
Highlights
La temporada 2 no está confirmada, pero es viable. El equipo habla del “futuro de la serie” y nuevos formatos narrativos.
La comunidad influyó en decisiones finales. Ajustes de rutas y finales se hicieron días antes del lanzamiento.
Ad Hoc sobrevivió por poco y ahora piensa en franquicia. El éxito de 2M copias les permite planear “otro juego”.
Durante el nuevo episodio del podcast Developer Spotlight de Insider Gaming, Dennis Leonard (cofundador de Ad Hoc Studios y director creativo de Dispatch) y Charles Markum (Lead Game Designer) ofrecieron una mirada honesta al presente y futuro del estudio. El contexto no podría ser más revelador: Dispatch, hoy un éxito con más de dos millones de copias vendidas, nació al borde del abismo.
Leonard admitió que el estudio estuvo a un paso real del cierre. Hubo meses sin sueldo para evitar despidos, decisiones que muchos desarrolladores internos ni siquiera conocían y un salvavidas crucial: Critical Role. El apoyo financiero y comunitario del proyecto permitió a Ad Hoc seguir de pie y completar un juego que, según el propio equipo, “no sabían si iba a hacer reír o llorar a nadie”.
Una segunda temporada: posible, sí; confirmada, no
La pregunta que domina la conversación actual es clara: ¿habrá temporada 2 de Dispatch? No existe anuncio formal, pero el lenguaje de ambos creativos deja pocas dudas: la posibilidad está abierta y viva.
Leonard habló directamente del “futuro de la serie”, de “historias por contar” y de la necesidad de encontrar el formato ideal: episodios semanales, paquetes de tres, lanzamientos completos. Esa flexibilidad —según él— será clave para decidir cómo narrar lo que venga.
La frase más reveladora del podcast llegó sin buscar protagonismo: “Ahora que Dispatch es un éxito, podemos hacer otro juego”. En la lógica del estudio, “otro juego” implica continuidad, expansión del universo o nuevos relatos bajo la misma marca. El mensaje implícito: Dispatch ya no es solo un proyecto; es una franquicia potencial.
Una comunidad que moldeó el juego

Markum y Leonard fueron transparentes sobre cuánto influyó la comunidad en la versión final del juego.
Trabajando desde casa, aislados, sin referencia del público, temían que el tono y las decisiones no conectaran. Cuando llegó la recepción —y llegó fuerte—, se sorprendieron: “Es una locura pensar que dos millones de personas jugaron esto”.
La comunidad impactó incluso en decisiones de último minuto. La elección masiva por Invisigal, que en las pruebas internas no había sido tan dominante, redefinió rutas. Discord y Reddit “contagiaron” tendencias narrativas. Varias líneas de texto, ajustes de flujo y pequeños finales fueron pulidos días antes del lanzamiento basados en la energía del público.
En contraste con la época Telltale —donde cambiaban demasiadas cosas sobre la marcha por reacciones extremas—, Ad Hoc buscó equilibrio: escuchar sin dejar que el ruido borrara decisiones importantes.
Tecnología, producción y un nuevo paradigma creativo
Los directivos fueron claros: lo que hoy pueden hacer era imposible en la era Telltale. Animación más compleja, reescrituras de sistemas sin reiniciar motores enteros, aportes transversales del equipo y un pipeline que permite mejorar sin sacrificar estabilidad.
Pero el salto tecnológico viene con su precio: grandes escenas deben cerrarse meses antes. No pueden modificar secuencias centrales como antes. El margen de maniobra está en el texto, el flavor y ajustes ligeros.
Ad Hoc también destacó un rasgo interno distintivo: la cultura del “todos son devs”. Los directores programan, los productores tocan el motor y nadie puede esconderse detrás de excusas técnicas. Esa transparencia acelera, motiva y presiona por igual.
¿Cómo podrían lanzarse futuros episodios?

El formato de dos episodios por semana no generó arrepentimiento en el estudio, pero tampoco lo consideran una regla. Si el relato lo pide, cambiarán el ritmo. Podría haber lanzamientos más pausados, más rápidos o directamente un nuevo modelo híbrido.
Y… ¿que le depara al futuro de Dispatch?
El equipo no lo dice explícitamente, pero es evidente: Dispatch está vivo, su futuro es una posibilidad real y Ad Hoc Studios finalmente tiene margen para construir algo más grande. Después de casi desaparecer, ahora miran hacia adelante con una mezcla de prudencia, ambición y respeto por la comunidad que les dio una segunda oportunidad.
