
Highlights
▶ Una historia dispersa que pide sistema
Durante años, el desarrollo paraguayo existió como recuerdos sueltos, builds perdidas y links rotos. El sitio aparece para ordenar ese caos.
▶ No es nostalgia: es preservación
Recuperar juegos olvidados no es mirar atrás por romanticismo, sino construir una base sólida para el futuro de la industria.
▶ Llegar a tiempo también es una victoria
En una escena joven, documentar el pasado es una forma concreta de dejar de perder identidad y continuidad.
Hablar de videojuegos paraguayos siempre fue, durante años, una conversación fragmentada. Un nombre acá, un recuerdo allá, un proyecto que alguien “cree” haber visto en 2013, un link roto, una build perdida, un post de Facebook que ya no existe. Mucho talento, sí. Mucha voluntad, también. Pero cero sistema.
Por eso, cuando entré por primera vez al sitio “Juegos paraguayos”, actualmente en fase de desarrollo, no lo hice con el entusiasmo ingenuo del “qué lindo proyecto”, sino con una pregunta mucho más incómoda: ¿llegamos tarde… o justo a tiempo?
La respuesta, después de recorrer la página, leer la grilla, reconocer títulos, sorprenderme con otros y encontrar incluso juegos que creía definitivamente perdidos, fue clara: llegamos a tiempo para dejar de perder nuestra propia historia.
Y eso, en una industria joven, es muchísimo.
Un repositorio que no busca likes: busca memoria

“Juegos paraguayos” es, hoy, un proyecto en estado Alpha. Hay subpáginas que todavía no abren, filtros que aún no refinan lo suficiente, etiquetas que están en proceso de ordenarse —gratis, comerciales, Steam, itch.io—. Todo eso es cierto.
Pero detenerse ahí sería no entender de qué va esto.
Porque el valor real del proyecto no está en su pulido actual, sino en su ambición conceptual: ser el repositorio central de las IPs de videojuegos paraguayos. Que sea un archivo vivo, similar a GOG.
Hasta el momento, la página reúne más de 300 juegos paraguayos, de los cuales alrededor de 250 son gratuitos. Eso ya rompe, de entrada, uno de los mitos más repetidos: que en Paraguay “no hay juegos” o que “nadie hace nada”. Lo que no había de forma social—y esto es distinto— era un lugar donde todo eso conviviera, se ordenara y se pudiera consultar sin depender de la memoria frágil de la comunidad.
La base de datos de IGDA PY: el cimiento invisible
Nada de esto existiría sin la base de datos de IGDA Paraguay, y eso hay que decirlo con todas las letras.
IGDA PY viene recopilando juegos paraguayos desde el momento mismo en que se publican. Esa base incluye proyectos que van desde 2011 hasta hoy, atravesando generaciones, engines, plataformas, modas y fracasos.
Y esto es clave: registrar también lo que no “funcionó”.
Porque una industria no se construye solo con éxitos. Se construye con intentos, pruebas, errores y proyectos que no llegaron a puerto pero dejaron aprendizaje. Borrar eso es borrar el proceso. Y sin proceso, no hay industria: hay marketing.
“Juegos paraguayos” toma esa base de datos y la hace visible, navegable, discutible. Eso, en términos culturales, es un acto político. Aunque no lo parezca.
Cuando el “lost media” deja de ser leyenda urbana
Uno de los momentos más fuertes —y honestamente, más emocionantes— al recorrer la grilla es encontrarse con títulos catalogados como “lost media”. Juegos que no están disponibles para jugar, que no tienen builds públicas, que no pueden descargarse… pero existieron.
Ahí aparece “200 Años República o Muerte”, ese santo grial del gamedev paraguayo del que todos escuchamos hablar, pero pocos vieron. Un juego que circula más como mito que como objeto, y que sin embargo forma parte de nuestra historia.
Que esté ahí, registrado, visible, reconocido como parte del ecosistema, es una decisión editorial correcta. No todo archivo tiene que ser jugable. Algunas cosas existen para decir: esto pasó. Y eso ya es suficiente.
Porque cuando una industria joven no documenta su pasado, alguien más lo reescribe después. Y casi nunca a favor de quienes estuvieron ahí.
Estado Alpha no es debilidad: es honestidad

Sí, la página está en Alpha. No vamos a discutir eso. Pero hay algo que se agradece: va contrario a la cultura empresarial nacional; no se vendió humo.
Los desarrolladores del sitio —miembros activos de la comunidad de IGDA PY— están haciendo lo que muchos evitan: mostrar desde fases tempranas, mostrar el proceso, iterar con feedback real. Eso, en una comunidad que muchas veces se queda esperando “la versión perfecta”, es sano.
Además, hay una ventaja estratégica en esto: la comunidad puede crecer junto al proyecto. No como consumidora pasiva, sino como parte del archivo. Corregir datos, sumar juegos faltantes, aportar contexto, recuperar links, identificar versiones.
Un repositorio no se construye en soledad. Se construye colectivamente. Y este proyecto lo entiende.
Por qué esto importa (y mucho más de lo que parece)
Voy a ser directo: sin base de datos, no hay política pública. Sin ese archivo, no hay una necesaria investigación. Y sin ese registro, no podremos hablar jamás de una “industria reconocible”. Párrafos más arriba había dicho que este site y esa base de datos es “un acto político”. Y aquí me permito explicar el porqué.
La base de datos de IGDA PY y “Juegos paraguayos” cumplen una función que va más allá de la nostalgia o el orgullo local. Son herramientas concretas para:
- Periodistas, que necesitan fuentes verificables.
- Investigadores, que buscan trazar líneas de tiempo y tendencias.
- Inversores, que quieren entender volumen y continuidad.
- Instituciones, que requieren evidencia para diseñar programas.
- Desarrolladores nuevos, que necesitan saber que no empiezan de cero.
Cuando alguien pregunta “¿cuántos juegos se hacen en Paraguay?”, ahora hay una respuesta. Cuando alguien dice “esto nunca se hizo”, ahora se puede comprobar. Cuando alguien quiere borrar el pasado para vender el presente como novedad absoluta, ahora hay archivo para ver si en efecto, lo es.
Y eso es saludable.
No es un sitio web: es una declaración
“Juegos paraguayos” no es solo una página. Es una declaración de existencia. Dice: estuvimos acá, seguimos acá, y vamos a dejar constancia para el futuro.
En una industria donde la fugacidad digital es la norma —links que mueren, plataformas que cierran, engines que quedan obsoletos—, archivar es resistir. Resistir al olvido, a la precariedad, a la idea de que todo empieza de nuevo cada cinco años.
La escena gamedev paraguaya necesitaba con urgencia una memoria organizada y pública. Y este proyecto apunta exactamente ahí.
Mirando hacia adelante: lo que viene después del archivo

El siguiente paso, inevitable, será la lectura crítica de ese archivo. Ver patrones. Identificar rupturas. Entender por qué ciertos géneros se repiten, por qué otros desaparecen, por qué algunas plataformas funcionaron y otras no.
Pero para analizar, primero hay que tener qué analizar.
Hoy, gracias a la base de IGDA PY y a “Juegos paraguayos”, ese material existe. Está ahí. Imperfecto, en construcción, vivo. Como toda industria que todavía se está escribiendo.
Y esta vez, por una vez, no estamos dejando que la historia se nos escape entre los dedos.
Eso ya es una victoria. Aunque todavía esté en Alpha. Y como personalmente suelo decir…
“Ahora es cuando, y tenemos una tarea para el futuro”.
