
Highlights
– Posibillian Tech participó en uno de los proyectos más ambiciosos del ecosistema Fortnite.
– Epic Games otorgó a un estudio paraguayo un MegaGrant para una herramienta de desarrollo.
– La escena local empieza a consolidarse como industria competitiva.
Durante años, hablar de una industria de desarrollo de videojuegos en Paraguay sonaba más a promesa que a realidad. Mucho talento disperso, entusiasmo genuino y una escena que avanzaba a fuerza de voluntad. Hoy, esa narrativa empieza a cambiar. Y los dos últimos logros de Posibillian Tech funcionan como una señal clara: el gamedev paraguayo no solo se sostiene, empieza a competir.
El primero de esos hitos es su participación en el lanzamiento de uno de los juegos más grandes y complejos dentro del ecosistema de Fortnite, desarrollado por Teravision Games junto a Wizards of the Coast. El segundo, la obtención de un Epic MegaGrant para el proyecto Frontend Manager for URC2, una herramienta orientada a desarrolladores que trabajan con Unreal Engine, Verse y UEFN.
Dos logros distintos, pero conectados por una misma lectura: Paraguay ya no está mirando desde afuera.
Fortnite como campo de pruebas real, no como vitrina
Integrar un proyecto dentro del ecosistema de Fortnite no es un detalle menor. Estamos hablando de una de las plataformas más exigentes, vivas y complejas del videojuego contemporáneo. Un entorno donde conviven millones de jugadores, herramientas propias como Verse, flujos de desarrollo específicos y estándares técnicos que no perdonan improvisaciones.
En ese contexto, Posibillian Tech no llegó como espectador, sino como parte activa del desarrollo, integrando su equipo especializado en Verse junto a la visión creativa de Teravision. No fue una colaboración simbólica. Fue trabajo real, sostenido y técnico. Del tipo que solo se sostiene cuando hay conocimiento profundo y capacidad de ejecución.
El resultado es un juego que, por escala y ambición, se posiciona entre los proyectos más complejos dentro de Fortnite. Y que, según sus propios desarrolladores, está pensado para tener vida larga dentro de la comunidad. Eso dice mucho del proyecto. Pero dice todavía más de quienes participaron en su construcción.
Porque aquí está la clave: nadie integra equipos internacionales de este nivel por caridad geográfica. Se integra cuando hay talento, confiabilidad y resultados.
El Epic MegaGrant como validación estructural
El segundo logro va en otra dirección, pero es igual de importante. Frontend Manager for URC2, proyecto de Posibillian Tech, fue distinguido con un Epic MegaGrant, uno de los programas de financiamiento más selectivos del ecosistema Unreal.
Los MegaGrants no se entregan por entusiasmo ni por buenas intenciones. Se otorgan a proyectos innovadores, abiertos y con impacto real en la comunidad de desarrolladores. En este caso, hablamos de una herramienta pensada para facilitar y optimizar flujos de trabajo en Unreal Engine, Verse y UEFN. Es decir: infraestructura. Base. Herramientas para que otros puedan crear mejor.
Que Epic Games decida apostar por un proyecto desarrollado desde Paraguay no es un gesto simbólico. Es una validación directa de calidad técnica y visión a largo plazo. Es decirle al equipo: esto vale, esto escala, esto aporta.
Y hay algo todavía más relevante: Posibillian no está construyendo solo para sí misma. Está construyendo para otros desarrolladores. Está aportando al ecosistema global con herramientas que nacen desde el sur, pero piensan en estándares internacionales.

Paraguay, de proveedor de talento a generador de valor
Estos dos hitos no ocurren en el vacío. Se insertan en un momento particular de la escena local. Un momento donde empiezan a verse patrones: estudios que se consolidan, equipos que repiten colaboraciones internacionales, proyectos que maduran.
Posibillian Tech es parte de ese entramado, pero no está sola. Waraní Studios, con su crecimiento sostenido y presencia internacional, y la próxima Global Game Jam en Paraguay, funcionan como piezas del mismo microcosmos. Un ecosistema pequeño, todavía frágil, pero cada vez más articulado.
La GGJ no es solo un evento. Es un semillero. Un espacio donde se cruzan perfiles técnicos, creativos y narrativos. Donde aparecen futuros estudios, futuras herramientas, futuros liderazgos. Y donde se refuerza una idea clave: hacer videojuegos desde Paraguay es posible.
Competir sin copiar los vicios
Mirar a Estados Unidos o Europa como referencia es lógico. Allí están los mercados, los publishers, los grandes presupuestos. Pero también están los vicios: crunch normalizado, concentración de poder, modelos de negocio extractivos y una precarización que muchas veces se disfraza de “pasión”.
La escena paraguaya tiene una ventaja inesperada: todavía puede decidir qué tipo de industria quiere ser.
Los casos como Posibillian Tech muestran un camino posible. Uno donde se apuesta por la especialización, por la colaboración internacional, por herramientas abiertas y por crecimiento sostenido. Sin quemar equipos. Sin vender humo. Sin inflar promesas imposibles.
Ser competitivos no significa replicar todo lo que hacen los mercados más grandes. Significa aprender de sus aciertos y evitar sus errores.
De la excepción a la norma
Durante mucho tiempo, cada logro internacional se celebró como una rareza. Como algo extraordinario. El desafío ahora es otro: convertir estos hitos en rutina.
Que trabajar con estudios internacionales deje de ser noticia y pase a ser contexto. Que recibir un MegaGrant no sea una anomalía, sino una consecuencia lógica de buenos proyectos. Que la escena local no dependa de héroes individuales, sino de estructuras que se sostienen en el tiempo.
Ahí es donde estos logros pesan de verdad. Porque no solo hablan de Posibillian Tech. Hablan de un ecosistema que empieza a entender cómo jugar el juego largo.
Paraguay para el mundo, sin pedir permiso
El mensaje es claro. Desde Paraguay se puede desarrollar para Fortnite. Desde Paraguay se pueden crear herramientas que Epic Games decide financiar. Desde Paraguay se puede pensar en estándares globales sin perder identidad ni caer en imitaciones vacías.
Lo que está en juego no es solo visibilidad. Es credibilidad.
Y esa credibilidad se construye con trabajo técnico, con colaboraciones reales y con proyectos que aportan valor más allá del titular. Posibillian Tech acaba de sumar dos pruebas concretas de eso.
La escena gamedev paraguaya todavía es joven. Todavía tiene desafíos enormes. Pero empieza a mostrar algo fundamental: ya no está pidiendo lugar en la mesa. Está llevando algo para poner sobre ella.
Y eso, en esta industria, es cuando las cosas empiezan a ponerse interesantes.
