
Highlights
Investigación del canal Pounder McNasty revela los 7 años de desarrollo de Dispatch.
Ad Hoc Studios nació tras el colapso de Telltale Games y reinventó el proyecto desde cero.
Dispatch marcó el renacimiento del género narrativo con más de un millón de copias vendidas.
Pocas historias en la industria de los videojuegos son tan fascinantes como la de Dispatch. Su desarrollo, que se extendió durante siete años, es una mezcla de reinvención creativa, caos corporativo y supervivencia artística. El canal de YouTube Pounder McNasty realizó una extensa investigación que sirve como base para entender cómo un proyecto que comenzó como una comedia de acción real terminó convirtiéndose en uno de los juegos narrativos más aclamados de los últimos años.
El reportaje del canal detalla con precisión cada fase del proyecto, desde su nacimiento en las ruinas de Telltale Games hasta su renacimiento bajo la dirección del nuevo estudio Ad Hoc Studios. El análisis, mediante entrevistas, documentos y comparaciones de builds, muestra un recorrido repleto de decisiones estratégicas, sorpresas y giros inesperados que definieron el rumbo del estudio.
Del ocaso de Telltale a la reactivación de Ad Hoc Studios

La desaparición de Telltale Games en 2018, debido a las obligaciones económicas por licencias y a una cultura laboral insostenible, marcó el inicio. Este estudio había establecido un periodo de videojuegos narrativos por episodios. De esas cenizas surgió Ad Hoc Studios, formado por varios de sus principales creativos —entre ellos Nick Herman, Dennis Lenart, Pierre Shorette y Adam Esquenazi Douglas—, con la idea de mantener viva la esencia de Telltale, pero sin repetir sus errores.
Su primer proyecto, en 2018, no era un videojuego, sino una serie interactiva de acción real. El concepto de Dispatch comenzó como una comedia de superhéroes ambientada en un entorno laboral, algo entre The Office y The Boys. Sin embargo, la pandemia de 2020 detuvo la producción. Lo que parecía un golpe devastador terminó siendo, según Herman, “una bendición disfrazada”: el equipo decidió volver a sus raíces y transformar la idea en un videojuego narrativo animado.
El desafío doble: The Wolf Among Us 2 y un nuevo comienzo

Mientras Ad Hoc trabajaba en su proyecto original, el recién resucitado Telltale Games les ofreció colaborar en The Wolf Among Us 2. Aceptaron el encargo, motivados tanto por nostalgia como por la necesidad de financiación. Durante dos años, se concentraron en el desarrollo narrativo y cinematográfico de la esperada secuela, pero la producción se retrasó indefinidamente.
Con el proyecto suspendido y sin control creativo sobre el resultado final, Ad Hoc decidió regresar a Dispatch. Tomaron el guion inicial y lo rediseñaron desde cero: pasaron del rodaje en vivo al entorno digital, de los actores físicos a personajes animados y de las cámaras reales al motor Unreal Engine 4.
De la comedia a la tragedia emocional

Esta modificación de formato fue más allá de una decisión técnica: transformó totalmente la identidad del juego. Dispatch dejó de ser una sátira liviana y se transformó en un relato acerca de la responsabilidad, la redención y el carácter moral de los héroes. Ad Hoc optó por un tono más cinematográfico e íntimo, con una estructura de decisiones múltiples al clásico estilo de Telltale y un elenco coral.
El estudio mostró Dispatch en The Game Awards para el año 2024, y su tráiler fue muy bien recibido. Su asociación con Critical Role Productions extendió su alcance, conectando el universo narrativo de la partida con novedosas maneras de contenido audiovisual.
Un renacer del género narrativo

Tras el lanzamiento de Dispatch en octubre, tanto el público como los críticos lo recibieron con entusiasmo. En sus primeros diez días, vendió más de un millón de ejemplares y reavivó un género que muchos pensaban que ya no existía. Ad Hoc logró lo que escasamente se consigue: convertir un fracaso en una oportunidad y restituir la fe de los jugadores en las experiencias interactivas narrativas.
Dispatch, más que un triunfo económico, simboliza el espíritu de una generación de desarrolladores que resistió la quiebra de Telltale y descubrió en su independencia un renovado impulso creativo. Y quizá por eso, su historia —tanto dentro como fuera del juego— sea tan potente.
