
Highlights
El público también juega
En Infinity: Hexadome Tactics no basta con vencer al rival: cada decisión tiene consecuencias dentro de una arena donde el espectáculo importa.
RNG que no abusa
El azar existe, pero no se siente como si tomara las decisiones por vos. La tensión está en pensar mejor.
Base sólida, pulido pendiente
La combinación de combate, cartas y patrocinadores funciona, aunque falta contenido, accesibilidad y opciones de control.
Infinity: HexaDome Tactics, de Blindspot Games, te pide paciencia y reflejos. aunque de una manera bastante particular. Es un táctico por turnos uno contra uno, ambientado en una arena de ciencia ficción donde el combate es un espectáculo y el público también forma parte del juego. Y ahí está una de sus ideas más interesantes: no alcanza simplemente con derrotar al rival. Hay que pensar qué hacer, cuándo hacerlo y, sobre todo, qué consecuencias tiene cada decisión.
Esta reseña fue posible gracias a la cesión de una key por parte del estudio y JF Games Press. Jugué el tutorial y tres partidas completas en la versión disponible para PC. Esto es lo que encontré.
Una arena, dos equipos y muchos ojos encima

La premisa de Infinity: HexaDome Tactics parte del universo de Infinity, la franquicia de miniaturas y wargames de Corvus Belli. Si nunca tocaste ese universo, tampoco es un problema. El juego se encarga de introducirte progresivamente a través de su campaña.
La arena es compacta. Tenemos una cuadrícula hexagonal, dos equipos y objetivos que no siempre pasan por eliminar al rival. Hay que capturar zonas, cumplir encargos de los patrocinadores, mantener al público entretenido y tratar de encadenar turnos efectivos cuando la presión empieza a subir.
Y esto último es lo que termina diferenciándolo de otros tácticos por turnos. Acá no alcanza con matar. Hay que gestionar el espectáculo.
El público reacciona. Los patrocinadores evalúan lo que hacemos y esas evaluaciones tienen consecuencias mecánicas dentro de la partida. Es una idea bastante sencilla, pero funciona porque obliga a mirar el combate desde más de un ángulo.
Podés tener al rival contra las cuerdas y aun así estar jugando mal si estás ignorando los otros objetivos.

Puntos de acción, cartas y decisiones que pesan
Cada turno te da una cantidad determinada de puntos de acción y prácticamente todo lo que hacés cuesta recursos. Moverte cuesta. Atacar cuesta. Capturar cuesta. Preparar una habilidad también. No podés hacer todo. Y ahí empieza realmente el juego.
Los campeones tienen roles definidos: combate a distancia, cuerpo a cuerpo, control, apoyo. Cada uno tiene habilidades propias y determinadas sinergias que aparecen cuando los combinás correctamente. Por eso la composición del equipo importa tanto como lo que hacés con cada personaje durante el turno.
Después están las cartas tácticas. Las cartas sirven para modificar el campo, potenciar habilidades o responder a los movimientos del rival. No están ahí simplemente para agregar una mecánica más a la lista. Son otro recurso que tenés que administrar y, en determinadas situaciones, pueden cambiar bastante lo que parecía una jugada sencilla.
El RNG también está presente. Hay tiradas, efectos aleatorios y acciones cuya resolución depende parcialmente del azar. Pero, al menos en las tres partidas que jugué, nunca tuve la sensación de que el RNG estuviera jugando por mí.
Un poco de suerte ayuda. Una mala tirada puede complicarte la vida. Pero la estrategia sigue pesando más. Y eso, para un táctico, es importante.
Las habilidades definitivas funcionan como otro momento de tensión. Se cargan con el tiempo o mediante determinadas acciones y liberarlas en el momento correcto puede cambiar completamente una partida.
El problema es que guardarlas demasiado también puede costarte caro.
Una campaña que sabe cuál es su función
La campaña funciona como una especie de tutorial extendido. No intenta contar una historia particularmente profunda. Su función principal es presentarte el mundo, los personajes y las mecánicas mientras vas avanzando.
Cada partida agrega un poco más de contexto y, progresivamente, se desbloquean campeones y cosméticos.
La narración aparece mediante diálogos con estética de cómic, sin animaciones en movimiento ni actuación de voz. Es prácticamente una pequeña visual novel metida dentro del juego.

Para algunos jugadores eso puede resultar demasiado estático. A mí me funcionó.
Le da un ritmo propio a esos interludios y, sobre todo, permite que el juego vuelva rápido a lo que realmente quiere hacer: ponerme a pensar dónde mover cada unidad y qué hacer con mis puntos de acción.
Los campeones también tienen curvas de aprendizaje diferentes. Algunos son relativamente fáciles de entender desde la primera partida. Otros empiezan a mostrar su potencial cuando comprendés cómo funcionan las sinergias del equipo.
Y ahí aparece una de las partes más interesantes del juego: experimentar.
Desafíos y duelos
Más allá de la campaña están los desafíos tácticos. Son escenarios con condiciones específicas diseñados para poner a prueba determinadas habilidades. Algunos exigen composiciones concretas. Otros restringen los recursos disponibles. Funcionan como un buen complemento para quienes quieren seguir jugando y profundizando en las mecánicas sin entrar directamente al PvP.
Y después están los duelos. Podés enfrentarte a la IA, jugar contra amigos o entrar al juego online. Hay partidas amistosas y competitivas. Ahora bien, acá hay que ser bastante honestos.
Si entrás directo al PvP sin conocer a los personajes, sus habilidades y las mecánicas básicas, probablemente te pasen por encima. Y no creo que eso sea necesariamente un defecto. De hecho, forma parte de lo que hace interesante al juego.
Tenés que experimentar con composiciones, descubrir cómo funcionan los personajes juntos y encontrar estrategias que tengan sentido para tu manera de jugar. En un género donde muchas veces todo está explicado antes de que tengas tiempo de descubrirlo por tu cuenta, Infinity: HexaDome Tactics deja cierto espacio para ese proceso.
Cuando la interfaz hace su trabajo

Hay algo que el juego hace particularmente bien: comunicar información. Los indicadores de zona, los iconos de habilidades, las barras de carga y los avisos relacionados con los patrocinadores están integrados en la interfaz sin convertir la pantalla en un desastre de números y símbolos.
Y en un táctico por turnos eso importa, porque necesitás entender qué pasó. Si perdí porque tomé una mala decisión, quiero saberlo. Si gané porque hice una buena jugada, también.
Infinity: HexaDome Tactics consigue que la información necesaria esté bastante a mano.
La dirección de arte también acompaña. Los modelos de los personajes están bien realizados, las arenas tienen personalidad y la estética de espectáculo futurista consigue mantenerse sin caer en el exceso. No intenta ser visualmente revolucionario, pero sabe qué identidad quiere tener.
Apartado técnico y accesibilidad
Durante mis partidas no encontré bugs significativos y el juego corrió sin problemas en un equipo de gama media. No parece ser un título que necesite una máquina particularmente potente y la interfaz responde correctamente.
Donde sí encontré limitaciones es en la accesibilidad. No hay opciones para ajustar la dificultad de la IA y tampoco encontré herramientas específicas para jugadores con problemas de visión o lectura.
Esto puede ser más importante de lo que parece porque buena parte de la experiencia depende justamente de leer información en pantalla, identificar estados y entender rápidamente qué está pasando.
Un táctico que encuentra su espacio

Es inevitable compararlo con otros referentes del género. Infinity: HexaDome Tactics comparte ciertas ideas con XCOM y Into the Breach, aunque no busca hacer exactamente lo mismo. La escala es mucho más pequeña.
No estamos gestionando un escuadrón durante una campaña enorme ni tomando decisiones estratégicas que se extienden durante decenas de horas. Acá la apuesta está en partidas más cortas, tensas y competitivas.
La arena compacta puede recordar a Into the Breach. La importancia del posicionamiento y la administración de puntos de acción tienen algo de XCOM. Y después están las cartas tácticas y todo el sistema alrededor del público y los patrocinadores.
Esa combinación es la que termina dándole cierta identidad. No es un juego que venga a reinventar el género ni necesita hacerlo. Lo interesante es que encuentra un lugar propio dentro de una fórmula bastante conocida y consigue sostenerlo.
Lo que todavía podría mejorar
El juego necesita un poco más de pulido. No encontré nada que arruinara la experiencia ni que hiciera que las partidas fueran poco competitivas, pero sí hay algunas asperezas que se notan.
Algunas animaciones podrían ser más fluidas. Algunos efectos visuales podrían comunicar mejor determinadas acciones y, sobre todo, la entrada al PvP puede resultar bastante brusca si todavía no conocés bien a los campeones.

El otro problema es el contenido. La campaña es breve. Los desafíos no son demasiados y la parte competitiva depende, naturalmente, de encontrar jugadores con quienes enfrentarte. Y eso es importante porque el juego apuesta bastante a la rejugabilidad.
Si el PvP consigue sostener una comunidad activa, la profundidad de sus sistemas puede tener bastante recorrido. Si no, el contenido disponible puede quedarse corto relativamente rápido.
Veredicto
Infinity: HexaDome Tactics es un táctico por turnos que sabe bastante bien qué quiere hacer.
La combinación de combate, objetivos, puntos de acción y cartas funciona. El RNG existe, pero no sentí durante mis partidas que el azar estuviera tomando las decisiones por mí. Las partidas tienen esa tensión particular de saber que probablemente podrías haber hecho algo mejor si hubieras pensado un turno más.
La campaña cumple como introducción y la historia, aunque bastante ligera, acompaña sin intentar convertirse en el centro de la experiencia. Los duelos son probablemente donde más tiempo puede encontrar un jugador dispuesto a aprender sus sistemas. Y ahí está también una de las barreras de entrada: hay que aprender.
Eso si: no es perfecto. Le falta pulido. Le falta contenido y podría hacer más por accesibilidad. Pero la base, lo que vemos, lo que experimentamos, funciona.
Para quienes disfrutan de los tácticos por turnos y no tienen problemas con aprender a base de experimentar, Infinity: HexaDome Tactics tiene una propuesta interesante. No reinventa el género, pero tampoco intenta venderte que lo hizo.
Simplemente toma varias ideas conocidas, las pone en una arena bastante compacta y agrega cartas, patrocinadores y público. Y, por ahora, esa combinación alcanza para mantenerte pensando en el próximo turno.

Jota reseña los juegos, en vivo, en https://twitch.tv/jotapy todos los martes a partir de las 17:00h (Hora de Paraguay)
