
Highlights
Dispatch acumula más de 95 % de reseñas positivas en Steam.
Supera el millón de copias estimadas vendidas en su primer mes.
Es considerado uno de los principales candidatos al GOTY 2025.
Dispatch, ese juego que nadie vio venir, terminó convirtiéndose en una de las sorpresas más grandes del año. Lo curioso es que no necesitó ruido ni promesas grandilocuentes para hacerlo: bastó con que la gente lo jugara. Y lo comentara. Y, poco a poco, lo empujara a la cima.

De desconocido a fenómeno global
Cuando salió, pocos apostaban por él. No tenía detrás una gran campaña ni un estudio con pedigree triple A. Pero Dispatch conectó con algo muy básico: la emoción de tomar decisiones y luego dudar de ellas. Hoy, en Steam, supera el 90 % de reseñas positivas, y los foros están llenos de jugadores que no paran de hablar del mismo tema: “No entiendo cómo me atrapó tanto”.

Las cifras impresionan: cuarto en ventas globales, segundo en listas de deseos, casi 66 mil jugadores simultáneos en su pico histórico. Lo normal sería pensar que se desinfla con el tiempo, pero no. El promedio diario ronda los 7.500 usuarios activos, una base firme para un juego que parecía, al principio, casi experimental.

Lo que pasa fuera del juego
En Twitch, Dispatch no para de aparecer. Algunos streamers lo juegan por la historia; otros, por las teorías. Hay clips virales de finales inesperados, debates sobre rutas románticas y fanarts que circulan a toda hora. Invisigal y Blonde Blazer —los dos intereses amorosos principales— se convirtieron en algo más que personajes: son bandos. Equipos. Hashtags.
Y ahí está parte del encanto. Dispatch no se limita a contar una historia: la comparte. Los jugadores llenan los huecos con sus interpretaciones, y eso lo mantiene vivo.

Una historia que incomoda un poco (y por eso funciona)
La gracia está en cómo el juego juega con vos. Te da la sensación de elegir, pero al final te das cuenta de que, quizá, nunca tuviste el control. Esa mezcla de ilusión y resignación es rara en los videojuegos, y tal vez por eso impacta tanto. No todos lo notan a primera vista. Algunos se quedan con la historia romántica; otros con el misterio de Shroud.Sin embargo, existe una idea inquietante: ¿y si el libre albedrío en los juegos no es más que una ilusión bien elaborada?
En dirección al GOTY
Me arriesgo al decir que Dispatch se perfila como candidato a Juego del Año, gracias a la combinación de dirección artística, narrativa y una comunidad entusiasta. Quizás no gane —la competencia es feroz—, pero ya ha conseguido algo que pocos títulos independientes logran: mantenerse en la conversación.
Y si hay algo que evidencia su éxito, es que aún existe un lugar para juegos que emocionan más de lo que explican. Dispatch llegó como un recordatorio de por qué continuamos jugando en un panorama colmado de gráficos impecables y fórmulas fiables.
