la experiencia peruana en políticas de fomento. A través del Ministerio de Cultura, Perú implementa un concurso nacional de desarrollo de videojuegos que otorga estímulos económicos para proyectos en etapa de preproducción y producción. La convocatoria, que se realiza anualmente, busca fomentar la actividad cultural del país y ha logrado posicionar a una nueva generación de desarrolladores peruanos en el mercado internacional.
El modelo peruano es replicable en Paraguay. Más que una ley nueva o una reforma, solo se necesita que el INAP, que ya tiene fondos concursables para el audiovisual, destine una línea específica para videojuegos, con bases y requisitos adaptados a la realidad del sector. La experiencia de Perú demuestra que pequeños montos pueden tener un impacto enorme en un ecosistema incipiente.
Un primer paso que depende de la articulación
La visita de Álvaro Iparraguirre fue exitosa. Convocó a la comunidad, generó diálogo y dejó sobre la mesa la hoja de ruta para que el INAP comience a diseñar políticas públicas para el sector de los videojuegos. El interés del instituto es genuino y está respaldado por acciones concretas: la gestión de la visita, el acuerdo con IGDA Paraguay y el anuncio de un punto focal dedicado exclusivamente a los videojuegos.
Pero el camino recién comienza. El INAP ha dado un paso adelante. Ahora la pelota está en la cancha de la industria. Los desarrolladores paraguayos tienen la oportunidad de demostrar que están listos para articularse, para presentar proyectos y para exigir líneas de financiamiento que respondan a sus necesidades. La unidad del sector, la capacidad de hablar con una sola voz y la disposición a trabajar en conjunto con el Estado son las condiciones necesarias para que las políticas públicas dejen de ser una promesa y se conviertan en una realidad.
El futuro de los videojuegos en Paraguay no depende solo del INAP. Depende de que la comunidad entienda que esta ventana de oportunidad, abierta por la gestión de Christian Gayoso y la visita de Álvaro Iparraguirre, no se cierra sola. Se cierra si la industria no la aprovecha. Y se abre si decide caminar junto al Estado hacia un objetivo común: que los videojuegos paraguayos dejen de ser una excepción y se conviertan en una industria.
