La industria del videojuego sigue enfrentando una de sus peores crisis laborales en décadas, y los recientes despidos masivos en Xbox han dejado una profunda huella en estudios históricos como Bethesda. Anne Barrett, exempleada de Bethesda Game Studios Austin e ingeniera de gameplay, ha compartido en una entrevista con The Guardian los detalles de una experiencia que ha calificado como “devastadora”.
La falsa sensación de seguridad
Según relata Barrett, en el equipo existía una extendida creencia de que trabajar en franquicias tan emblemáticas como The Elder Scrolls y Fallout serviría como un escudo protector frente a los recortes. “Pensábamos que estábamos a salvo”, declaró la desarrolladora. “Quiero decir, Bethesda Game Studios es Skyrim, es Fallout. Tenemos cosas muy esperadas en desarrollo. Pensábamos que el trabajo que estábamos haciendo nos mantendría a salvo”.
Esta sensación de seguridad se vio reforzada por la reputación del estudio y la magnitud de los proyectos en los que estaban trabajando, incluyendo títulos aún no anunciados. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. “En el ambiente flotaba una sensación de fatalidad inminente”, recordó Barrett.
Reuniones de dos minutos en Teams
El proceso de despido fue especialmente traumático para los afectados. Barrett describió cómo los empleados fueron convocados a reuniones virtuales a través de Microsoft Teams que apenas duraban dos minutos. “Fue una llamada virtual con nuestro manager de estudio. Todas nuestras cámaras y micrófonos estaban apagados, así que no pudimos decir nada ni reaccionar”, explicó.
Tras recibir la noticia, se les informó de que perderían el acceso a Slack, la principal herramienta de comunicación interna del estudio, en cuestión de minutos. “Viste una avalancha de mensajes de despedida antes de que todo se apagara”, recordó. En algunos casos, se puso fin a carreras de décadas en la compañía en cuestión de minutos.
La pérdida de conocimiento institucional
Más allá del impacto personal, Barrett advirtió de las graves consecuencias que estos despidos tendrán para la calidad de los futuros juegos de Bethesda. La pérdida de trabajadores con décadas de experiencia supone la desaparición de un “conocimiento institucional” que no puede ser reemplazado fácilmente.
“Tenemos tecnología propietaria. Nuestros títulos tienen una identidad visual muy conocida. Y cuando pierdes a la gente que construyó esa tecnología, cuando pierdes a la gente que la estaba mejorando, no puedes simplemente lanzar a gente nueva a ese problema”, afirmó Barrett. “No puedes reemplazar a un artista con alguien completamente nuevo y decirle: ‘Ahora replica lo que estaban haciendo durante 15 o 20 años'”.
Alex Nguyen, otro empleado de Bethesda que sobrevivió a los recortes, compartió una experiencia similar: “Perdimos a dos personas que llevaban décadas en la empresa. Hicieron todo lo que se les pidió, eran muy apasionados, eran excelentes en su trabajo. Nunca tuvo ningún sentido”.
Un contexto de reestructuración masiva
Los despidos se enmarcan en una reestructuración más amplia de Xbox anunciada en julio de 2026 por la CEO Asha Sharma bajo el título “Resetting Xbox”. La compañía planea eliminar 3.200 puestos de trabajo durante el año fiscal 2027, con 1.600 despidos inmediatos.
Los estudios de Bethesda y ZeniMax Online están sindicados desde 2024, y tanto Barrett como otros representantes sindicales están negociando con Microsoft los paquetes de indemnización y beneficios. Mientras tanto, las protestas se han extendido frente a las oficinas del estudio en Norteamérica. La situación ha generado serias dudas sobre la capacidad de Bethesda para mantener el nivel de calidad de sus próximos lanzamientos, incluyendo el esperado The Elder Scrolls VI.
Fuentes: The Guardian, 1 de septiembre de 2026; Rock Paper Shotgun, 2 de septiembre de 2026; Gram.pl, 3 de septiembre de 2026; VG Times, 3 de septiembre de 2026.
