Una demanda colectiva presentada contra Sony por la organización de consumidores neerlandesa Stichting Massaschade & Consument (SMC) ha adquirido un nuevo impulso tras el anuncio de la compañía japonesa de que cesará la fabricación de discos físicos para PlayStation 5 a partir de enero de 2028. La organización, que ya había iniciado el proceso legal en febrero de 2025 acusando a Sony de abusar de su posición dominante en el mercado de consolas mediante precios artificialmente inflados en la PlayStation Store, ha ampliado sus argumentos para incluir el fin del formato físico como una prueba adicional de un presunto monopolio digital.
La “Sony Tax” y los precios abusivos en la PlayStation Store
La demanda, que representa a aproximadamente 1,7 millones de usuarios de PlayStation en Países Bajos, acusa a Sony de haber aplicado una “Sony Tax” durante al menos una década. Según la organización, los consumidores pagan un promedio de un 47% más por una versión digital de un juego en comparación con una copia física idéntica, a pesar de que los costes de distribución digital son significativamente menores. La SMC argumenta que Sony ha abusado de su posición dominante en el mercado de consolas, donde más del 80% de los usuarios neerlandeses utilizan una PlayStation, creando un ecosistema cerrado que limita la competencia y permite a la compañía fijar precios de forma unilateral sin tener en cuenta a competidores, desarrolladores o consumidores.
La organización también critica el aumento de precios de la PS5 Digital Edition, que ha subido 40 libras o 50 euros, sin ofrecer nada significativo a cambio. La demanda, que se presentó inicialmente en febrero de 2025, busca una compensación de hasta 435 millones de euros para los consumidores neerlandeses, y la primera audiencia estaba prevista para finales de 2025. Sin embargo, el anuncio de Sony de que dejará de fabricar discos físicos para PS5 a partir de 2028 ha proporcionado a la SMC un nuevo y contundente argumento.
El fin de los discos físicos como argumento de monopolio

La decisión de Sony de dejar de producir discos físicos para PS5 a partir de enero de 2028 ha sido interpretada por la SMC como un paso más hacia la consolidación de un monopolio digital. Lucia Melcherts, presidenta de la organización, declaró que “el fin de los discos físicos elimina el último lugar donde aún se podía comprar y vender un juego de PlayStation a un precio competitivo”. Melcherts argumentó que, sin discos físicos, no existirá un mercado de segunda mano ni una alternativa a la PlayStation Store, lo que otorgará a Sony el control total sobre los precios de los juegos y sobre la duración de su disponibilidad.
La SMC sostiene que esta situación es especialmente preocupante porque los juegos digitales no son propiedad del consumidor, sino que se adquieren bajo una licencia revocable en cualquier momento. “Un precio nunca puede ser justo cuando el comprador se queda sin propiedad y sin alternativa”, afirmó Melcherts. La organización argumenta que los consumidores están siendo empujados hacia un modelo de “alquiler” digital, donde no tienen ningún control sobre los productos que han pagado. La demanda se basa en la idea de que Sony está creando un mercado cautivo, donde los jugadores no tienen más opción que aceptar los precios que la compañía decida imponer.
El contexto de la demanda y su ampliación
La demanda no es una acción legal nueva, sino la continuación de un proceso iniciado en febrero de 2025. En aquel momento, la SMC lanzó la campaña “Fair PlayStation”, que atrajo a más de 20.000 participantes en su primera semana, y presentó una demanda contra Sony por los precios abusivos en la PlayStation Store. La organización acusó a la compañía de excluir a la competencia y de explotar a los consumidores y desarrolladores, obligándolos a aceptar sus condiciones en un ecosistema cerrado.
El anuncio del fin de los discos físicos en 2028 ha reforzado los argumentos de la SMC, que ahora puede presentar esta decisión como una prueba de que Sony está consolidando su monopolio y eliminando cualquier alternativa para los consumidores. La demanda, que busca una compensación de hasta 450 millones de dólares para los consumidores neerlandeses, sigue su curso legal y se espera que la primera audiencia se celebre en los próximos meses. La organización ha advertido que, si Sony no modifica sus prácticas, los consumidores se enfrentarán a un futuro en el que la compañía “decidirá sola cuánto cuesta un juego e incluso cuánto tiempo se puede usar”.
La decisión de Sony de eliminar los discos físicos también ha generado críticas en otros países, y podría inspirar acciones legales similares en otras jurisdicciones. La demanda neerlandesa es un recordatorio de que la transición hacia un mercado digital plantea desafíos legales y regulatorios que aún no se han resuelto, y que los consumidores están cada vez más atentos a las prácticas de las grandes compañías tecnológicas. La SMC ha dejado claro que continuará su lucha para garantizar que los consumidores tengan opciones y que los precios sean justos en el mercado digital.
