
Highlights
Una carta de amor a la era dorada de los super robots
La influencia de Go Nagai (Getter Robo, Mazinger Z) es omnipresente, desde el diseño de los personajes hasta la estructura narrativa, creando una experiencia auténtica de la época.
Una estructura de “episodios” de una serie ficticia
Cada nivel es un episodio con su propia canción de apertura, comerciales falsos y avance del próximo capítulo, sumergiendo al jugador en un anime que nunca existió.
Un fenómeno de culto que llega a Occidente
Originalmente lanzado en 1999 para PlayStation exclusivamente en Japón, Geppy-X ha sido remasterizado y está disponible globalmente por primera vez, permitiendo a los fans de los super robots y los juegos retro descubrir esta joya.
70s-style Robot Anime Geppy-X permite experimentar una obra que trasciende un género o un medio, una diferencia fundamental con jugar solamente un videojuego. No es que el juego sea malo—es un shooter lateral competente, con mecánicas sólidas y una dificultad que exige atención. Pero lo que lo convierte en algo especial no es su jugabilidad, sino su ambición: ser un anime de los años 70 que, por alguna razón, se puede jugar.
Originalmente lanzado en 1999 para PlayStation exclusivamente en Japón, Geppy-X fue concebido como una carta de amor a la era dorada de los super robots. La influencia de Go Nagai (Getter Robo, Mazinger Z) y de otros creadores del género es omnipresente, desde el diseño de los personajes hasta la estructura narrativa.
Pero el juego no se limita a homenajear; se convierte en el objeto de su propia nostalgia. Cada nivel es un “episodio” de una serie ficticia, con su propia canción de apertura, sus comerciales falsos, sus cortinillas de publicidad y su avance del próximo capítulo. Es una inmersión total en un universo que nunca existió fuera de este juego, pero que se siente tan auténtico como cualquier serie de la época.
La pregunta que se plantea al jugar Geppy-X es si la propuesta es lo suficientemente sólida como para sostener el interés más allá de la novedad inicial.
La respuesta, como suele ocurrir, depende del jugador.
Para quienes crecieron con los super robots de los 70 y 80, Geppy-X es una cápsula del tiempo, una oportunidad de revivir la emoción de una era en la que los robots gigantes eran la máxima expresión de la fantasía heroica. Para quienes no tienen ese vínculo, el juego ofrece un viaje fascinante a un género que, aunque ya no es lo que era, sigue siendo una referencia cultural en Japón y en las comunidades de fans de todo el mundo.
El anime que nunca existió, pero debería de existir

El aspecto más destacado de Geppy-X es, sin duda, su presentación. Cada etapa comienza con una intro animada al estilo de los años 70, con el tema de apertura interpretado por leyendas del anime como Isao Sasaki, Akira Kushida y Hironobu Kageyama. Las canciones, que suenan durante el gameplay, son pegadizas y evocadoras, y es casi imposible no tararearlas después de unos minutos.
Entre los segmentos de juego, el jugador se encuentra con cortinillas que simulan el paso a publicidad, con anuncios falsos de productos como champú con temática de Geppy-X. Al finalizar el nivel, se reproduce el tema de cierre y un avance del “próximo episodio”, completando la ilusión.
El texto está completamente subtitulado al inglés, lo que permite a los jugadores occidentales seguir la historia, las bromas y las referencias (por lo tanto, tener un manejo del idioma es fundamental).
La narrativa sigue a Kei, Jin y Riki, tres jóvenes pilotos que se enfrentan al Imperio Espacial Demoniaco. El tono es ligero y paródico, con situaciones absurdas y diálogos que juegan con los clichés del género. Hay una escena en la que un personaje aparece, es presentado como si fuera importante, y es destruido en cuestión de segundos, en un guiño a la fragilidad de los personajes secundarios en los animes de la época.
Son detalles que solo los fans del género van a apreciar, pero que demuestran el amor y el cuidado con los que el equipo de desarrollo construyó este mundo.
El juego que hay detrás del “anime”

Cuando se deja de lado la presentación, Geppy-X es un shooter lateral de desplazamiento horizontal con elementos de bullet hell. El robot protagonista puede transformarse en tres formas diferentes: la X1 (equilibrada), la X2 (rápida) y la X3 (potente pero de corto alcance). Cada forma tiene su propio conjunto de ataques principales y secundarios, que pueden cargarse para realizar disparos más potentes. El jugador puede cambiar entre formas en cualquier momento, lo que permite adaptarse a las diferentes situaciones de cada nivel.
Los enemigos sueltan cápsulas que mejoran el arma principal (M) o la secundaria (S), así como corazones que recuperan puntos de armadura. En lugar de un solo golpe fatal, el juego utiliza un sistema de armadura que se agota gradualmente. Cuando el jugador recibe daño, un medidor especial se llena; una vez que está completo, se puede liberar un ataque que limpia la pantalla de enemigos. Contra los jefes, el ataque no es tan devastador, pero proporciona un breve período de invulnerabilidad que puede ser útil para evitar una lluvia de proyectiles.
La dificultad es irregular. Algunos niveles son relativamente sencillos, mientras que otros presentan patrones de disparo tan densos que rozan el bullet hell. La remasterización incluye funciones modernas que alivian la frustración: la posibilidad de rebobinar el juego, guardar partida en cualquier momento y cargar instantáneamente.
Estas herramientas son esenciales para superar los momentos más difíciles, especialmente en los niveles finales, donde la dificultad se dispara. Aun así, el juego no se entrega fácilmente; el jugador debe aprender los patrones y dominar las transformaciones para tener una oportunidad.
Rejugabilidad y contenido adicional

La historia principal se puede completar en aproximadamente una hora, pero la rejugabilidad es alta. Después de la primera partida, se desbloquea la opción de continuar ilimitadamente, y el juego presenta tres rutas diferentes que dependen de las decisiones del jugador. Estas rutas se dividen en finales “malo”, “normal” y “bueno”, y cada una revela aspectos diferentes de la historia. Completar todas las rutas lleva entre 3 y 6 horas, dependiendo de la habilidad del jugador.
Además, se desbloquean misiones secundarias que permiten controlar otros robots, cada uno con sus propias armas y estadísticas. Estos modos ofrecen una perspectiva diferente del juego y añaden horas de contenido. Para los completistas, Geppy-X puede durar fácilmente más de una docena de horas, y la inclusión de un modo difícil aumenta aún más el desafío.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a pesar de la variedad, la jugabilidad no cambia drásticamente. Quienes no disfruten del género de los shooters laterales pueden encontrar la experiencia repetitiva, por muy bien presentada que esté.
Una experiencia única para amantes del género
Geppy-X no es un juego perfecto. La jugabilidad es competente pero no revolucionaria, la dificultad puede resultar frustrante, y algunos aspectos de la presentación, como las cinemáticas intermedias, pueden ralentizar el ritmo en partidas posteriores. Sin embargo, sería un error juzgarlo únicamente por sus mecánicas.
El juego es, ante todo, un acto de preservación. Es el intento de un grupo de desarrolladores de capturar la esencia de una época y compartirla con el mundo. La restauración de las animaciones, la inclusión de subtítulos en inglés, la fidelidad a la estética y el sonido originales… todo apunta a un respeto profundo por el material original y por el público al que va dirigido.
Seamos justos: esta IP no es para todos. Si no tenés interés en los animes de robots de los 70 o en los shooters laterales, es probable que no conecte contigo. Pero para quienes crecieron con estos personajes, o para quienes quieran entender por qué generaciones enteras se fascinaron con robots gigantes, el juego ofrece una experiencia única. Es como encontrar un VHS perdido de una serie que nunca se emitió, y descubrir que, a pesar de los años, la magia sigue intacta.

Agradecemos a PR Hound por la cesión de la Key para la reseña.
