
Highlights
Acuerdos comerciales bajo incertidumbre
El procedimiento de resolución de Ueno Bank abre interrogantes sobre los compromisos que mantenía con emprendimientos de videojuegos.
SKYRIFT: Aratirí como antecedente
La colaboración con el proyecto paraguayo permite identificar una relación concreta cuyo estado todavía necesita aclaraciones.
Un sector con actividad económica propia
El informe de 20XX estima una facturación anual de hasta USD 3 millones para el GameDev paraguayo, aunque todavía no está documentado el peso de Ueno en esa actividad.
El Banco Central inició el procedimiento de resolución de la entidad financiera, que había respaldado el desarrollo de ueno SKYRIFT: Aratirí, de Waraní Studios. La medida abre interrogantes sobre los compromisos comerciales vinculados a proyectos de videojuegos y sobre el alcance que podría tener este cambio en una industria que, según el informe económico de 20XX, registra 348 proyectos y una facturación anual estimada de entre USD 2,5 y 3 millones.
El procedimiento de resolución de Ueno Bank, dispuesto por el Banco Central del Paraguay (BCP), también tiene una dimensión que va más allá del sistema financiero: la relación que la entidad había construido con determinados emprendimientos vinculados al desarrollo de videojuegos en el país.
Uno de los antecedentes más visibles es ueno SKYRIFT: Aratirí, un videojuego de carreras desarrollado por Waraní Studios y presentado en marzo de 2025 con el respaldo de Ueno Bank y Nación Media. La iniciativa demuestra que existió una colaboración concreta entre una entidad financiera y un estudio paraguayo para impulsar una producción local.
Ahora, con el inicio del procedimiento de resolución, corresponde preguntarse qué ocurrirá con los compromisos comerciales que todavía pudieran estar vigentes, si existían nuevos proyectos en preparación y qué consecuencias podría tener este escenario para los emprendimientos que contaban con el respaldo de la entidad.
Ojo, no haremos especulaciones ni daremos informaciones fatalistas o “clickbaiteras”. El objetivo de este artículo es examinar qué aspectos podrían verse afectados y dimensionar su importancia dentro de una industria que todavía combina distintas fuentes de ingresos y modelos de producción.
Qué resolvió el Banco Central sobre Ueno Bank
El Directorio del BCP resolvió el 2 de noviembre de 2026, por unanimidad, iniciar el procedimiento de resolución de Ueno Bank. La decisión fue comunicada públicamente el 3 de noviembre y, según explicó el organismo, responde a una insuficiencia en el índice de solvencia de la entidad por debajo del 50% del mínimo requerido, luego de ajustes realizados a sus estados financieros durante el proceso de regularización.
La medida se enmarca en la Ley N.º 2334/03 y contempla la designación de interventores por parte de la Superintendencia de Bancos. Entre sus funciones estará verificar la situación patrimonial de la entidad y preservar sus activos durante el desarrollo del procedimiento. El BCP señaló que la protección de los depositantes es una prioridad y que se aplicarán los mecanismos previstos en la legislación vigente.
El comunicado también recuerda que los depósitos cuentan con una garantía de hasta 75 salarios mínimos mensuales, equivalentes a G. 228.300.000 por persona física o jurídica y por entidad financiera. La cobertura se aplica sobre el conjunto de los depósitos de cada titular en el banco, no por cada cuenta individual.
Para el análisis del GameDev, lo relevante es entender que el procedimiento introduce una nueva etapa en la administración de la entidad y de sus compromisos. Sin embargo, no corresponde asumir que todos los contratos comerciales quedaron cancelados ni que los apoyos a proyectos creativos se interrumpieron de manera automática.
El tratamiento de cada acuerdo dependerá de sus condiciones y de las decisiones que se adopten durante el proceso. Por eso, una de las principales cuestiones pendientes es conocer qué compromisos relacionados con el desarrollo de videojuegos siguen vigentes y cómo serán administrados.
SKYRIFT: Aratirí, el antecedente directo entre Ueno y el GameDev local

Uno de los vínculos más concretos entre Ueno Bank y la industria paraguaya de videojuegos fue ueno SKYRIFT: Aratirí, desarrollado por Waraní Studios y presentado públicamente en marzo de 2025.
El proyecto fue anunciado como un arcade racing inspirado en el rally paraguayo, con disponibilidad para Android, iOS y Windows bajo un modelo free-to-play. En su lanzamiento, Ueno identificó a Waraní Studios como desarrollador y señaló que el banco y Nación Media respaldaban la iniciativa.
Este antecedente es importante porque permite identificar una participación empresarial concreta en un videojuego desarrollado por un estudio paraguayo. No estamos hablando de una asociación general con el entretenimiento ni de una presencia de marca en un evento: Ueno respaldó públicamente una producción de GameDev local.
Lo que todavía no conocemos es la modalidad exacta de ese respaldo. La información publicada no permite determinar cuánto dinero aportó la entidad, si se trató de un patrocinio financiero, una inversión publicitaria, una contratación de servicios o una combinación de mecanismos. Tampoco establece si existían obligaciones posteriores al lanzamiento.
Esas precisiones importan porque permiten diferenciar el apoyo a una presentación comercial de una participación sostenida durante el desarrollo de un videojuego. No son necesariamente el mismo tipo de compromiso y tampoco tienen las mismas implicancias para el estudio.
El lanzamiento ocurrió en marzo de 2025, por lo que el procedimiento actual no modifica el desarrollo que ya se llevó adelante. La cuestión está en lo que pudo quedar pendiente: acuerdos posteriores, nuevas etapas de producción, campañas de promoción u otros proyectos que dependieran de una relación comercial con Ueno.
Qué dimensión tiene el GameDev paraguayo
El Informe de Impacto Económico de la Industria Gaming en Paraguay, elaborado por 20XX Media y Nextek Holding entre junio y septiembre de 2026, permite dimensionar el contexto en el que aparece este caso.
El relevamiento identificó 348 proyectos de videojuegos paraguayos. De ese universo, 300 cuentan con año de lanzamiento o presentación confirmado entre 2016 y 2026. El documento también estima que la facturación anual del sector se encuentra entre USD 2,5 y 3 millones. Se trata de una estimación construida a partir de las fuentes y la metodología explicitadas en el informe, no de una estadística oficial del Estado.
La cantidad de proyectos, por sí sola, no describe la dimensión comercial de la industria. De los 300 títulos con año confirmado, 123 surgieron de game jams, equivalentes al 41%, mientras que 128 alcanzaron el estado de desarrollo completo. Además, solo 13 de los 348 proyectos registrados tienen o tuvieron un precio fijo de venta.
Estos datos muestran una estructura productiva heterogénea. El negocio de los videojuegos en Paraguay no se limita a vender títulos para PC o consolas: también comprende desarrollo móvil hipercasual, productos freemium, contratos internacionales, servicios para terceros y acuerdos de reparto de ingresos en plataformas como Fortnite.
¿Por qué importa este contexto para analizar el caso de Ueno? Porque permite entender que el desarrollo de un videojuego puede necesitar recursos y respaldos que no necesariamente provienen de la venta directa de copias. En determinadas circunstancias, una empresa puede participar como patrocinadora o socio comercial de una producción, como ocurrió con SKYRIFT: Aratirí.
Sin embargo, el informe económico de 20XX no determina qué proporción de los ingresos del sector proviene de patrocinios empresariales ni cuánto representan estos acuerdos dentro de la financiación de los estudios. Tampoco permite establecer cuántos proyectos locales recibieron apoyo de entidades financieras o de otras marcas.

Por eso, el caso de Ueno debe analizarse como un antecedente concreto, no como una prueba de que una parte significativa de la industria dependa de esa entidad.
Cómo podría afectar el procedimiento a los proyectos de GameDev
La principal cuestión es qué sucederá con los compromisos comerciales que Ueno mantenía con emprendimientos vinculados al desarrollo de videojuegos. El procedimiento de resolución puede modificar las condiciones bajo las cuales se administran los recursos y las obligaciones de la entidad, pero todavía no conocemos las decisiones que se tomarán respecto de cada acuerdo.
Hay varios aspectos que merecen seguimiento.
Compromisos pendientes. Si existían contratos con obligaciones posteriores al lanzamiento de SKYRIFT: Aratirí u otros proyectos, será necesario conocer si se mantienen, se modifican o reciben otro tratamiento durante el procedimiento. No contamos con documentación suficiente para anticipar cuál será el resultado.
Nuevas etapas de desarrollo. Algunos videojuegos requieren continuidad después de su presentación inicial: actualizaciones, contenidos adicionales, nuevas versiones o campañas de promoción. Si Ueno tenía compromisos relacionados con alguna de esas etapas, la situación actual podría obligar a revisar su ejecución. Por ahora, no tenemos confirmación de que existan planes de ese tipo pendientes para SKYRIFT: Aratirí.
Proyectos en preparación. También interesa saber si la entidad había conversado o comprometido su participación en otros desarrollos paraguayos. La información pública disponible identifica el caso de Waraní Studios, pero no permite elaborar una lista de otros emprendimientos respaldados por Ueno.
Relación entre el estudio y su socio comercial. Para un desarrollador, el apoyo de una empresa puede formar parte de la planificación de producción y promoción. Si ese respaldo estaba asociado a obligaciones futuras, cualquier modificación contractual podría tener consecuencias sobre el calendario o el alcance de determinadas actividades. Eso no significa que el videojuego deba detenerse: dependerá de las condiciones de cada proyecto y de los recursos que ya estén comprometidos.
Estas son las variables que necesitamos investigar. La resolución de una entidad financiera y la continuidad de un videojuego son asuntos relacionados cuando existe un acuerdo comercial entre ambas partes, pero no son equivalentes. No se puede concluir que un proyecto esté en riesgo únicamente por el cambio institucional de una de las empresas involucradas.
El alcance del caso: una relación concreta, no una dependencia de toda la industria

La situación de Ueno permite examinar un aspecto del desarrollo de videojuegos que no siempre recibe suficiente atención: la participación de empresas ajenas al sector tecnológico en la producción de propiedad intelectual local.
El caso de SKYRIFT: Aratirí muestra que una entidad financiera puede respaldar una iniciativa de GameDev paraguayo. Pero la información disponible todavía no permite determinar la dimensión económica de ese aporte, su peso en el presupuesto del videojuego ni si existieron otros acuerdos de características similares.
Esta diferencia es importante para evitar conclusiones que los datos no sostienen. El informe de 20XX registra 348 proyectos y estima una facturación anual de entre USD 2,5 y 3 millones, pero no identifica a Ueno como un actor del que dependa la actividad general de los estudios paraguayos. Tampoco tenemos evidencia para afirmar que el procedimiento de resolución vaya a modificar las cifras de producción o facturación de toda la industria.
Lo que sí podemos estudiar es el efecto potencial sobre los emprendimientos que mantenían una relación comercial directa con el banco. En ese nivel, las preguntas son mucho más específicas: qué acuerdos estaban vigentes, qué obligaciones quedaban pendientes y qué decisiones se adoptarán sobre ellos.
También será importante conocer si el apoyo a SKYRIFT: Aratirí fue una experiencia puntual o si Ueno tenía otros proyectos de videojuegos en su cartera comercial. Esa respuesta permitiría establecer con mayor precisión el alcance de su participación en el GameDev paraguayo.
Una pregunta sobre el futuro inmediato de los proyectos respaldados
El procedimiento de resolución de Ueno Bank abre una etapa de incertidumbre contractual para las relaciones comerciales que mantenía la entidad. En el caso del GameDev paraguayo, el antecedente de SKYRIFT: Aratirí permite identificar una colaboración concreta y plantear preguntas sobre su continuidad y sobre otros posibles proyectos que hayan recibido apoyo.
El informe económico de 20XX aporta una segunda referencia: existe una actividad productiva con cientos de proyectos registrados y una facturación anual estimada de hasta USD 3 millones, pero con modelos de negocio diversos y una participación limitada de los títulos que se comercializan mediante un precio fijo.
La coincidencia de ambos hechos merece seguimiento, aunque no justifica y habilita hablar de una crisis general del sector ni atribuirle a Ueno un peso que todavía no está documentado. La cuestión es más puntual: conocer qué ocurrirá con los proyectos que mantenían una relación comercial con la entidad y si el procedimiento afectará los compromisos que todavía estaban pendientes.
Esa información permitirá pasar de los escenarios posibles a una evaluación concreta del impacto que el procedimiento de resolución puede tener sobre los emprendimientos de GameDev vinculados a Ueno Bank.
