La empresa tecnológica Google ha experimentado un aumento exponencial en su consumo de electricidad, pasando de 31 teravatios-hora (TWh) en 2024 a 43 TWh en 2025, según el análisis de los datos de su informe ambiental anual. Esta subida del 38% en un solo año representa el mayor incremento de consumo eléctrico en la historia de la compañía y ha sido atribuida directamente a la expansión de su infraestructura de inteligencia artificial generativa. El analista de datos Kentan Joshi, que ha estudiado los informes ambientales de Google, calificó este aumento como un “testimonio salvaje de la hinchazón y el despilfarro obsceno de la IA generativa”.
La comparativa con otras grandes tecnológicas revela que Google ha experimentado el aumento más pronunciado, aunque Microsoft, Meta y Apple también han visto incrementar su consumo energético desde 2023. El consumo de Google en 2025 supera incluso el consumo eléctrico anual de países como Eslovaquia, Ecuador, Irlanda o Nigeria. Joshi señala que la tendencia ha pasado de ser lineal a exponencial, lo que refleja la creciente demanda de los centros de datos necesarios para entrenar y ejecutar los modelos de inteligencia artificial generativa.
El informe ambiental de Google para 2025 muestra que, a pesar de sus esfuerzos por utilizar energías renovables, las emisiones de gases de efecto invernadero de la compañía siguen aumentando. Según Joshi, incluso después de ajustar por las exclusiones de la cadena de suministro y las reclamaciones de compra de energía renovable, las emisiones de Google se dirigen en la dirección opuesta a los objetivos de reducción que la compañía se fijó en 2021. Joshi critica esta situación, argumentando que si la construcción de infraestructura de IA está acelerándose más rápido de lo que la red eléctrica se descarboniza, entonces Google no debería estar construyendo esa infraestructura.
La crítica de Joshi se extiende a la estrategia de comunicación de las empresas tecnológicas, que han utilizado métricas engañosas para minimizar el impacto ambiental de la IA. El analista explica que el consumo de energía de un solo prompt de texto es la forma “más baja de energía de un sistema generativo”, pero que la IA abarca mucho más que la generación de texto, incluyendo el entrenamiento de modelos y el funcionamiento de los centros de datos. Joshi sostiene que las empresas tecnológicas han practicado una “divulgación selectiva”, presentando datos que les favorecen y ocultando el impacto real de sus operaciones.
El aumento del consumo eléctrico de Google plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del actual modelo de expansión de la inteligencia artificial. Aunque la compañía se ha comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono para 2030, las cifras actuales sugieren que este objetivo podría ser difícil de alcanzar si continúa la tendencia actual. Los críticos señalan que la industria tecnológica debe asumir su responsabilidad en la crisis climática y adoptar un enfoque más sostenible en el desarrollo de la inteligencia artificial, priorizando la eficiencia energética y las fuentes de energía renovable sobre la expansión a cualquier precio.
La situación de Google no es un caso aislado, sino un reflejo de los desafíos que enfrenta toda la industria tecnológica en su carrera por dominar la inteligencia artificial. Los centros de datos, que son la columna vertebral de la IA, consumen cantidades masivas de energía y agua, y su proliferación está teniendo un impacto significativo en el medio ambiente. El informe de Joshi sirve como un recordatorio de que el progreso tecnológico no puede producirse a expensas del planeta, y que las empresas tecnológicas deben encontrar un equilibrio entre la innovación y la sostenibilidad.
Fuente: PC Gamer, 2 de julio de 2026
