
Highlights
– La música es un pilar narrativo del videojuego moderno
– Bandas sonoras como NieR y Expedition 33 marcan identidad
– En el indie, el sonido define atmósferas y emociones
Hay videojuegos que compramos por su jugabilidad, su historia o sus gráficos. Y luego están aquellos que nos atrapan desde el primer acorde. La música en los videojuegos no es solo un acompañamiento: es un lenguaje que habla directo al corazón sin necesidad de palabras.
Cuando una banda sonora está bien construida, es capaz de narrar emociones sin una sola línea de diálogo. Pocas artes logran lo que logra la música en un buen videojuego: sostener la atmósfera, tensar la narrativa y envolver los sentidos. Incluso dejar huellas cuando la pantalla ya está apagada.
Títulos como NieR: Automata lo demuestran con piezas que combinan voces etéreas y melodías melancólicas capaces de conmover desde el primer segundo. Recuerdo cuando escuché “A Beautiful Song” por primera vez: esa pieza me abrió las puertas a todo el universo de NieR y Drakengard, con composiciones que se filtran lentamente en el alma, como “Kuroi Uta”. Desde entonces, entendí que una banda sonora puede ser el primer vínculo emocional entre el jugador y un mundo.
Ese mismo impacto lo sentí con Clair Obscur: Expedition 33. Su música me conmovió de una forma genuina, con temas como “Alicia” y “Une vie à t’aimer”, que transmiten belleza y tragedia con una sensibilidad poco común. El reconocimiento como Juego del Año (GOTY), junto a los múltiples premios que cosechó, confirma algo: su banda sonora no es un añadido, sino el corazón de una experiencia excepcional.
Expandiéndonos en el terreno indie, Ender Lilies y Hollow Knight son ejemplos claros de cómo la música puede definir la identidad de un juego. Sus composiciones acompañan la soledad, el misterio y la melancolía de sus mundos, haciendo que cada paso se sienta cargado de significado.
La música en los videojuegos no solo se escucha: se siente, se recuerda y, muchas veces, es la razón por la que decidimos jugar.
