
Highlights
Renuncia inesperada
Marco Brunetti dejó la presidencia de IGDA Paraguay con un mensaje breve y motivos personales.
Continuidad con Pau Rolón
El exvicepresidente queda al frente hasta las elecciones previstas para el año próximo.
Sin desesperación, con preguntas
La comunidad lamenta la salida, pero confía en una gestión que se plantea como continuidad.
De la nada, un mensaje en el grupo de whatsapp de IGDA Paraguay este 27 de agosto causó sorpresa, un poco de tristeza para algunos y tal vez, una suerte de incertidumbre para otros. Es que ese mensaje era de Marco Brunetti, quien hasta antes del envío de ese texto era el presidente de IGDA Paraguay. Y digo “hasta antes”, porque con ese mensaje anunciaba su renuncia al cargo.
“Quiero comunicarles que no continuaré en el cargo de presidente de IGDA Paraguay”, arrancaba Brunetti, acompañando del siempre temeroso “por motivos personales”. Ahí es cuando uno baja la pluma y tan solo le resta aceptar la decisión de la contraparte.
Y duele un poco, en verdad, porque Marco fue la punta de lanza de un proceso de revitalización de IGDA Paraguay, como también de acercamiento a organismos públicos para la tan ansiada “profesionalización de la industria del videojuego en Paraguay”, por lo que esa incertidumbre de la que hablábamos más arriba queda más que latente.
No se si vale la pena aclarar, pero más vale dejarlo por escrito: de todas las emociones que pudieran existir, la que no marca presencia ni por si acaso, es desesperación. Por que Paulino “Pau” Rolón, hasta ayer vicepresidente de IGDA, queda al frente del gremio hasta las próximas elecciones, previstas para el año que viene.
Ese aspecto de esta noticia la trataremos más adelante. Por ahora y en los siguientes párrafos, analicemos mejor que se sostiene, que cambia y que se anima a proponer la nueva gestión que es más continuidad desde una mirada externa.
Una gestión que movió el tablero

Para entender el peso de la salida de Brunetti, hay que recordar cómo estaba la comunidad antes de su llegada. IGDA Paraguay existía, pero atravesaba un período de poca actividad. La escena gamedev local no tenía demasiados espacios de encuentro. Faltaba algo.
La gestión de Brunetti no trajo una revolución estructural. Trajo algo quizá más valioso: constancia. Reuniones, conversaciones, actividades. La reactivación no fue un estallido, sino un proceso sostenido.
Uno de los espacios fue el grupo de WhatsApp de IGDA. Ahí se dieron debates cándidos, intercambios de información y discusiones sobre el futuro de la industria. A veces el tono era informal. Otras veces, tenso. Pero el canal funcionó como un punto de encuentro permanente para personas que, de otro modo, quizás no habrían tenido dónde hablar.
A eso se sumaron los streams de IGDA PY. Fueron espacios de socialización entre desarrolladores, con conversaciones en vivo sobre proyectos, desafíos y oportunidades, como también de la prensa especializada. Cumplían una función clave: visibilizar a las personas detrás de los juegos.
La Global Game Jam, que ya tenía historia en Paraguay, encontró en esta etapa un nuevo impulso. Brunetti acompañó la organización y difusión del evento, que volvió a convocar a creadores de distintas generaciones. La GGJ funciona como una puerta de entrada para quienes quieren probar el desarrollo sin comprometerse con un proyecto largo.
La Feria Palmear, por su parte, se consolidó como un espacio de exhibición. Allí el público pudo ver de cerca lo que se está produciendo en el país. Fue una vidriera para estudios, proyectos independientes y curiosos.
La opinión de 20XX
No corresponde acá hacer un balance definitivo. La gestión de Brunetti tuvo luces y sombras, como cualquier proceso colectivo. Pero sería injusto no reconocer un dato concreto: durante su presidencia, la comunidad gamedev paraguaya volvió a hablarse a sí misma.
La escena local aún enfrenta problemas de fondo. Falta financiamiento, sobran trabas burocráticas y la formación especializada sigue siendo una asignatura pendiente. IGDA Paraguay no puede resolver todo eso. Pero puede ser un espacio de contención, de intercambio y de presión institucional.
Brunetti lo entendió. Su gestión no apostó por el silencio ni por la solemnidad vacía. Apostó por el encuentro. Los resultados están a la vista, aunque no se puedan medir en números.
Qué deja la salida
El legado inmediato de Brunetti no es un listado de proyectos firmados. Es una comunidad que aprendió a reunirse de nuevo. Eso no significa que todo esté resuelto. La renovación de autoridades siempre trae incertidumbre. Pau Rolon asume en un momento bisagra: la industria local da señales de crecimiento, pero todavía no logra traducir ese impulso en condiciones de trabajo sostenibles para la mayoría de quienes la integran.
La gestión que queda tiene por delante una tarea delicada: sostener lo construido sin depender de la impronta personal de quien se va. Ese es el verdadero desafío.
Lo que viene

IGDA Paraguay no parte de cero. Cuenta con una base de contactos, una presencia activa en eventos y una comunidad que ya conoce su valor. La gestión saliente deja una estructura informal pero funcional: canales de comunicación, vínculos con instituciones y experiencia acumulada.
Lo que falta es dar el salto. Convertir esa energía en proyectos de largo alcance. Que la organización no dependa de la buena voluntad de una persona, sino de procesos claros y sostenibles.
La industria del videojuego en Paraguay está en un momento curioso. Hay más visibilidad que hace cinco años. Hay estudios que exportan. Hay eventos que convocan. Pero también hay una fragilidad estructural que se nota cada vez que falta financiamiento o cuando un proyecto se queda sin equipo. El rol de IGDA en ese contexto es clave. No para resolverlo todo, sino para articular. Para que los desarrolladores no trabajen aislados. Para que las instituciones entiendan que el sector existe y tiene demandas concretas.
Marco Brunetti deja la presidencia en ese punto. Con una comunidad más despierta, más conectada y más consciente de su propia existencia. No es un final. Es una transición.
Seguimiento desde 20XX
De nuestra parte, seguiremos cubriendo la evolución de IGDA Paraguay. La salida de Brunetti es un punto de inflexión, pero no un cierre. Quedan preguntas abiertas: ¿cómo se reorganizará la conducción? ¿Qué pasará con los espacios que se consolidaron durante la gestión saliente? ¿Qué nuevos liderazgos emergerán?
La escena local ya demostró que puede moverse. Ahora toca demostrar que puede sostenerse.
