
Highlights
Terror sin mitos o leyendas
Sevo’i apuesta por zombies, dictadura y memoria antes que por la mitología clásica.
Asunción hiperrealista
Recrear la capital con ese nivel de detalle es una apuesta técnica y narrativa sin precedentes.
Industria en movimiento
Borja habla de los desafíos del desarrollo en Paraguay y del trabajo junto a su esposa.
La escena gamedev paraguaya está viviendo un momento de desarrollo expansivo. Entre proyectos que buscan un lugar en Steam, estudios que recién arrancan y una comunidad que crece a fuerza de juntarse, aparece un nombre que ya generó expectativas desde su concepción: Sevo’i. El proyecto de Borja Loma Rodriguez —desarrollador paraguayo-español radicado en España— puede ser considerado fácil e inequívocamente como una de las apuestas más ambiciosas que tiene hoy la industria gaming connacional.
Y no es exagerado decirlo así. Sevo’i propone algo que ningún otro juego latinoamericano había intentado con este nivel de detalle: recrear Asunción con una fidelidad casi hiperrealista para contar una historia de terror que incomoda. Con zombies, pero también con los rastros de la dictadura, marginalidad y memoria que azotaron a Paraguay.
20XX conversó en exclusiva con Borja sobre su historia personal, los desafíos técnicos del proyecto, el trabajo junto a su esposa y la situación de la industria en Paraguay.
“Los videojuegos salvaron mi vida”
Borja no esquiva las preguntas personales. Al contrario: las responde con una honestidad que, la verdad, desarma un poco.
“¿A nivel personal? Los videojuegos salvaron mi vida. Literalmente. Vengo de un hogar disfuncional y de mucha negligencia y abandono. Fueron mi refugio y evitaron que tome malas decisiones y siga a malas influencias. Quería devolverle al mundo eso que fue el pegamento de mi cordura.”
Esa relación tan íntima con el medio lo llevó a pensar el diseño de juegos casi como una extensión natural de la experiencia de jugar. “Existe una correlación directa (para mí) entre el gamer y el diseñador de juegos. Ambos coexisten al inicio y al final de una visión que comienza en la mente del diseñador y culmina en el disfrute del jugador.”
El miedo como materia prima

La chispa inicial de Sevo’i no salió de un documento planificatorio o una idea que podría dar miles de millones. Salió, como todo potencial buen juego, del recuerdo, del miedo bien concreto que Borja sentía al caminar de noche por el microcentro de Asunción.
“Yo soy del centro de Asunción, nací y me crié ahí la mayor parte de mi infancia y adolescencia. Cada rincón de su arquitectura —en extinción— brutalista, art noveau, neoclásica guarda un pedacito de mí.”
Ese vínculo afectivo se mezcla, además, con imágenes que lo persiguen desde chico. “Cuando tenía 6 años tenía un miedo recurrente antes de dormir. Que los maniquíes de las tiendas salían de sus escaparates y simulaban ser personas recreando actividades cotidianas mientras el resto dormía.”
La noche asuncena, dice, es un escenario que ningún guionista podría inventar por más que lo intente. “Las fachadas anacrónicas con sus grafitis de literatura desesperada, la fauna pintoresca de parias, ladridos distantes de perros famélicos entre ecos de trifulcas y riñas. Miradas cansadas y desconfiadas de taxistas, guardias de seguridad, pancheros y trabajadores sexuales que sobreviven el silencio sepulcral de unas calles que en la noche se convierten en un mundo inverso al del día.”
¿Y fue terapéutico convertir todo eso en un videojuego? Borja no lo duda ni un segundo. “Totalmente. Me hallaba en trance cada vez que retocaba y diseñaba los niveles porque a diez mil kilómetros de distancia, podía transportarme a los lugares donde crecí.”
El nombre: una incomodidad deliberada

Sevo’i, en guaraní, significa lombriz. Y no, la elección no es random, en lo absoluto. Borja la explica desde dos lugares distintos.
El primero es biográfico. “Cuando tenía 6 años tuve una infección por Ascaris lumbricoides, que es la tenia. Un gusano plano y parásito. Un sevo’i, en síntesis. Fue horripilante para mí sin entrar en detalles gráficos.”
El segundo, en cambio, es social. “Desde niño siempre me chocó la marginación que sufren las personas de la Chacarita, los chespis, los cuidacoches, limpiavidrios, recicladores. Y cómo ellos en la noche salen como si emergieran de debajo de la tierra a la superficie. Les tememos y no queremos verles pero ellos existen y son nosotros mismos. Nuestros prójimos. Es una metáfora.”
Aun así, Borja aclara desde el vamos que el nombre no está del todo cerrado. “El nombre clave del proyecto es ese.”
Lo que hace único a Sevo’i

Consultado sobre qué distingue a su proyecto de otros juegos de terror, Borja apunta directo a la representación.
“Lo que hace único a este proyecto: es el primer videojuego latinoamericano que recrea con este nivel de fidelidad una ciudad de su país. El primero que se atreve a tocar su oscuro pasado para entregar un horror diferente. Diferente al de mitología paraguaya de Pomberos y Mala Visiones. Y hacer una mirada incómoda, hacia dentro, a nuestra sociedad.”
Esa apuesta por el realismo, claro, no fue nada sencilla. Recrear la calle Palma, el Panteón de los Héroes o la Chacarita desde España exigió combinar técnicas bastante avanzadas.
“Probé varios métodos pero una combinación de fotogrametría y una técnica que se llama Gaussian Splatting, que es una técnica de reconstrucción digital que crea escenas en 3D combinando millones de diminutos puntos con volumen y color extraídos de múltiples fotografías reales.”
El desafío técnico más grande, dice, fue la optimización. “Tuve que rehacer varias veces todo hasta encontrar una forma más óptima y escalable. Lo superé creando un sistema de bloques que son conectados por unos túneles y con algo que se llama World Partition, que es un método que divide un mapa gigante en una cuadrícula invisible para cargar solo lo que el jugador ve en tiempo real.”
El terror como herramienta de memoria
La trama de Sevo’i conecta la invasión zombie con los crímenes del pasado paraguayo. Un territorio delicado, sin dudas, pero con un abordaje claro que esquiva por completo el sensacionalismo.
“El género de terror y en particular el subgénero de zombies siempre fue una metáfora social. Los zombies representan el colapso, el olvido y la pérdida de humanidad.”
“El secreto está en el respeto y la intención: no hago esto para hacer espectáculo del dolor paraguayo, sino para actuar como un espejo de traumas reales que a veces nos cuesta procesar de otra manera. Los ‘fantasmas’ del pasado de Paraguay (ya sean de la dictadura, las guerras o las injusticias sociales) no son un decorado. Son la raíz. El terror nos permite mostrar que el peligro no es solo el monstruo que te persigue hoy, sino aquello que dejamos enterrado ayer sin resolver.”
Trabajar en pareja, crear en equipo
Detrás de Sevo’i hay un equipo mínimo — apenas dos personas: Borja y su esposa, Karin Wu Olivella. Ella es guionista y project manager del proyecto.
“Yo soy una lluvia constante de ideas y ella es el molde que las da forma y estructura. Pero a su vez muchas ideas del proyecto nacieron de ella. Tiene una visión artística clave. Sin ella, estaría estancado obsesionándome en detalles que mi perfeccionismo y dispersión me llevan.”
El apoyo de Karin no es solo creativo, tampoco. Es material, concreto. “Ahora me encuentro haciendo full time el juego y ella está bancándome confiando en el sueño.”
El feedback y el control creativo

La comunidad de TikTok reacciona con entusiasmo a cada avance que muestra. Borja valora ese acompañamiento — pero mantiene una postura clara, casi firme, sobre el lugar del feedback en su proceso.
“Muchísima importancia. Pero citando a Jun Takeuchi, el Productor Ejecutivo de Resident Evil: no hay que diseñar por ‘comité’ o complacencia. Si intentas escuchar y complacer las peticiones de todo el mundo terminas creando un producto genérico y diluido que no asusta a nadie. El creador debe tener el control absoluto de la experiencia.”
El motor del regreso
Sevo’i no es solo un juego. Para Borja, es —ante todo— un legado.
“Mi padre es Borja Loma Barrie, un escritor español que vivió 30 años en Paraguay y que con su novela ‘Mujeres Paraguayas’ después de la dictadura ayudó a modernizar la visión que se proyectaba de Paraguay hacia el afuera. Logró romper el molde de la literatura puramente folclórica para ofrecer un espejo mucho más crudo, directo y contemporáneo. Yo quiero hacer lo mismo con este videojuego.”
Ese vínculo con el país también lo lleva, inevitablemente, a pensar en el estado de la industria local. “Faltan fondos públicos específicos y capital privado que entiendan los videojuegos como una industria exportable. Necesitamos entender que los videojuegos son la industria del entretenimiento que más dinero genera en todo el mundo, superando con creces al cine y a la música juntos.”
“Países de la región como Uruguay o Argentina crecieron gracias a leyes de promoción de software y exenciones fiscales. Paraguay necesita un marco legal que atraiga inversión extranjera y facilite la exportación de servicios digitales sin tanta burocracia. Estamos atrás no por falta de talento, sino por falta de infraestructura política y financiera.”
Cronograma, precio y futuro
La hoja de ruta incluye una demo jugable para finales de 2026, el acceso anticipado en Steam para el primer trimestre de 2027 y —tal vez— una versión para PlayStation 5. “El cronograma lo veo todavía realizable pero en el mundo de los videojuegos siempre hay imprevistos y retrasos.”
Sobre el precio, en cambio, Borja prefiere pisar con cautela. “El precio final todavía está bajo análisis. No se trata de poner un número al azar. Si el precio es excesivamente bajo, el algoritmo de las plataformas digitales te penaliza y el mercado internacional percibe el juego como un proyecto amateur. Por otro lado, un precio muy elevado alejaría a nuestra comunidad en Paraguay. Nuestra estrategia mirará con fuerza al mercado internacional como principal motor de ingresos, pero utilizando las herramientas de precios regionales para que en Paraguay el costo se adapte a la realidad económica local.”
El sueño final
Para cerrar, Borja no habla de ventas ni de métricas. Habla, más bien, de lo que quiere dejar atrás cuando todo esto termine.
“Mi sueño más grande es que Sevo’i marque un antes y un después en cómo nos vemos a nosotros mismos dentro de esta industria. Me gustaría que el jugador paraguayo al terminar mi juego sienta la presencia omnisciente del verdadero terror de nuestra realidad y nuestra sociedad. Lo que no queremos ver.”
