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La etapa de “demostrar que se puede” terminó
Con proyectos como We’re Cooked, UNO Royale y RavenFall, Paraguay ya validó su capacidad técnica. El nuevo desafío es construir modelos de negocio sostenibles que permitan profesionalizar la actividad.
Modelos de negocio, colaboración y ecosistema
Juan de Urraza y Marco Brunetti coinciden en que la sostenibilidad requiere pasar de los proyectos aislados a una estructura que incluya financiamiento, redes de apoyo, formación continua y una visión de industria con reglas claras.
Del reconocimiento a la rentabilidad
Lograr premios y visibilidad global es un paso, pero no asegura que los estudios puedan mantenerse en el tiempo. La siguiente fase implica pensar en propiedad intelectual propia, acceso a mercados internacionales y estrategias de monetización realistas.
En los últimos años, Paraguay demostró que puede hacer videojuegos de calidad internacional. Proyectos como We’re Cooked en Fortnite, UNO Royale con participación local, o RavenFall en desarrollo, han puesto al país en el radar global. Han llegado premios, reconocimientos y publicaciones en medios especializados.
Pero la pregunta que sigue es más compleja: ¿cómo se sostiene eso en el tiempo?
Dos referentes de la escena local —Juan de Urraza, cofundador de Posibilian Tech, y Marco Brunetti, presidente de IGDA Paraguay— coinciden en un diagnóstico, en conversaciones que hemos mantenido aquí, en 20XX Gaming News: la industria superó la etapa de “demostrar que se puede”. Ahora el desafío es construir modelos de negocio, redes de colaboración y un ecosistema que permita a los desarrolladores vivir de lo que hacen.
Busquemos analizar sus miradas sobre los pilares estratégicos para transitar de la visibilidad puntual a la sostenibilidad real.
Pilar 1: La visibilidad no es un destino, es una herramienta

Ganar premios, ser destacado por una tienda o aparecer en medios es importante, pero no garantiza continuidad. La visibilidad debe usarse como trampolín para construir relaciones comerciales y comunidades. “Fhactions ganó premios internacionales, pusimos Paraguay en el mapa. Pero después tuvimos que aprender a sostenernos, y eso implicó diversificar ingresos, trabajar para terceros mientras desarrollábamos IP propia”, recuerda Juan de Urraza.
Marco Brunetti complementa: “Muchos desarrolladores se enfocan tanto en la parte técnica que descuidan la comunicación. La visibilidad se construye desde el día cero, pero no es suficiente si no hay un plan de negocio detrás”. El caso de We’re Cooked —Bethania Aguilera y Saúl Sanchez— es un ejemplo de cómo la visibilidad en Reddit llevó a una colaboración con un publisher internacional. Pero la norma, coinciden ambos, es que los estudios deben salir a buscar activamente oportunidades, no esperar que lleguen solas. La visibilidad es una puerta, no la habitación.
Pilar 2: Modelos híbridos – trabajar para terceros sin abandonar la IP propia
La sostenibilidad financiera de Posibilian Tech se construyó combinando servicios para clientes internacionales con el desarrollo de sus propias IPs. Este modelo híbrido permite mantener el estudio en épocas de vacas flacas y seguir aprendiendo de los mejores. “Nosotros hemos tenido clientes en Estados Unidos, Europa, Singapur. Trabajamos para ellos, aprendemos de ellos, y con lo que sobra, o en paralelo, desarrollamos nuestros juegos. Eso nos permitió seguir en el mercado cuando la industria global tuvo una contracción”, explica Juan.
Brunetti lo sitúa en un contexto más amplio: “La industria paraguaya ya es internacional en alcance; su fortaleza radica en la capacidad de crear productos atractivos para mercados globales, especialmente móvil. Pero para sostener eso, necesitamos que la creación no dependa de un solo centro de decisiones”. La conclusión que emerge no es “o juego propio o servicios”, sino ambas. La clave está en equilibrar el tiempo y los recursos, y en entender que cada proyecto —ya sea para un publisher o propio— suma experiencia y contactos.
Pilar 3: La comunidad organizada como red de sostenibilidad

IGDA Paraguay no solo nuclea, sino que genera oportunidades concretas que permiten a los desarrolladores acceder a mercados y recursos que individualmente serían inalcanzables. “La asociación es fundamental, pero formar parte de la Federación Latina es más fundamental porque la federación tiene mucha más fuerza. Todos los años tenemos 10 becas para el GDC para paraguayos”, destaca Brunetti.
Juan de Urraza, uno de los fundadores de IGDA Paraguay, recuerda el origen: “Fundamos IGDA porque queríamos nuclearnos, pero también porque necesitábamos aprender de los que ya sabían. El concepto es que entre todos damos algo, no solo recibimos. Si todos ayudamos, van a surgir miles de beneficios”. La sostenibilidad individual es más alcanzable cuando existe una red que comparte conocimientos, contactos y recursos. La membresía en IGDA no es un “pago para ganar”, sino un compromiso de colaboración que, en los hechos, se traduce en mentorías, becas, encuentros con publishers y formación colectiva.
Pilar 4: El rol del Estado – lo que falta y lo que se puede usar hoy
Aunque no hay una política pública específica para videojuegos, existen mecanismos que los estudios pueden aprovechar. Juan enumera: “El gobierno no tiene una línea de apoyo específica de videojuegos. Pero hay herramientas que inteligentemente usadas podrían apoyar: Redx (economía naranja), Conacyt (innovación), la ley del audiovisual es suficientemente abierta como para que los videojuegos puedan entrar. Falta un fondo exclusivo de videojuegos para que la gente pueda crear propiedad intelectual paraguaya”.
Brunetti coincide en la necesidad de articular esos recursos: “El Estado y el sector privado deben colaborar para ampliar inversión, ampliar estudios y fomentar el desarrollo de talentos”. Mientras se espera una política específica, los estudios pueden postular a fondos existentes con proyectos bien planteados que demuestren exportación o innovación. La experiencia de Posibilian Tech, que ha trabajado con clientes de varios países, muestra que los proyectos con proyección internacional tienen mayor capacidad de captar esos recursos.
Pilar 5: Formación, experiencia y el camino largo

No hay atajos. La calidad técnica y artística que exige el mercado global requiere años de práctica y aprendizaje en entornos profesionales. El “game feel” —que el juego se sienta bien— es uno de los aspectos más difíciles de lograr. “Nos falta experiencia. Nos falta game feel, que se sienta bien. Muchas veces a nosotros nos cuesta porque no tenemos programadores expertos en gameplay. La práctica sea el maestro. Cuanto más tiempo estás haciendo esto, te vas a volver cada vez mejor”, afirma Juan de Urraza.
Sobre la formación continua, Brunetti introduce el debate de las herramientas actuales: “La IA es una realidad que llegó para quedarse, pero debe usarse con responsabilidad: puede acelerar procesos repetitivos, pero no puede reemplazar la creatividad y la agencia del creador”. El consejo de Juan para los nuevos desarrolladores es práctico: “Empiecen pequeño, terminen el juego, después agranden scope. Júntense con gente con capacidad y compromiso. Y vayan a trabajar a empresas que ya lo hacen porque van a aprender mucho más rápido y se van a ahorrar años de lágrimas”.
La sostenibilidad a largo plazo depende de la formación continua y la colaboración intergeneracional. Los estudios más consolidados actúan como semilleros, donde los nuevos talentos pueden adquirir la experiencia que no se obtiene solo con tutoriales.
Jugar el juego a largo plazo
La industria de videojuegos en Paraguay está en un momento de transición: de demostrar que se puede hacer, a demostrar que se puede vivir de ello. Las voces de Juan de Urraza y Marco Brunetti coinciden en que el camino requiere modelos híbridos, comunidad organizada, aprovechamiento inteligente de recursos públicos y, sobre todo, paciencia y constancia.
“Lo importante es to play the game. Mientras vos tengas la capacidad de seguir haciendo lo que te gusta, eso es lo que importa. Perder acá es no poder hacer más lo que querés. Mientras lo sigas haciendo, aunque por 10 años no haya un juego propio, pero seguimos aprendiendo, seguimos haciendo, para mí eso es suficiente”, resume Juan.
Las historias puntuales —We’re Cooked, RavenFall, Lost Tales— son anécdotas brillantes, pero el verdadero desafío está en construir estructuras que permitan que más historias como esas no sean excepciones, sino parte de un flujo constante. El ecosistema paraguayo tiene los cimientos puestos. El siguiente paso es hacerlos crecer con estrategia, colaboración y la mirada puesta en el largo plazo.
