
Highlights
SoPaIA y su estatuto
La organización trabaja desde 2023 en ética, transparencia, justicia, privacidad y soberanía digital.
Sin información pública
No hay datos sobre programas de SoPaIA para videojuegos ni vínculos formales con gremios gaming connacionales.
La industria ya usa IA
El sector gaming global utiliza inteligencia artificial sin marcos regulatorios demasiado claros.
La inteligencia artificial ya no es una tecnología que vive encerrada en laboratorios o que solamente aparece en demostraciones futuristas. Está en nuestros teléfonos, en los generadores de imágenes, en los asistentes de texto y, cada vez más, también dentro de los videojuegos.
Y con su llegada aparecen preguntas que ya no se pueden dejar para más adelante: cómo se usa, quién responde por lo que genera, qué derechos están involucrados y hasta dónde deberían llegar las reglas.
En Paraguay, una organización viene trabajando alrededor de estas discusiones desde 2023: la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SoPaIA). Sus estatutos, inscriptos ante escribanía pública, hablan de ética, transparencia, justicia, privacidad, seguridad y responsabilidad. También incluyen conceptos como soberanía digital y políticas públicas.
Todo esto puede parecer bastante alejado del desarrollo de videojuegos. En realidad, no lo está tanto. Esta nota busca revisar qué es SoPaIA, cómo está organizada y por qué los temas que forman parte de su agenda también pueden terminar teniendo consecuencias para quienes desarrollan videojuegos en Paraguay.
Qué es SoPaIA y cómo nació

La Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial se constituyó como una asociación civil de utilidad pública, sin fines de lucro, apolítica y no religiosa.
El acta fundacional data del 23 de agosto de 2023 y tuvo una segunda sesión el 14 de septiembre de ese mismo año. La escritura pública fue protocolizada el 24 de octubre de 2023, en San Lorenzo.
Entre los socios fundadores aparecen Francisco Rubén Da Rosa Lescano, como presidente; Rafael Fermín Palau Heikel, vicepresidente; Luis Carlos Benítez Aguilar, secretario; y Julio Manuel Paciello Coronel, tesorero. En la elección de la primera Junta Directiva también participaron Pablo Santa Cruz, Edwin Setrini, Mirta Rodríguez, Julio Mello, Gisselle Rivera, Luis Ruiz Díaz y Guillermo Benítez, entre otros.
Hay un detalle que resulta interesante para seguir el vínculo con la escena gamedev local. Entre los votos registrados en aquella asamblea aparece Enrique Bernardou, uno de los impulsores del Gremio Paraguayo de Videojuegos (GPV).
Vemos ahí la coincidencia de nombres, bastante habitual dentro de una escena todavía pequeña: las mismas personas pueden participar en distintos espacios y discusiones relacionadas con tecnología, videojuegos y producción digital.
En agosto de 2024, una asamblea extraordinaria modificó dos artículos del estatuto. El cambio en la naturaleza legal respondió a un dictamen de la asesoría jurídica del Ministerio del Interior. Y en este punto, para entender qué lugar puede ocupar SoPaIA en la conversación que proponemos, hay que mirar su estatuto.
Los objetivos que marcan la cancha
El artículo 4 enumera los fines de la organización y ahí aparece buena parte de la hoja de ruta. Entre sus objetivos están promover el desarrollo, la investigación y la aplicación de la inteligencia artificial bajo principios relacionados con la transparencia, la justicia, los beneficios sociales, la privacidad, la seguridad y la responsabilidad. También plantea fomentar el estudio y el intercambio de conocimientos entre profesionales, académicos y entusiastas.
Hay dos puntos que llaman especialmente la atención cuando se piensa en la industria creativa.
El primero es el inciso F, que plantea diseñar y proponer políticas públicas sostenibles dentro del ámbito de competencia de la organización. El segundo es el inciso H, relacionado con la soberanía digital y tecnológica. El estatuto habla de propuestas de políticas y regulaciones destinadas a proteger la independencia y permitir la gobernanza en cuestiones vinculadas con la investigación. El inciso I suma otra cuestión que suele quedar un poco perdida cuando la discusión sobre IA se concentra solamente en lo técnico: la accesibilidad.
La organización plantea establecer mecanismos de monitoreo y adaptación frente a los avances tecnológicos para permitir el acceso a estas herramientas a todas las personas.
Poniéndolo en un contexto más mundano: la discusión no pasa solamente por qué puede hacer la inteligencia artificial, sino también por quién puede acceder a ella y bajo qué condiciones.
El mismo artículo contempla además la organización de eventos, conferencias, talleres y actividades educativas, así como la posibilidad de establecer alianzas con instituciones, empresas y otras organizaciones nacionales e internacionales.
La IA en los videojuegos: de herramienta invisible a debate público
La inteligencia artificial dentro de los videojuegos tampoco es algo nuevo. Los sistemas de comportamiento de enemigos, la generación procedural de escenarios y los algoritmos utilizados para ajustar la dificultad llevan décadas formando parte del desarrollo.
Lo que cambió durante los últimos años fue la llegada de la IA generativa: herramientas capaces de producir imágenes, sonidos, voces o textos a partir de instrucciones. Ahí la conversación se vuelve bastante más compleja.
Para un desarrollador independiente, poder generar un concepto visual, una voz o determinados efectos de sonido sin contratar a un especialista puede representar una diferencia enorme. Para un equipo pequeño que trabaja con un presupuesto limitado, las posibilidades son difíciles de ignorar.
Pero también aparecen preguntas que antes no estaban sobre la mesa.
¿Quién tiene los derechos sobre ese contenido? ¿Qué material se utilizó para entrenar una herramienta? ¿Hay que informar al jugador cuando una voz o una imagen fue generada mediante IA? ¿Dónde termina la herramienta y dónde empieza el trabajo del creador?
El caso de Capy of Gods, el roguelike chileno desarrollado por CapyEmber, sirve como ejemplo.

En su página de Steam, el desarrollador explicó que utilizó herramientas de IA generativa para parte del arte original, además de algunos efectos de sonido, sonido ambiental y voces. También aclaró que cada asset fue retocado y pintado a mano, que el contenido está pre-renderizado y que cuenta con derechos de uso comercial de las herramientas utilizadas.
La explicación fue bastante directa: sin estas herramientas, algunos aspectos del juego habrían sido imposibles de realizar. También dejó una promesa: si el juego tiene buenos resultados, buscará pagarle a otra persona para rehacer el arte generado.
Ese tipo de transparencia es justamente uno de los lugares donde una organización como SoPaIA puede tener algo para aportar.
No necesariamente desde la idea de prohibir o celebrar la tecnología sin matices, sino desde preguntas bastante concretas: qué debería declararse, qué se considera trabajo original, qué derechos existen sobre el material generado y cómo se reconoce el trabajo humano que termina corrigiendo, adaptando o completando lo producido por estas herramientas.
El teorema de la discusión: Contexto internacional

Existe en un contexto internacional que las fichas de Steam comenzaron a incorporar declaraciones sobre contenido generado mediante inteligencia artificial. Es una forma de transparencia que llega desde una plataforma privada antes de que existan necesariamente reglas equivalentes desde los Estados.
Y ahí aparece otra cuestión interesante.
SoPaIA no tiene, al menos según lo que puede verificarse en su estatuto, una línea específica dedicada a los videojuegos. Pero varios de sus principios generales tienen una aplicación bastante directa cuando hablamos de desarrollo.
Un estudio que utiliza IA para generar voces puede encontrarse con preguntas relacionadas con consentimiento y derechos de imagen. Uno que utiliza IA para crear arte puede enfrentarse a cuestiones de autoría y propiedad intelectual.
No hace falta que una organización tenga un apartado llamado “videojuegos” para que estos problemas entren dentro de una discusión más amplia sobre inteligencia artificial.
La región también se organiza
Paraguay tampoco está discutiendo estos temas en aislamiento.
En América Latina existen otras organizaciones vinculadas a la inteligencia artificial, entre ellas la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial (SAIA) y la Asociación Chilena de Inteligencia Artificial (ACHIADS).
Argentina y Chile tienen marcos de discusión más desarrollados que Paraguay alrededor de la regulación de la inteligencia artificial. Ambos países participan en espacios regionales y han avanzado en propuestas legislativas relacionadas con principios éticos y obligaciones de transparencia.
Paraguay parte desde otro lugar. Actualmente no cuenta con una ley específica de inteligencia artificial. Tampoco tiene, según el informe de impacto económico de la industria gaming publicado por 20XX en septiembre de 2026, una política específica de fomento para videojuegos.
El instrumento que podría tener algún margen de aplicación es el INAP y la Ley 6106/2018, que regula el audiovisual, aunque no menciona de manera explícita a la interactividad. La Directora Ejecutiva del instituto, Natalia Fuster, ya se había referido a este eje de trabajo.
Ahí aparece uno de los vacíos que SoPaIA plantea abordar desde sus propios estatutos: la necesidad de discutir y proponer políticas públicas sostenibles.
El rol del Estado: entre la ausencia y la oportunidad

Si pensamos específicamente en IA y videojuegos, el papel del Estado puede dividirse en tres grandes áreas. La primera es la regulación.
Sin reglas claras sobre determinados usos de inteligencia artificial, obligaciones de transparencia o protección de los derechos de los creadores, el sector puede terminar funcionando en una especie de zona gris.
Steam y otras plataformas pueden establecer sus propias condiciones y exigir determinadas declaraciones, pero esas medidas no reemplazan una política pública.
La segunda es el fomento. Si Paraguay pretende desarrollar una industria de videojuegos con propiedad intelectual propia, necesita herramientas que permitan financiar proyectos. El informe de 20XX propone, en ese sentido, una línea piloto del FONAP denominada “Videojuegos y Multimedia Interactiva”, aprovechando la estructura administrativa existente. Una iniciativa de ese tipo también podría contemplar criterios relacionados con el uso responsable de inteligencia artificial.
La tercera es la formación. La IA generativa está cambiando algunas de las habilidades que necesita la industria. Programadores, artistas y diseñadores no solamente tienen que aprender a utilizar estas herramientas. También necesitan entender qué pueden hacer, cuáles son sus límites y qué problemas legales o éticos pueden aparecer en el camino.
El estatuto de SoPaIA contempla justamente actividades relacionadas con estas tres áreas: políticas públicas, formación y alianzas con instituciones nacionales e internacionales.
Lo que falta y lo que se puede construir

Hay que marcar también los límites de lo que sabemos. No existe información pública disponible sobre programas específicos de SoPaIA orientados a videojuegos. Tampoco sobre articulaciones formales con IGDA Paraguay, el GPV o estudios locales.
Eso no significa que esas conversaciones no existan. Significa que, al menos públicamente, no hay información suficiente para afirmarlo.
Lo que sí tenemos es una organización cuyo estatuto le da herramientas para abordar la relación entre inteligencia artificial, tecnología, políticas públicas y producción creativa. Y, al mismo tiempo, tenemos una industria de videojuegos que ya está utilizando IA, muchas veces sin contar todavía con marcos locales demasiado claros.
Por eso la discusión difícilmente pueda quedarse en “usar IA sí” o “usar IA no”. La tecnología ya está acá. Las preguntas más interesantes pasan por otro lado: cómo se utiliza, qué se declara, quién responde por sus resultados y cómo se protege el trabajo humano que sigue siendo necesario incluso cuando una herramienta automatiza parte del proceso.
SoPaIA tiene en sus estatutos herramientas para plantear esas preguntas.
Si efectivamente las utiliza para entrar en la conversación sobre videojuegos y producción creativa, es una discusión que todavía está por verse.
Fuentes:
- Estatutos de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SoPaIA), escritura pública Nro. 54, 24 de octubre de 2023, y modificación parcial de agosto de 2024.
- Página de Steam de Capy of Gods, declaración de contenido generado por IA.
- Informe de Impacto Económico de la Industria Gaming del Paraguay, 20XX Media y Nextek Holding, septiembre de 2026.
- Comunicado de lanzamiento del Gremio Paraguayo de Videojuegos (GPV), septiembre de 2026.
