
El origen de Stop Killing Games
¿Qué pasaría si el próximo juego que compras desapareciera de tu biblioteca en pocos meses? Esta es la pregunta que planteó el creador de contenido Ross Scott al impulsar el movimiento Stop Killing Games, una campaña que busca evitar que títulos digitales comprados se vuelvan inaccesibles cuando las empresas cierran servidores o revocan licencias.
El caso que encendió la polémica fue el cierre de The Crew por Ubisoft en 2023. Aunque incluía un modo para un jugador, requería conexión permanente a internet. Una vez apagados los servidores, el juego quedó inutilizable para todos sus compradores.
El crecimiento del movimiento
En abril de 2024, Scott lanzó oficialmente la iniciativa. Su objetivo es que, al finalizar el soporte oficial de un título, las editoras ofrezcan alternativas como modos offline o la habilitación de servidores privados.
La propuesta encontró gran eco en Europa. En julio de 2025, la petición ciudadana superó el millón de firmas y alcanzó 1,4 millones en total al cierre del plazo, el 31 de julio. Con este número, la Comisión Europea deberá estudiar la posibilidad de una regulación sobre el tema.
Las críticas y obstáculos
No todos en la industria recibieron bien la idea. Compañías y asociaciones argumentaron que habilitar modos offline o servidores privados puede elevar los costos de desarrollo, limitar la libertad creativa y generar riesgos legales o de seguridad informática.
Desde el sector independiente también surgieron críticas. El desarrollador y streamer Jason “Thor” Hall, conocido como Pirate Software, calificó la iniciativa de poco realista por las dificultades que supondría para estudios pequeños.
La respuesta de las empresas
El lobby Video Games Europe, integrado por firmas como EA, Nintendo, Microsoft y Ubisoft, señaló que el cierre de servidores es una medida difícil pero necesaria por motivos comerciales. Añadió que los consumidores reciben avisos previos de acuerdo con las leyes de protección al consumidor y advirtió sobre los riesgos de permitir servidores privados (AS.com).
Ross Scott respondió que estas posturas desvirtúan los objetivos de la campaña. Propuso reformar los contratos de licencia (EULA) para asegurar que los jugadores mantengan acceso básico a los títulos adquiridos, incluso después del cierre oficial.
Lea más: La censura en videojuegos y su impacto en Paraguay
¿Qué se espera a futuro?
El desenlace de Stop Killing Games aún es incierto. Las decisiones que tomen las autoridades europeas y las reacciones de la industria podrían definir cómo se gestionan los videojuegos digitales una vez que finalice su vida comercial.
Con estos acontecimientos queda la pregunta: ¿seguiremos teniendo acceso a los juegos que compramos en formato digital dentro de diez años, o dependerá de las decisiones de las compañías?
