
Highlights
Un mercado que vuela, un país que no aparece
El informe “Latin America Video Game Market” proyecta que la región pasará de 29.560 a 79.470 millones de dólares en 2034. Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia concentran el análisis. Paraguay es parte del “Resto de América Latina”, una categoría residual sin menciones específicas.
Talento sin ecosistema
La escena local acumula éxitos (reportados por este medio) que demuestran que el talento existe. Pero esos logros no son fruto de un ecosistema maduro, sino de la resiliencia individual de unos pocos.
La paradoja de la invisibilidad
Mientras los informes internacionales ignoran a Paraguay, los desarrolladores locales siguen produciendo. La contradicción entre el crecimiento regional y la falta de políticas públicas en el país es la asignatura pendiente.
El informe “Latin America Video Game Market Size, Share & Growth, 2034”, publicado por Market Data Forecast, proyecta que la industria del gaming en la región pasará de 29.560 millones de dólares en 2026 a 79.470 millones en 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 13,16%. Los motores de este crecimiento son conocidos: penetración digital creciente, aumento del ingreso disponible y una población joven que representa casi el 25% del total regional.

Sin embargo, cuando se desagregan los datos por país, el mapa sigue siendo el mismo de siempre: Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia concentran la práctica totalidad del análisis. El “Resto de América Latina”, la categoría residual donde se ubica Paraguay, aparece como una abstracción estadística. Ninguna línea del informe menciona al país por su nombre.
La paradoja es que, mientras los informes internacionales ignoran a Paraguay, la escena local de desarrollo de videojuegos no ha dejado de acumular logros. Éxitos que hemos reportado de forma puntual y específica aquí, no solo demuestran sino que confirman (e incluso reconfirman) que el talento existe. Lo que no existe es un ecosistema que lo sostenga.
El artículo “Paraguay y el Mercosur: lecciones para la industria de videojuegos”, publicado previamente, ya señalaba esta contradicción: “Paraguay aparece como un punto casi invisible. No hay cifras consolidadas en el informe. No hay políticas públicas específicas. Y sin embargo, la escena local acumula logros que, mirados desde la perspectiva del informe, adquieren una dimensión distinta: no son el resultado de un ecosistema maduro, sino de la resiliencia individual de unos pocos”.
El contexto regional: números que imponen, brechas que se profundizan
El informe de Market Data Forecast segmenta el mercado por dispositivo (consola, móvil, computadora) y por tipo (online, offline). La región está dominada por Brasil, que por sí solo aporta más de la mitad de los ingresos del gaming latinoamericano. México, Argentina y Chile completan el cuadro de los mercados consolidados, mientras que países como Colombia comienzan a aparecer como focos emergentes.

Las tendencias transversales son claras: el juego móvil sigue siendo la puerta de entrada masiva, impulsado por la alta penetración de smartphones y la relativa asequibilidad de los datos móviles. Los esports continúan profesionalizándose, con ligas regionales y equipos que compiten a nivel global. Y el talento humano, paradojalmente, es tanto el principal activo como la principal debilidad: la fuga de cerebros hacia mercados con mejores salarios y condiciones laborales es una hemorragia silenciosa que ningún país de la región ha logrado contener del todo.
El informe también identifica los frenos estructurales: volatilidad económica, inestabilidad cambiaria y, sobre todo, la ausencia de marcos regulatorios de fomento en la mayoría de los países. En este último punto, la brecha entre los líderes regionales y los rezagados es abismal.
La lección de los vecinos: políticas públicas como factor diferencial
Nuestro artículo mencionado más arriba ya había señalado una correlación que el informe de Market Data Forecast confirma indirectamente: los países con políticas públicas de fomento al desarrollo de videojuegos tienen industrias más maduras y resilientes.
Brasil sancionó el Marco Legal dos Games (Lei 14.852/2024), que reconoce el desarrollo de videojuegos como actividad de investigación, desarrollo e innovación tecnológica, otorgando beneficios fiscales. Argentina cuenta con la Ley de Economía del Conocimiento, que reduce impuestos a las empresas del sector. Chile ofrece subsidios directos para producción a través del Fondo Audiovisual y programas de CORFO. Uruguay, con su Ley de Software y el Crédito Fiscal para I+D, se ha posicionado como un centro de excelencia “boutique” a pesar de su reducido tamaño.
Paraguay no tiene ninguna de esas herramientas. No hay una ley específica, no hay fondos de concurso, no hay líneas de crédito blandas para la industria creativa. Los estudios locales dependen del autofinanciamiento o de acuerdos con publishers internacionales, lo que los deja en una posición de vulnerabilidad frente a los vaivenes del mercado global.
El informe de Market Data Forecast no menciona a Paraguay, pero su categoría “Resto de América Latina” es un recordatorio de que, para los inversores internacionales, el país sigue siendo un territorio sin diferenciación. Y en una industria donde la diferenciación es clave para atraer capital y talento, esa invisibilidad es un lujo que Paraguay no puede permitirse.
Oportunidades: móvil, esports y el valor de la comunidad organizada
A pesar del diagnóstico sombrío, el informe de Market Data Forecast también señala oportunidades que Paraguay podría aprovechar si se dan las condiciones adecuadas.
La primera es el gaming móvil. La alta penetración de smartphones en el país, combinada con una población joven y digitalmente activa, convierte al móvil en la plataforma natural para el desarrollo de juegos accesibles. El informe señala que América Latina representa más del 10% de las descargas globales de juegos móviles, con Brasil entre los diez primeros países del mundo. Paraguay ya está capitalizando, de forma puntual pero no específica, con Roshka y Posibillian, esa tendencia si logra articular una oferta de desarrollo local que apunte a mercados regionales.
La segunda es el mercado de esports. Aunque todavía incipiente en el país, la creciente profesionalización de torneos locales de la mano de la FDEP podrían generar un círculo virtuoso: más torneos atraen más audiencia, más audiencia atrae más patrocinio, más patrocinio permite invertir en infraestructura y formación.
La tercera, y quizás la más relevante, es el valor de la comunidad organizada. A diferencia de otros países donde el desarrollo de videojuegos está atomizado, Paraguay cuenta con una comunidad pequeña pero cohesionada, nucleada en torno a IGDA Paraguay y a eventos como la Global Game Jam. El artículo de 20XX ya destacaba que “el talento existe, las políticas no”. Pero también señalaba que la organización comunitaria puede suplir parcialmente la ausencia del Estado, al menos en las etapas iniciales.
Lo que falta: financiamiento, retención de talento y una política de Estado

El informe de Market Data Forecast no ofrece soluciones mágicas, pero sus conclusiones implícitas son claras: sin inversión, sin marcos regulatorios y sin estrategias de retención de talento, la brecha entre los países líderes y los rezagados no hará más que ampliarse.
En Paraguay, el financiamiento sigue siendo el talón de Aquiles. No hay fondos públicos a los que los estudios puedan postular para desarrollar prototipos, y las líneas de crédito para la industria creativa son inexistentes. La recomendación del informe para los gobiernos —“diseñar marcos regulatorios integrales que ofrezcan incentivos fiscales, seguridad jurídica y fomento a la exportación”— resuena como una asignatura pendiente que ningún partido político ha incluido en su agenda.
La fuga de talento es otro problema estructural. Los desarrolladores paraguayos que adquieren experiencia trabajando para estudios internacionales rara vez vuelven a trabajar para empresas locales, porque los salarios son incomparables. El talento se forma, se exporta y no se reinserta. El informe señala que “el capital humano es el principal activo y la ventaja competitiva más significativa de la industria de videojuegos latinoamericana”. Pero también advierte que “la competencia de empresas extranjeras que contratan de forma remota genera una fuga de recursos humanos difícil de contener”.
Finalmente, lo que falta es una política de Estado que reconozca a los videojuegos como una industria estratégica. No se trata de subsidios a gran escala, sino de instrumentos básicos: una ley de fomento, un fondo de concurso, líneas de crédito blandas, y la inclusión del sector en las agendas de promoción de exportaciones. Mientras Brasil, Argentina, Chile y Uruguay ya tienen esos instrumentos, Paraguay sigue dependiendo de la buena voluntad de unos pocos.
De la resiliencia individual a la sostenibilidad colectiva
El informe “Latin America Video Game Market Size, Share & Growth, 2034” es una herramienta útil para entender las tendencias regionales, pero también es un espejo incómodo para Paraguay. La ausencia del país en el análisis no es un descuido: es el reflejo de una realidad donde el desarrollo de videojuegos sigue siendo una actividad artesanal, no industrial.
Los logros de los últimos años demuestran que el talento existe y que puede competir internacionalmente. Pero también demuestran que el éxito es individual, no sistémico. No hay una red de contención que permita a los estudios crecer de manera sostenida, ni una política de Estado que incentive la creación de IP propia y la retención de talento.
El informe de Market Data Forecast proyecta un mercado latinoamericano de 79.000 millones de dólares para 2034. La pregunta no es si Paraguay va a capturar una porción de ese mercado, sino si va a seguir siendo un mero consumidor de tecnología y contenido producido en otros países, o si va a desarrollar una industria propia que le permita exportar valor agregado.
La respuesta, por ahora, está en el aire. Pero lo que está claro es que la resiliencia individual tiene un límite. Y que, sin políticas públicas y sin inversión, el mapa del gaming en América Latina seguirá mostrando a Paraguay como un punto casi invisible. Un punto que, sin embargo, late. Y que espera que alguien, alguna vez, lo dibuje con el grosor que merece.
