
Highlights
Una industria global que empezó como curiosidad nipona
Hoy más de sesenta mil VTubers transmiten en Twitch, YouTube y TikTok, moviendo miles de millones de dólares. La estética de avatares con rasgos de anime y movimientos capturados se ha expandido por todo el mundo.
La escena local empieza a asomar
En Paraguay, un puñado de streamers comenzó a adoptar esta modalidad, jugando, cantando y conversando tras avatares virtuales, con la esperanza de encontrar un lugar en un ecosistema local de streaming aún en formación.
Anonimato como herramienta de comunidad
A diferencia de los streamers de rostro descubierto, los VTubers ocultan su identidad real, construyen una personalidad digital y generan comunidades fieles sin exponer su vida privada.
El streamer que se sienta frente a la cámara y muestra su rostro ya no es la única opción. Desde mediados de la década pasada, una nueva generación de creadores de contenido decidió ocultar su identidad tras un avatar digital animado. Son los VTubers, abreviatura de “Virtual YouTubers”, y aunque el nombre conserve la referencia a la plataforma de Google, hoy transmiten en Twitch, TikTok y YouTube por igual. La estética es reconocible: rasgos de anime, colores saturados, movimientos exagerados y una voz que pertenece a una persona real, pero que se proyecta a través de un modelo 2D o 3D controlado por captura de movimiento.
El fenómeno no es nuevo. La primera VTuber en alcanzar fama mundial fue Kizuna AI en 2016, y desde entonces la cifra de creadores que adoptan este formato no dejó de crecer. Según datos de Animé Corner, en marzo de 2018 había alrededor de mil VTubers activos. Para septiembre de ese mismo año ya eran cinco mil. A fines de 2022 superaban los veinte mil, y las estimaciones más recientes sitúan la cifra en aproximadamente sesenta mil en todo el mundo a comienzos de 2025.
El crecimiento no es casual. La combinación de software de animación accesible (como Live2D o VRoid Studio), hardware de captura cada vez más económico y la búsqueda de privacidad por parte de los creadores impulsó la adopción masiva. Un VTuber puede mantener su anonimato, evitar la presión sobre su apariencia física y concentrarse en el contenido y la personalidad que construye para su avatar. Como señala la VTuber Leaflit, el formato “igualó el streaming”: ya no importa cómo se ve la persona detrás de la pantalla, sino si sabe entretener, jugar o cantar.
Un mercado global en expansión

El negocio que rodea a los VTubers creció al mismo ritmo que su popularidad. En Japón, el mercado asociado a estos personajes virtuales pasó de unos 80.000 millones de yenes en 2023 a una proyección de 126.000 millones para 2025. A nivel global, las estimaciones indican que el sector superó los 1.350 millones de dólares en 2023, y podría alcanzar los 5.030 millones en 2030. Agencias como Hololive y NIJISANJI institucionalizaron el formato, convirtiendo a sus talentos virtuales en auténticas celebridades con conciertos, mercancía y acuerdos publicitarios.
Pero no todo depende de las grandes corporaciones. Miles de VTubers independientes operan por cuenta propia, financiando sus modelos, su equipamiento y su promoción con donaciones de la audiencia, suscripciones y venta de productos digitales. La tecnología se democratizó al punto de que cualquier persona con una computadora de gama media, una cámara web y un software gratuito puede empezar a transmitir como VTuber. La barrera de entrada, que hace unos años era prohibitiva, hoy es accesible.
Geográficamente, la concentración sigue siendo asiática. Se estima que cerca del 50% de los VTubers activos se encuentra en Asia, liderados por Japón. América representa alrededor del 30%, Europa el 15% y el resto del mundo el 5% restante. Dentro de América, Estados Unidos y Brasil concentran la mayor parte de la comunidad hispanohablante y angloparlante, aunque México, Colombia y Argentina comienzan a mostrar movimientos propios.
La escena hispanohablante: pequeña, pero con figuras de peso

En el mundo de habla hispana, el VTubing crece a un ritmo más lento que en Japón o Estados Unidos, pero ya existen figuras con audiencias masivas. El mexicano ZilverK supera los 2,85 millones de suscriptores en YouTube, lo que lo convierte en uno de los VTubers hispanohablantes más seguidos. Nephtunie, también mexicana, acumula 636 mil seguidores en Twitch y se ubica entre los más vistos de la plataforma en español. La colombiana Emikukis, de 21 años, aparece regularmente en los rankings de horas vistas, y lolmechs, otro colombiano, supera los 104 mil seguidores en Twitch y lidera estadísticas de visualización en su categoría.
Otros nombres como Capigg, Kiwi_chanvt, ThunderStrauss, Erispheria (española) y Meica05 (española) completan un ecosistema que, aunque aún reducido comparado con el mercado asiático, muestra signos de profesionalización. Algunos de estos creadores están asociados a agencias internacionales como Mythic Talent, mientras que otros operan de forma independiente. El contenido es variado: juegos, charlas, arte en vivo y, en algunos casos, canto y baile.
La región todavía no tiene cifras oficiales sobre la cantidad total de VTubers hispanohablantes, pero los datos de plataformas como Twitch y YouTube permiten rastrear a los más visibles. El crecimiento es sostenido, aunque no explosivo. La barrera idiomática, la menor penetración de la cultura del anime en ciertos segmentos de la población y la falta de agencias locales que impulsen el formato explican, en parte, la demora.
Paraguay: una comunidad en pañales con vocación de crecimiento

En Paraguay, el fenómeno VTuber es incipiente. Apenas un puñado de creadores adoptó este formato, y sus números de seguidores todavía son modestos. Entre los nombres que se repiten en foros y redes sociales están Rem Vileblood (quien colabora con nosotros, aquí en 20XX Gaming News), Thaazminchan, Pacxy Alien, MediaPromedia (antiguo colaborador por estos lares) y ProssorFPS. Algunos transmiten en español, otros en inglés o incluso en guaraní. Sus comunidades oscilan entre unos pocos cientos y algunos miles de seguidores.
Thaazminchan debutó en julio de 2024 y desde entonces acumuló unos 670 suscriptores en YouTube y 1.400 seguidores en Twitch. Su contenido incluye gaming y charlas libres, y se presenta como trilingüe: español, guaraní e inglés. Pacxy Alien, por su parte, tiene un lore de “extraterrestre”, transmite en inglés y español, y suma alrededor de 1.500 seguidores en Twitch. Rem Vileblood es colaborador de 20XX Gaming News y mantiene actividad en Twitch, YouTube y TikTok.

Otros nombres como NickyTwolf y ProssorFPS aparecen en listados comunitarios, pero con actividad intermitente o perfiles no verificados. La escena local se caracteriza por la colaboración ocasional entre estos creadores, que realizan transmisiones conjuntas o se promocionan mutuamente en redes sociales. No hay agencias locales que los representen, ni eventos específicos de VTubers en el país.
Un caso curioso es el de Misora Hina, una VTuber ya graduada de la agencia japonesa Wactor Co. aparentemente tiene ascendencia paraguaya (acorde a datos de Reddit sobre un doxxeo que Hina sufrió), aunque reside y transmite desde Japón. Su caso evidencia que la conexión con Paraguay puede surgir incluso desde la diáspora.
¿Por qué ser VTuber? anonimato, creatividad y comunidad
Las razones para adoptar un avatar virtual son múltiples. La primera, y quizás la más citada, es la privacidad. Un VTuber puede construir una carrera en línea sin exponer su rostro, su domicilio o su vida personal. Esto es especialmente valioso para creadores que viven en países donde la seguridad es una preocupación, o para quienes simplemente prefieren separar su identidad digital de la real.
La segunda razón es la creatividad. Diseñar un avatar, dotarlo de una historia de fondo (el llamado “lore”) y desarrollar una personalidad coherente con ese personaje es un ejercicio de construcción narrativa que muchos streamers encuentran más estimulante que simplemente mostrarse a sí mismos. Algunos VTubers adoptan formas animales, criaturas fantásticas o versiones idealizadas de sí mismos. El límite es la imaginación, no la biología.
La tercera razón es comunitaria. Los fans de los VTubers suelen ser particularmente activos: crean fanart, organizan eventos informales, traducen contenido a otros idiomas y defienden a sus creadores favoritos con un fervor que recuerda al de los seguidores de bandas de música o equipos deportivos. La relación entre un VTuber y su audiencia puede ser más intensa que la de un streamer tradicional, en parte porque el avatar actúa como un lienzo sobre el cual los seguidores proyectan sus propias interpretaciones.
Finalmente, están las razones económicas. Aunque no todos los VTubers viven de su actividad, los que logran una base estable de suscriptores y donaciones pueden generar ingresos significativos. Las agencias japonesas demostraron que el modelo es rentable a gran escala, y los VTubers independientes más exitosos también logran monetizar a través de patrocinios, venta de mercancía y conciertos virtuales.
El desafío paraguayo: masa crítica y visibilidad
La escena local de VTubers enfrenta los mismos problemas que la industria de videojuegos en Paraguay: falta de masa crítica, escasa visibilidad y ausencia de políticas de apoyo. No hay eventos dedicados al VTubing, no hay agencias que inviertan en talento local, y la comunidad es tan pequeña que cualquier colaboración se vuelve rápidamente un círculo cerrado.
Sin embargo, hay señales positivas. La existencia de al menos cinco VTubers activos, demuestra que hay interés. Las transmisiones con tinte local, aunque ocasionales, son un diferencial que ningún VTuber de otro país puede replicar. Y la posibilidad de colaborar con medios especializados como 20XX Gaming News abre una puerta a la visibilidad que otros creadores independientes no tienen.
El crecimiento de la comunidad dependerá de la capacidad de estos primeros VTubers para sostenerse en el tiempo, de la aparición de nuevos creadores que se sumen a la tendencia y, sobre todo, de que la audiencia local descubra que, detrás de esos avatares de anime, hay personas reales con historias interesantes que contar. El anonimato no es una barrera para la empatía; puede ser, paradójicamente, un camino para construirla.
Una tendencia global que Paraguay puede aprovechar
El fenómeno VTuber no es una moda pasajera. La industria crece año tras año, las cifras de audiencia se multiplican y las inversiones de las grandes agencias demuestran que el formato llegó para quedarse. Paraguay, como en otros ámbitos tecnológicos y creativos, llega tarde, pero no necesariamente llega mal.
La experiencia de países como México y Colombia muestra que es posible construir comunidades de VTubers en habla hispana con alcance significativo. La diferencia está en el tiempo, la consistencia y el apoyo mutuo. Si los pocos VTubers paraguayos logran organizarse, compartir recursos, promocionarse entre sí y, sobre todo, mantenerse activos a lo largo de los meses, podrían convertirse en la semilla de un ecosistema más grande.
El anonimato que ofrece el formato es una ventaja en un país donde la exposición pública puede ser riesgosa. La estética anime, ampliamente aceptada entre los jóvenes, es un gancho visual efectivo. Y la combinación de español y guaraní es un sello de identidad que ningún VTuber extranjero puede imitar. Paraguay tiene los ingredientes. Falta cocinarlos.
En nuestro siguiente artículo sobre este tema, ampliaremos más las condiciones económicas sobre el mundo Vtubing y los beneficios de colaboración, sea entre otros vtubers o con plataformas como 20XX Gaming News.
