
Highlights
▶ Paraguay prueba modelos ya validados a nivel internacional
La FDEP busca medir el impacto local de un formato que ya se utiliza en otros países.
▶ Un nuevo formato híbrido llega al país
El Phytigal Football combina competencia digital y fútbol físico en un solo sistema deportivo.
▶ Evento presencial en MetaPark
La modalidad debutará este 7 y 8 de febrero como experiencia piloto en Paraguay.
La Federación de Deportes Electrónicos del Paraguay (FDEP) anunció oficialmente la llegada del Phytigal Football, una modalidad híbrida que combina e-sports y fútbol físico en un mismo sistema competitivo. El evento se realizará este viernes 7 y sábado 8 de febrero, en el predio de MetaPark, y promete algo más que un simple torneo: una prueba de concepto sobre hacia dónde se dirige el deporte en la era digital.
El anuncio fue realizado a través de las redes oficiales de la FDEP y confirma que el país empieza a experimentar con formatos que rompen la lógica tradicional de la competencia deportiva. El Phytigal Football es un modelo que ya fue validado en escenarios internacionales, por lo que la FDEP busca medir su impacto en el contexto local.
Qué es el Phytigal Football y por qué importa
El Phytigal Football —contracción de physical y digital— es un deporte híbrido que fusiona dos mundos históricamente separados: el del videojuego competitivo y el del fútbol real. La lógica es simple en su planteo, pero profunda en sus implicancias: los goles marcados en el videojuego se suman a los goles en la cancha, y el resultado final se define por el marcador combinado.
No se trata de una exhibición simbólica ni de un “show match”. La competencia exige habilidad técnica frente a la pantalla, lectura táctica, coordinación en equipo y resistencia física real. En otras palabras, obliga a los participantes a dominar ambos lenguajes del fútbol contemporáneo: el virtual y el físico.
Este formato ganó visibilidad internacional a partir de los Juegos del Futuro, un evento que busca redefinir el concepto de deporte competitivo integrando tecnología, videojuegos y actividad física. En ediciones recientes, como las celebradas en Abu Dhabi, el Phytigal Football se consolidó como una de las disciplinas más atractivas para el público joven y para las audiencias híbridas que ya no distinguen con tanta rigidez entre deporte tradicional y e-sports.

Estructura del partido: dos fases, un solo resultado
El sistema competitivo del Phytigal Football está diseñado para ser ágil, intenso y comprensible, incluso para quienes se acercan por primera vez al formato.
Fase digital: el punto de partida
La primera etapa se disputa en un simulador de fútbol, generalmente títulos como EA Sports FC. Los equipos, conformados por los mismos jugadores que luego irán a la cancha, se enfrentan en partidas competitivas donde cada gol cuenta. No hay margen para la improvisación: la fase digital requiere conocimiento del juego, reflejos, coordinación y estrategia colectiva.
Lejos de ser una simple introducción, esta etapa puede marcar diferencias importantes en el resultado final. Un buen desempeño en la consola puede obligar al rival a salir a buscar el partido físico con mayor agresividad.
Fase física: el fútbol vuelve al cuerpo
Tras la fase virtual, los equipos pasan directamente al fútbol real, en formato 5v5, similar al fútbol de salón o fútbol rápido. La transición no es menor: pasar de la pantalla a la cancha implica un cambio abrupto de ritmo, de exigencia física y de concentración.
Aquí entra en juego otro tipo de habilidad: resistencia, lectura del espacio, reacción bajo presión y trabajo físico en equipo. Los goles convertidos en esta fase se suman a los del videojuego, cerrando un marcador único.
El resultado final no distingue entre lo digital y lo físico. El ganador es simplemente el equipo que mejor supo adaptarse a ambos mundos.
Un formato pensado para nuevas audiencias

Uno de los puntos fuertes del Phytigal Football es su capacidad de atraer públicos diversos. Gamers que nunca se sintieron parte del deporte tradicional encuentran un espacio donde su habilidad es decisiva. Futbolistas amateurs o semiprofesionales descubren que el videojuego no es solo entretenimiento, sino parte de un ecosistema competitivo más amplio.
Este enfoque inclusivo es clave para entender por qué federaciones y organizaciones deportivas empiezan a mirar con atención este tipo de formatos. El Phytigal Football no reemplaza al fútbol tradicional, pero sí dialoga con una generación que creció jugando, mirando streams y consumiendo deporte desde múltiples pantallas.
Paraguay como laboratorio competitivo
La decisión de la FDEP de traer el Phytigal Football al país no es casual. Desde su creación y puesta en marcha, el año pasado, la federación ha mostrado una estrategia clara de exploración de nuevos formatos competitivos, buscando ampliar el alcance de los deportes electrónicos más allá del escritorio y el joystick.
El evento de este fin de semana contará con equipos ya confirmados. El objetivo es medir respuesta del público, dinámica competitiva y viabilidad a mediano plazo.
Además, el torneo será transmitido en vivo a través del canal de Kick de la FDEP. No es un detalle menor: el Phytigal Football está pensado tanto para jugarse como para verse.
Antecedente local: el Phytigal Dance
El Phytigal Football no es la primera incursión de la FDEP en formatos híbridos. Recientemente, la federación organizó el Phytigal Dance, una competencia que combinó videojuegos de baile con performance física en vivo. El resultado fue positivo tanto en participación como en impacto mediático.
En esa edición, la competidora Yoyo fue la ganadora, llevándose un premio de 1.000.000 de guaraníes. Ese antecedente funciona como respaldo para el nuevo evento. La FDEP no está improvisando, sino construyendo una línea de trabajo coherente.
Más que una moda, una señal de época
El Phytigal Football no llega a Paraguay como una curiosidad importada, sino como síntoma de un cambio más profundo. El deporte ya no se define únicamente por el espacio físico ni por la presencia de un cuerpo en movimiento. La competencia se expande, se fragmenta y se recombina.
En ese contexto, el evento de este fin de semana puede entenderse como parte de un programa de pruebas piloto, pero también como una declaración de intenciones. Paraguay, su escena e-sports específicamente, empieza a explorar un territorio donde el gamer y el deportista ya no son figuras opuestas, sino dos caras de una misma identidad competitiva.
El resultado deportivo importará, sí. Pero lo verdaderamente relevante será observar cómo responde el público, cómo se adaptan los jugadores y qué lugar empieza a ocupar lo “phytigal” en la agenda deportiva local.
