
Highlights
Inversiones millonarias, resultados tardíos: Samsung, SK Hynix y Micron construyen nuevas plantas, pero la mayor capacidad no estará operativa hasta 2027 o más tarde, dejando un desfase de suministro de varios años.
La IA se come la memoria: La industria de la inteligencia artificial prioriza la memoria de alto ancho de banda (HBM) para centros de datos, desplazando la producción de DRAM convencional para PC y dispositivos de consumo.
Déficit prolongado: A pesar del fin de la pandemia y la desaceleración de ciertos mercados, la escasez de memoria RAM se extenderá hasta bien entrada la década, afectando precios y disponibilidad.
La crisis global de la memoria RAM no muestra signos de amainar. Por el contrario, un nuevo informe de Nikkei Asia, recogido por medios especializados, proyecta que los fabricantes de DRAM (Dynamic Random Access Memory) solo podrán satisfacer aproximadamente el 60% de la demanda mundial a finales de 2027.
Esta perspectiva se alinea con las advertencias que ya circulaban entre los fabricantes de componentes a principios de año y sugiere que la escasez de memoria se extenderá hasta bien entrada la década.
Los tres grandes productores de DRAM —Samsung, SK Hynix y Micron— están realizando inversiones millonarias en nuevas instalaciones de fabricación. Sin embargo, la mayor parte de esa capacidad adicional no estará operativa hasta 2027 o más tarde, lo que deja un desfase de suministro de varios años. Mientras tanto, la demanda no hace más que aumentar.
El apetito insaciable de la inteligencia artificial
En el centro del problema se encuentra el explosivo crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial. La memoria de alto ancho de banda (High-Bandwidth Memory, HBM), un componente crítico para los aceleradores de IA y los centros de datos, se ha convertido en la prioridad absoluta de los fabricantes. La HBM ofrece un rendimiento muy superior al de la DRAM tradicional, pero también genera márgenes de beneficio significativamente más altos.
Como resultado, la producción de DRAM convencional —la que utilizan los ordenadores personales, los teléfonos inteligentes, las consolas y los dispositivos portátiles— está siendo relegada a un segundo plano. Los fabricantes están reduciendo la producción de estándares heredados como DDR3, DDR4 y LPDDR4, lo que reduce aún más la oferta disponible para el mercado de consumo y contribuye al aumento de los precios.
Las cifras son elocuentes. Los analistas de la industria estiman que la producción de DRAM necesitaría crecer aproximadamente un 12% anual hasta 2027 para satisfacer la demanda proyectada. Sin embargo, las proyecciones actuales se sitúan más cerca del 7,5%, lo que indica un déficit inminente y un endurecimiento de la oferta. Para empeorar las cosas, las empresas de inteligencia artificial están reservando por adelantado grandes porciones de la futura producción, limitando aún más la disponibilidad para los mercados de consumo y presionando los precios al alza.
El impacto en los consumidores: precios altos durante años

Para los consumidores, las consecuencias son directas y preocupantes. La escasez de DRAM se traduce en precios inflados para una amplia gama de dispositivos comunes. No solo los módulos de memoria para PC se verán afectados, sino también los teléfonos inteligentes, las tabletas, las consolas de videojuegos y los dispositivos portátiles. Los analistas advierten que no se vislumbra un retorno a la normalidad en el corto plazo.
Algunos líderes de la industria han llegado a advertir que la escasez podría persistir hasta 2030, dependiendo de la evolución de la demanda de IA y de la velocidad a la que se pongan en marcha las nuevas instalaciones de producción. Las plantas de fabricación de semiconductores requieren inversiones de miles de millones de dólares y tardan años en construirse y alcanzar su máxima capacidad.
La situación es especialmente grave para las tecnologías más antiguas. La producción de DDR3 y DDR4, que aún se utilizan en muchos sistemas de gama baja y media, está siendo reducida drásticamente. Esto podría obligar a los fabricantes de equipos originales (OEM) a recurrir a componentes más caros o a rediseñar sus productos, lo que a su vez elevaría los precios finales.
¿Hay alguna luz al final del túnel?
A pesar de las sombrías perspectivas, no todo está perdido. Los fabricantes chinos de memoria están invirtiendo en nuevas plantas de fabricación, lo que podría aumentar la oferta global a largo plazo. Sin embargo, su capacidad de producción sigue siendo limitada en comparación con los tres grandes, y su tecnología aún no ha alcanzado el mismo nivel de sofisticación.
Además, la industria está explorando nuevas tecnologías de memoria, como la MRAM (Memoria de Acceso Aleatorio Magnetorresistiva) y la ReRAM (Memoria de Acceso Aleatorio Resistiva), que podrían ofrecer alternativas a la DRAM tradicional. Sin embargo, estas tecnologías aún se encuentran en una fase temprana de desarrollo y no se espera que tengan un impacto significativo en el mercado en los próximos años.
Por ahora, la recomendación para los consumidores es la misma que vienen repitiendo los analistas desde hace meses: si necesitan actualizar su equipo o comprar componentes de memoria, es mejor hacerlo cuanto antes. Los precios no van a bajar en el corto plazo, y es probable que sigan subiendo durante el resto de 2026 y gran parte de 2027.
El informe de Nikkei Asia no hace más que confirmar lo que muchos ya sospechaban: la crisis de la memoria RAM no es un fenómeno pasajero, sino un cambio estructural en la industria. La inteligencia artificial ha llegado para quedarse, y su apetito por la memoria es insaciable. Hasta que los fabricantes logren equilibrar la oferta y la demanda, los consumidores tendrán que pagar el precio.
Fuente: TweakTown (Jak Connor, 20 de abril de 2026), Nikkei Asia
