
Highlights
– GameLab lanza un curso de videojuegos pensado para principiantes absolutos.
– Apunta a crear IPs en 2D y 3D sin saber programar.
– Refuerza la formación local en una escena gamedev en crecimiento.
GameLab continúa ampliando su oferta de cursos vinculados a la escena gamedev nacional. Su nuevo curso de desarrollo de videojuegos apunta directamente a quienes quieren crear nuevas IPs en 2D y 3D sin necesidad de contar con conocimientos previos de programación, diseño técnico o disciplinas afines. Una puerta de entrada real, no simbólica, a una industria que suele presentarse como inaccesible para el que recién empieza.
Durante años, hablar de desarrollo de videojuegos en Paraguay fue casi un ejercicio de fe. Había talento y ganas, por supuesto. Pero el acceso a formación concreta, estructurada y pensada desde nuestra realidad local era limitado, fragmentado o directamente inexistente. Aprender a hacer videojuegos implicaba, en muchos casos, mirar hacia afuera: tutoriales en inglés, cursos caros, o una curva de entrada tan empinada que terminaba desalentando a más de uno.
En ese contexto, propuestas como las que viene impulsando GameLab no solo suman oferta educativa: corrigen una deuda histórica con una escena gamedev que existe, pero que muchas veces se formó a los golpes, a base de prueba y error.
Aprender desde cero, sin pedir permiso
Uno de los grandes méritos del curso es su planteo inicial: no hace falta saber programar. Esto no es un detalle menor. Durante años, la narrativa dominante instaló la idea de que hacer videojuegos era territorio exclusivo de programadores, ingenieros o perfiles técnicos muy específicos. La realidad es otra: el desarrollo de videojuegos es un proceso multidisciplinario, donde el diseño, la lógica, el arte y la experimentación pesan tanto como el código.
El curso de GameLab se apoya justamente en esa idea. La propuesta es clara: permitir que cualquier persona interesada en crear videojuegos —ya sea desde el diseño, la narrativa o la dirección creativa— pueda hacerlo sin quedar afuera por no manejar lenguajes de programación.
Eso no significa esquivar la complejidad, sino ordenarla. Entender cómo se construye un juego, cómo se piensa una IP, cómo se estructura un proyecto interactivo y cómo se pasa de una idea a algo jugable. Lo técnico llega, pero no como barrera inicial, sino como herramienta.
Duración, modalidad y costo: claves para la accesibilidad
El curso tiene una duración de cinco semanas, con un costo de 195.000 guaraníes, y se dicta en modalidad 100% virtual, de 14:00 a 16:00 horas. Tres datos que, juntos, dicen mucho más de lo que parece.
Primero, la duración acotada. No se trata de una carrera eterna ni de un compromiso a largo plazo imposible de sostener. Cinco semanas es un marco realista para alguien que trabaja, estudia o simplemente quiere probar si este mundo es para él o ella.
Segundo, el precio. En un rubro donde muchos cursos internacionales se cotizan en dólares y resultan directamente inaccesibles, la propuesta de GameLab se planta con una cifra que dialoga con la economía local, no con un mercado externo.
Y tercero, la virtualidad. En un país donde la centralización sigue siendo un problema, ofrecer formación online no es una moda: es una necesidad. Permite que personas fuera de Asunción, o incluso fuera del país, puedan acceder a los contenidos sin trasladarse ni reorganizar su vida.
No es un curso aislado: es un ecosistema

Este nuevo curso no aparece en el vacío. Forma parte de una oferta educativa más amplia que GameLab viene desarrollando, apuntando a distintos eslabones del proceso creativo y técnico del desarrollo de videojuegos.
Entre las opciones disponibles se encuentra el Curso de Desarrollo de Videojuegos con GODOT, pensado para quienes sí quieren meterse de lleno en la creación de juegos desde cero utilizando uno de los motores más populares y accesibles del ecosistema indie actual. GODOT, además, tiene una fuerte comunidad y una filosofía open source que encaja bien con escenas emergentes como la nuestra.
También está el Curso de Pixel Art, una puerta de entrada ideal para artistas, diseñadores o curiosos que quieran aprender a crear gráficos para videojuegos sin experiencia previa. En un contexto donde el pixel art sigue siendo un lenguaje visual vigente —no por nostalgia, sino por identidad estética y eficiencia—, esta formación cubre una demanda concreta.
A eso se suma el Curso de Modelado 3D, orientado a proyectos digitales y videojuegos, que apunta a otro de los perfiles más buscados dentro de cualquier equipo gamedev. Modelar desde cero, entender volúmenes, optimizar assets y pensar en tiempo real no es solo una habilidad técnica: es parte del ADN del desarrollo moderno.
Formación local para industria real
Lo interesante de la propuesta de GameLab no es solo la variedad de cursos, sino el enfoque. No se trata de enseñar herramientas de forma aislada, sino de formar personas que entiendan cómo funciona la industria, cómo se arma un proyecto y qué implica llevar una idea hasta una versión jugable.
En una escena nacional que todavía está consolidándose, este tipo de formación cumple un doble rol: capacita y legitima. Capacita a nuevos talentos y legitima el desarrollo de videojuegos como un campo profesional posible, no como un hobby marginal.
Porque si algo queda claro al mirar la evolución del sector en la región es que las escenas que crecen no lo hacen solo por talento individual, sino por infraestructura educativa, comunidad y continuidad.
Mirando hacia adelante
Cursos como estos no garantizan automáticamente una industria fuerte, pero sí crean las condiciones para que eso ocurra. Acercan herramientas, bajan barreras y, sobre todo, habilitan el primer paso: animarse a crear.
Para quienes estén interesados en conocer más detalles, inscribirse o explorar la oferta completa de cursos, GameLab pone a disposición toda la información en su sitio web oficial: cursos – Game Lab
En un contexto donde hacer videojuegos sigue siendo un acto de persistencia, propuestas como esta no prometen atajos, pero sí algo igual de valioso: un punto de partida realista, accesible y pensado desde acá.
