
Highlights
– Nocturnal 2 propone un ritmo deliberado y pesado, donde cada movimiento tiene intención y consecuencias.
– La mecánica de la luz y el fuego convierte a la ciudad en un organismo vivo que reacciona al jugador.
– Combate exigente, progresión metroidvania clásica y una identidad propia bien definida desde la demo.
Con el primer contacto con Nocturnal 2, se deja algo claro desde los primeros minutos: acá no hay apuro. El juego propone un ritmo deliberado, casi obstinado, donde cada paso, cada salto y cada dash tienen peso. No es torpeza, tampoco rigidez mal entendida; es una decisión de diseño consciente. El movimiento no busca la agilidad extrema sino la sensación de cuerpo, de personaje anclado a un mundo que importa.
Esto se siente especialmente en la ausencia inicial del doble salto. Para muchos jugadores eso puede resultar chocante, incluso frustrante. Pero a medida que la demo avanza, queda claro que la movilidad no está pensada como un “kit completo desde el vamos”, sino como una construcción progresiva, muy en la línea de los metroidvania clásicos. Lo que al inicio parece una limitación, más adelante entendés que forma parte del arco de crecimiento del personaje.
Fuego, oscuridad y una ciudad que respira

Visualmente, Nocturnal 2 es una de esas experiencias que se entienden mejor jugando que mirando capturas. La paleta de colores es protagonista: tonos cálidos, fuego vivo, contrastando contra una ciudad nocturna que parece dormida, casi muerta, hasta que la luz la despierta.
El acto de encender antorchas no es solo una mecánica funcional. Es narrativa pura. Cada llama encendida restaura fragmentos del entorno, revela caminos, ilumina estructuras que antes estaban ocultas. La ciudad no es un simple escenario: es un organismo que reacciona a tu presencia. Y eso se siente.
La dirección artística acompaña con ilustraciones sólidas, líneas claras y un uso del color que comunica estados emocionales sin necesidad de texto constante. Hay peligro, pero también asombro. Hay ruina, pero también promesa.
Lore sugerido, no impuesto

En términos narrativos, Nocturnal 2 opta por un enfoque fragmentado. El mito de Itah, la Llama Eterna, la orden caída, los votos rotos y la figura de Samira aparecen como pinceladas, no como exposición pesada. El juego confía en que el jugador va a unir los puntos.
Y por aquí, se agradece eso. No hay largas cinemáticas explicativas ni diálogos eternos. El lore está ahí, insinuado en textos breves, en nombres propios, en el propio diseño del mundo. Si te interesa, podés profundizar. Si no, el juego no te castiga por seguir adelante.
El combate: pocos errores permitidos

En combate, la demo deja en claro que Nocturnal 2 no es complaciente. La barra de vida de tres golpes funciona casi como una advertencia: acá no se juega a lo bruto. Cada enfrentamiento exige atención, lectura de patrones y uso inteligente del dash.
El dash no es solo evasión; es herramienta ofensiva, forma de reposicionarse, de romper defensas, de ganar terreno. El timing importa. Mucho. Y eso genera una tensión constante que mantiene el combate interesante incluso en encuentros relativamente simples.
El sistema de curación, claramente inspirado en un modelo tipo Estus, refuerza esta lógica. Las cargas son limitadas. No se spamea curación. Cada uso es una decisión estratégica. ¿Sigo explorando con poca vida o vuelvo al checkpoint? Esa pregunta aparece seguido, y eso es una buena señal: el juego logra que el riesgo tenga peso real.
Checkpoints y sensación de refugio

Los puntos de descanso cumplen una doble función. Por un lado, restauran recursos. Por otro, funcionan como pequeñas islas de seguridad en un mundo que no siempre es amable. La estructura recuerda a fogatas o bancos de otros títulos del género, pero con identidad propia.
No se sienten excesivamente frecuentes, lo cual mantiene la tensión, pero tampoco tan escasos como para volverse injustos. El balance, al menos en esta demo, está bien calibrado.
Exploración como recompensa, no como trámite

Uno de los grandes aciertos de Nocturnal 2 es cómo integra exploración y progresión. Iluminar zonas no solo “abre el mapa”, también habilita rutas, secretos y conexiones que antes no existían. Hay caminos invisibles, áreas que solo se revelan si prestás atención, espacios que te invitan a experimentar.
Esto refuerza la sensación de descubrimiento genuino. No estás siguiendo un GPS con objetivos marcados; estás leyendo el entorno. Y cuando el juego confía en tu curiosidad, suele ganarse tu respeto.
Habilidades que cambian la forma de jugar

A medida que la demo avanza, empiezan a aparecer nuevas habilidades: un segundo dash, ataques desde el aire, movimientos que amplían tanto el combate como la movilidad. Lo interesante es que no se sienten accesorios, sino transformadores.
Cada nueva herramienta redefine cómo encarás zonas ya conocidas. Volver a un área anterior con habilidades nuevas no es solo viable: es tentador. Y eso es una de las bases más sólidas del diseño metroidvania bien entendido.
Sensaciones de control: solidez con pequeños roces
El control con mando se siente natural. El juego claramente está pensado para controller, y eso se nota en la disposición de acciones y en la respuesta general. Hay momentos puntuales donde la precisión podría pulirse —sobre todo en saltos ajustados o secuencias que combinan dash y wall jump—, pero nada que rompa la experiencia.
Más bien al contrario: la sensación predominante es de robustez. Todo tiene peso, feedback visual y sonoro claro. Cuando acertás, el juego te lo hace saber. Cuando fallás, también.
Influencias claras, identidad propia

Es imposible no pensar en Hollow Knight al hablar de Nocturnal 2. La progresión, el ritmo, la estructura del mundo y hasta cierto tono melancólico dialogan con ese referente. También hay ecos de Prince of Persia moderno en el diseño de plataformas y puzzles ambientales.
Pero lo importante es que no se siente como un clon. La mecánica de la luz, el rol central del fuego y la estética particular le dan una identidad clara. Las influencias están digeridas, no copiadas.
Dónde puede mejorar
No todo es perfecto, claro. Algunos jugadores pueden sentir que el inicio es demasiado contenido, que tarda en “arrancar”. La falta de movilidad aérea temprana puede desalentar a quienes buscan acción inmediata. Y ciertos patrones enemigos, al menos en la demo, se vuelven previsibles relativamente rápido.
El desafío a futuro va a ser mantener la sorpresa sin sacrificar legibilidad. Enseñar sin volverse obvio. Castigar sin frustrar. Si el juego logra sostener ese equilibrio en su versión final, tiene mucho terreno ganado.
Balance final: una demo que sabe lo que quiere
Después de jugar la demo, mi sensación es clara: Nocturnal 2 tiene una visión definida. No intenta abarcar todo ni agradar a todos. Apunta a un jugador que disfruta del ritmo medido, de la exploración con sentido, del combate que exige atención y de los mundos que se cuentan a sí mismos.
No es un juego para jugar con el cerebro apagado. Tampoco quiere serlo. Y eso, hoy, es casi un acto de rebeldía.
Si la versión final logra expandir lo que la demo propone —más biomas, más variaciones de enemigos, mayor profundidad narrativa— sin perder esta coherencia, estamos ante un título que puede hacerse un lugar sólido dentro del panorama indie.
Nocturnal 2 no deslumbra con artificios. Prende una llama y te invita a seguirla. Y cuando un juego entiende tan bien su propia metáfora, suele ser una buena señal.

Muchas gracias al equipo de JF Games Press Team por la key para esta reseña.
