
Highlights
Precio base de 1.049 dólares y modelo tope de 1.428 dólares
La Steam Machine se lanza el 29 de junio con dos versiones: 512 GB por 1.049 dólares y 2 TB con el nuevo Steam Controller por 1.428 dólares. El precio supone un aumento del 40% respecto a las estimaciones iniciales.
Valve atribuye el precio a la crisis de memoria
La compañía justifica el incremento por el aumento sostenido de los costos de los componentes de memoria y almacenamiento. Afirma que el proyecto es “autosuficiente” y no se subsidia con las ventas de Steam.
Un producto que busca su lugar en el mercado
La Steam Machine no es una consola ni un PC tradicional. Su éxito dependerá de si los jugadores consideran que su propuesta de valor (el ecosistema Steam, la portabilidad y la potencia) justifica el precio.
El lunes 23 de junio, Valve puso fin a meses de especulación. La Steam Machine, el PC “de salón” (O, si leés en Latinoamérica, de escritorio) con SteamOS que la compañía había anunciado en noviembre de 2025, ya tiene precio, fecha de lanzamiento y un sistema de reservas que promete ser tan peculiar como el propio dispositivo.
La noticia, sin embargo, no fue recibida con el entusiasmo que Valve quizás esperaba. El modelo base de 512 GB costará 1.049 dólares (1.039 euros), una cifra que supera en más de un 40% los 750 dólares que se barajaban inicialmente y que coloca al dispositivo en un territorio de precios que lo acerca más a un PC gaming de gama media que a una consola tradicional.
Valve no oculta las razones. En un comunicado oficial, la compañía reconoció que “el objetivo original para el precio de la Steam Machine ya no es viable” y que los precios anunciados “reflejan el estado del mundo para la fabricación; o, más exactamente, reflejan el precio de los componentes tal como los hemos asegurado en los últimos seis meses”.
Los ingenieros de Valve, Pierre-Loup Griffais y Yazan Aldehayyat, fueron aún más explícitos en una entrevista con Tom’s Hardware: el precio es “significativamente más alto de lo previsto inicialmente” debido al aumento de los costes de memoria y almacenamiento en los últimos dos años, así como a la tensión general del mercado de hardware. Griffais añadió que, a pesar del elevado coste final, “hemos intentado absorber la presión de los costes para que el precio se ajuste lo máximo posible al coste real del hardware”.
Cuatro modelos, un mismo dilema

Valve comercializará cuatro configuraciones de la Steam Machine, todas ellas con el mismo chip AMD semipersonalizado: un procesador Zen 4 de 6 núcleos y 12 subprocesos, una gráfica RDNA 3 con 28 unidades de cómputo y 8 GB de VRAM GDDR6, 16 GB de RAM DDR5 y un SSD NVMe que varía entre 512 GB y 2 TB. Los precios son los siguientes:
- Steam Machine 512 GB: 1.049 dólares (1.039 euros / 879 libras)
- Steam Machine 512 GB + Steam Controller: 1.128 dólares (1.108 euros)
- Steam Machine 2 TB: 1.349 dólares (1.359 euros)
- Steam Machine 2 TB + Steam Controller: 1.428 dólares (1.428 euros)
El Steam Controller, que se vende por separado a 99 dólares, se incluye en los bundles con un descuento ligero. Los modelos de 2 TB incluyen además dos carcasas frontales adicionales (tejido rojo y madera de nogal) como incentivo para quienes opten por la versión más cara.
La compañía ha habilitado un sistema de reservas que estará abierto hasta el 25 de junio. Los usuarios deben registrarse para el modelo que deseen, y Valve asignará aleatoriamente el orden de la cola una vez cerrado el plazo. La compañía argumenta que este sistema busca “garantizar que cualquier persona tenga la posibilidad de comprar una Steam Machine” y evitar que los bots y revendedores acaparen las unidades. El primer lote de Steam Machines comenzará a enviarse el 29 de junio.
La crisis de los componentes y el factor AI
El precio final de la Steam Machine es, en gran medida, una consecuencia directa de la crisis global de la memoria, impulsada por la demanda insaciable de los centros de datos de inteligencia artificial. Los fabricantes de chips han priorizado la producción de memoria de alto ancho de banda (HBM) para los aceleradores de IA, lo que ha reducido la oferta de memoria convencional y ha disparado los precios.
Valve había planeado originalmente lanzar la Steam Machine a principios de 2026 a un precio considerablemente más bajo, pero el aumento de los costes de los componentes lo hizo inviable.
La compañía ha sido transparente sobre el impacto de esta crisis. En su comunicado, Valve señala que “la falta de disponibilidad de estas piezas ha limitado directamente la cantidad de unidades que Valve ha podido fabricar”. Los ingenieros de la compañía confirmaron que el precio final es el resultado de un esfuerzo por “acercarse lo máximo posible al coste del hardware”, sin recurrir al modelo de negocio de las consolas tradicionales, que suelen venderse con pérdidas para recuperar el dinero a través de la venta de software.
Aldehayyat subrayó que la Steam Machine es un proyecto “autosuficiente” que no depende de los ingresos de la tienda Steam para subsidiar el hardware. Es decir, Valve no sigue la estrategia de Sony o Microsoft de vender el hardware por debajo del coste de producción. Esta decisión, aunque coherente con la filosofía de la compañía, sitúa a la Steam Machine en un segmento de precio muy diferente al de las consolas de la competencia.
Rendimiento y la sombra de la comparación

El rendimiento de la Steam Machine es otro de los puntos que han generado debate. La GPU RDNA 3 con 28 unidades de cómputo es comparable a una Radeon RX 7600, una tarjeta gráfica de gama media de finales de 2023. El propio Griffais reconoció que los 8 GB de VRAM son “uno de los puntos débiles” del dispositivo, aunque defendió que, en un equipo compacto para el salón, esa cantidad es suficiente para la mayoría de los juegos objetivo.
Valve también matizó que la compatibilidad con 4K se refiere a la capacidad de la máquina para conectarse a televisores 4K, no para ejecutar todos los juegos a esa resolución y 60 fotogramas por segundo. Los ingenieros señalaron que 1080p y 1440p son “resoluciones más razonables” para el dispositivo.
La comparación con las consolas de nueva generación es inevitable. Una PlayStation 5 o una Xbox Series X cuestan actualmente entre 400 y 500 dólares, menos de la mitad que el modelo base de la Steam Machine. Sin embargo, la Steam Machine no es una consola al uso.
Es una PC con SteamOS, lo que significa que puede ejecutar la biblioteca completa de Steam, incluyendo juegos que no están disponibles en las plataformas de Sony o Microsoft. También es un dispositivo extremadamente compacto (16 cm de lado) y con un diseño que, según los analistas que han podido probarlo, destaca por su eficiencia térmica.
Lo que la Steam Machine dice sobre el futuro de las consolas
Más allá del precio del propio dispositivo, la Steam Machine sirve como un termómetro de lo que está por venir. Como señala Xataka, el precio final de la Steam Machine “era previsible”, pero lo preocupante es lo que anticipa sobre los precios de la PlayStation 6 y la Xbox Project Helix.
Si Valve, que no vende hardware con pérdidas, ya ha tenido que fijar un precio de 1.049 dólares para un equipo con potencia equivalente a una PS5 base, ¿cuánto costarán las consolas de próxima generación cuando lleguen al mercado?
La crisis de la memoria no muestra signos de remitir, y los fabricantes de componentes siguen priorizando la producción para los centros de datos de IA. Si Sony y Microsoft quieren ofrecer un salto generacional real en términos de rendimiento, necesitarán componentes más potentes y, por tanto, más caros.
El precio de la Steam Machine sugiere que la barrera de los 1.000 dólares para las consolas de próxima generación ya no es una posibilidad remota, sino una probabilidad cada vez más tangible.
Un precio que divide, un producto que busca su lugar

La Steam Machine llega al mercado en un momento de máxima incertidumbre para el hardware de consumo. Los precios de los componentes se han disparado, la oferta es limitada y la demanda de los centros de datos de IA no muestra signos de desaceleración.
Valve ha hecho lo que ha podido para mantener el precio de la Steam Machine lo más ajustado posible al coste real del hardware, pero el resultado final es un dispositivo que costará más de 1.000 dólares en su versión más básica.
El éxito de la Steam Machine dependerá, en última instancia, de lo que los jugadores estén dispuestos a pagar por un PC de salón con SteamOS. Los más entusiastas de la plataforma de Valve y los que busquen una alternativa compacta a un PC tradicional pueden encontrar en la Steam Machine un producto atractivo.
Para el resto, el precio será una barrera difícil de superar, especialmente cuando las consolas de la competencia ofrecen un rendimiento similar por menos de la mitad de su coste.
La pregunta que queda en el aire no es si la Steam Machine es cara —lo es—, sino si Valve ha logrado justificar ese precio con una propuesta de valor lo suficientemente diferenciada. La respuesta, como el propio sistema de reservas de la compañía, dependerá del azar y de la paciencia de los jugadores.
