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Advertencia desde la llamada de resultados trimestrales: Amy Hood anticipó que los ingresos por Windows OEM disminuirán en un porcentaje de dos dígitos altos, seis puntos de los cuales corresponden a la reducción del mercado de PC por el encarecimiento de la memoria.
Componentes más caros, menos PC vendidos: Los fabricantes como Dell, HP y Lenovo trasladan el aumento de precios de la RAM y otros componentes a los consumidores, lo que reduce la demanda y, en consecuencia, la cantidad de licencias Windows adquiridas.
Tres factores que explican la caída: Hood desglosó el impacto: 6 puntos por la comparación con el año anterior (beneficiado por el fin del soporte de Windows 10), 6 puntos por ajuste de inventarios, y 6 puntos por el mercado de PC más reducido debido a los costos de memoria.
La crisis global de los componentes de memoria, impulsada por la demanda insaciable de la inteligencia artificial, comenzó a impactar directamente en las finanzas de Microsoft. Durante la reciente llamada de resultados trimestrales de la compañía, la directora financiera Amy Hood advirtió que los ingresos por licencias Windows para fabricantes de equipos originales (OEM) sufrirán una disminución significativa como consecuencia del aumento de los precios de la memoria RAM y otros componentes.
“Los ingresos por OEM deberían disminuir en un porcentaje de dos dígitos altos”, explicó Hood. “Con aproximadamente seis puntos de impacto de una comparación con el año anterior que se benefició del fin del soporte de Windows 10, seis puntos de los niveles de inventario que esperamos que bajen durante el trimestre, y seis puntos de un mercado de PC más reducido a medida que los precios aumentan debido al costo de la memoria”.
Los OEM son las empresas que fabrican computadoras prearmadas, desde grandes marcas como Dell, HP y Lenovo hasta ensambladores más pequeños de PC para juegos. Estas compañías pagan a Microsoft por incluir en los sistemas que venden. Cuando los costos de los componentes aumentan, los OEM deben trasladar ese incremento a los precios finales, lo que a su vez reduce la demanda. Menos PC vendidos significa menos licencias adquiridas por los fabricantes.
La “RAMpocalypse” golpea a toda la cadena

El fenómeno, que algunos analistas bautizaron como “RAMpocalypse”, tiene su origen en la demanda récord de memoria de alto ancho de banda (HBM) por parte de los centros de datos de inteligencia artificial. Empresas como NVIDIA, OpenAI, Google y la propia Microsoft (a través de Azure) están comprando grandes volúmenes de chips de memoria, lo que reduce la disponibilidad para el mercado de consumo y dispara los precios.
Los fabricantes de PC no son los únicos afectados. Los ensambladores de sistemas (system builders) ya llevan meses quejándose de los elevados precios de la memoria. Los consumidores, por su parte, enfrentan un mercado donde un kit de 128 GB de memoria DDR5 puede costar más de 4.000 dólares, y los procesadores han aumentado su precio hasta un 15% en lo que va del año.
Microsoft no es ajena a esta dinámica. La compañía, a través de su división Azure y su asociación con OpenAI, ha sido una de las principales impulsoras de la adopción masiva de inteligencia artificial. Los centros de datos que alimentan servicios como Copilot, Bing AI y las capacidades de IA en la nube requieren enormes cantidades de memoria de alto rendimiento. En ese sentido, Microsoft contribuye indirectamente a la misma escasez que ahora golpea su negocio.
Las previsiones de Hood: una tormenta perfecta
El análisis de Hood desglosa tres factores que explican la caída prevista en los ingresos por Windows OEM:
- Comparación con el año anterior: El fin del soporte de Windows 10 impulsó muchas actualizaciones en 2025, creando una base de comparación alta. Ese efecto de arrase ya no está presente en 2026.
- Niveles de inventario: Los OEM acumularon componentes durante los períodos de menor demanda y ahora necesitan reducir esos inventarios, lo que implica menos pedidos nuevos de licencias.
- Menor mercado de PC: Los precios más altos de los componentes, especialmente la memoria, encarecen las computadoras terminadas. Esto disuade a consumidores y empresas de renovar sus equipos, reduciendo el volumen total de ventas de PC.
La combinación de estos tres factores da como resultado una disminución de “dos dígitos altos” (es decir, entre el 15% y el 19%, probablemente). Las cifras exactas se conocerán cuando Microsoft publique sus resultados completos.
¿Hay algún alivio a la vista?
A pesar del panorama sombrío, Hood señaló que Microsoft se está enfocando en mejorar los fundamentos de Windows. Si el hardware se vuelve más caro, la estrategia de la compañía es que el software compense parcialmente ese golpe. Esto podría incluir nuevas características que aumenten el valor percibido del sistema operativo, o la integración de servicios que incentiven la actualización a pesar de los costos de hardware.
Sin embargo, la crisis de la memoria no muestra signos de ceder. Los precios spot de los módulos DDR4 y DDR5 han caído ligeramente en las últimas semanas (alrededor del 5%), pero esa reducción es apenas un respiro después de aumentos de más del 600% en el último año. Los fabricantes de memoria (Samsung, SK Hynix, Micron) priorizan la producción de HBM para inteligencia artificial, y las nuevas plantas no estarán operativas a plena capacidad hasta 2028, como muy pronto.
Para los fabricantes de PC, la situación es especialmente compleja. Los ensambladores de sistemas ya han comenzado a trasladar los aumentos a los precios finales, y muchos clientes institucionales están optando por extender la vida útil de sus equipos actuales en lugar de comprar nuevos. Esto no solo afecta a Microsoft, sino a toda la cadena de suministro de hardware y software.
El papel de Microsoft en la crisis

Una ironía del momento es que Microsoft, al igual que otras grandes tecnológicas, contribuye a la crisis de la memoria a través de su propia demanda de componentes para inteligencia artificial. Azure compra grandes volúmenes de memoria, y los acuerdos con OpenAI implican acceso preferencial a hardware de última generación. En ese sentido, la compañía es al mismo tiempo víctima y parte del problema.
La propia Microsoft ha reconocido que los centros de datos de IA son una prioridad estratégica, y que la inversión en ese frente continuará aunque eso signifique que los consumidores y los fabricantes de PC enfrenten precios más altos. Hood no mencionó explícitamente este conflicto de intereses durante la llamada, pero los analistas no tardaron en señalarlo.
Por ahora, los consumidores que esperan que los precios de los PC bajen en el corto plazo deberán ajustar sus expectativas. La crisis de la memoria tiene cuerda para rato, y mientras la inteligencia artificial siga consumiendo todo el inventario disponible, los fabricantes de PC seguirán pagando más por componentes, y Microsoft seguirá viendo afectados sus ingresos. La única luz al final del túnel es que, eventualmente, las nuevas plantas de producción aliviarán la oferta. Pero eso, según las proyecciones, no ocurrirá hasta 2028.
Fuente: PC Gamer (Jacob Fox, 30 de abril de 2026); declaraciones de Amy Hood, directora financiera de Microsoft, en la conferencia de resultados trimestrales.
