La policía china ha detenido a dos personas acusadas de alojarse en hoteles de eSports con el único objetivo de desmontar los ordenadores y sustraer las memorias RAM. El caso, que ha sido cubierto por medios locales como Guangming Online y recogido por Tom’s Hardware, refleja cómo la crisis de los componentes electrónicos está generando nuevas formas de delincuencia. El robo de RAM se ha convertido en un negocio lucrativo debido a la escasez y al aumento de precios de estos componentes, impulsados por la demanda de la inteligencia artificial.
Un plan sencillo y rentable
Li, el presunto autor inicial, actuó en solitario en un hotel de la ciudad de Shihezi. Según las investigaciones, tras su primera incursión, Li reclutó a Cheng, y ambos comenzaron a pernoctar en distintos hoteles entre el 15 y el 31 de mayo. Durante sus estancias, desmontaban los ordenadores de las habitaciones y se llevaban las memorias RAM. En total, lograron sustraer 16 unidades, que luego vendieron en plataformas de segunda mano, obteniendo un beneficio de 13.200 yuanes, aproximadamente 2.000 dólares.
El modus operandi era sencillo pero efectivo. Los hoteles de eSports, populares en China, ofrecen habitaciones equipadas con ordenadores de alto rendimiento para que los clientes puedan jugar durante su estancia. Estos equipos suelen contar con componentes de gama alta, incluyendo memorias RAM de gran capacidad. El robo de estos componentes es relativamente fácil de ocultar y, gracias a su reducido tamaño y peso, permiten un alto beneficio económico en relación al esfuerzo necesario para sustraerlos.
El contexto de la crisis de la memoria

El robo de RAM no es un fenómeno aislado, sino que responde a un contexto más amplio. La demanda de memoria para centros de datos de inteligencia artificial ha disparado los precios de los módulos de RAM, convirtiéndolos en un objetivo atractivo para los ladrones. A diferencia de otros componentes, la RAM es fácil de transportar y difícil de rastrear, lo que la convierte en un producto especialmente vulnerable.
Los responsables de los hoteles comenzaron a sospechar cuando varios huéspedes se quejaron de que los ordenadores no funcionaban correctamente tras la estancia de Li y Cheng. Las denuncias llevaron a la policía a investigar, y las pruebas encontradas —incluyendo sus métodos de desmontaje y las historias que utilizaban para vender el material robado— permitieron identificar a los sospechosos. Ambos se encuentran actualmente en detención preventiva a la espera de una investigación más exhaustiva. El caso es un recordatorio de que el auge de la IA no solo está transformando la tecnología, sino también las formas de delincuencia que la rodean.
Fuente: PC Gamer / Tom’s Hardware, 27 de julio de 2026
