
Highlights
– La cancelación del remake de Príncipe de Persia apunta a un patrón de decepciones en Ubisoft.
– La comunidad expresa indignación ante decisiones corporativas repetidas.
– El debate sobre calidad prometida vs. compromiso real con los fans.
Ubisoft lo hizo otra vez. Y parece chiste pero si, otra vez. El remake de Príncipe de Persia: Las Arenas del Tiempo ha sido cancelado. Y la excusa oficial es la misma de siempre: “no alcanzamos la calidad que merecen los fans”. Traducido: no quisimos gastar más plata ni tiempo, y nos importa un carajo decepcionarlos (disculpen el lenguaje, pero amigo, hasta que punto vas en contra de tus clientes…).
No es un simple juego que no verá la luz. Es un clásico. Un título que marcó generaciones, que enseñó a saltar, correr por paredes y jugar con el tiempo. Y Ubisoft lo tira a la basura porque “no estaba listo”. Lo triste: para ellos, parece que nunca va a estar listo, porque, y este soy yo conjeturando… no hay señales de un plan serio detrás de este Remake.

Un patrón de decepciones
Si pensabas que esto era un caso aislado, pensalo otra vez. La compañía viene coleccionando cancelaciones y retrasos épicos como si fueran sus trofeos ingame:
- Assassin’s Creed: Post Civil War → cancelado.
- Assassin’s Creed IV Resynced + seis juegos más → retrasados indefinidamente.
- Watch Dogs → efectivamente muerto y enterrado.
- Splinter Cell → cancelado en desarrollo.
- Star Wars: Outlaws 2 → detenido antes de la producción completa.
Ver en Threads
La reacción de la comunidad no es para menos, en lo que se refiere a “reacción”: en redes, los usuarios están explotando de rabia, con mensajes que van directos al corazón de Ubisoft:
“F**k you, Ubisoft. F**k everything about you. F**k your games, F**k your services, F**k your corporate structure, F**k your hardon for AI, F**k your idea that we don’t ‘own anything,’ F**k your CEOs, F**k your legacy (or lack thereof).”
Y sí, la rabia es completamente válida. Cada cancelación, cada retraso, cada anuncio vacío genera un desgaste brutal en la confianza de los jugadores. Y, siendo justos, no se limita al título en sí, sino a la acumulación de decisiones de Ubisoft que han disminuido (para no decir eliminado) la confianza en la compañía.
Ver en Threads
Desde cancelaciones de juegos esperados hasta retrasos indefinidos y proyectos puestos en pausa, la frustración de la comunidad es palpable: muchos acusan a Ubisoft de despreciar el legado de sus franquicias, priorizar la estructura corporativa y la inteligencia artificial por encima de la experiencia del jugador, y dejar en claro que los fans no “poseen nada” de lo que compran. La reacción general no es exagerada: es el reflejo de años de promesas incumplidas y expectativas traicionadas.
El enojo se amplifica al analizar el patrón reciente de la compañía. No se trata solo de Príncipe de Persia: se suman cancelaciones como Assassin’s Creed Post Civil War, retrasos de varios títulos, la parálisis de Watch Dogs y Splinter Cell, y la detención temprana de Star Wars: Outlaws 2.
Para la comunidad, esto confirma una percepción de Ubisoft como un ente que valora más las inversiones y la logística interna que la pasión de los jugadores y el respeto por sus franquicias históricas. La indignación es clara: los fans sienten que sus derechos, su tiempo y su entusiasmo son sistemáticamente ignorados, y que la compañía ha perdido contacto con quienes sostienen la relevancia de sus universos.
Lo que significa para la comunidad
No se trata solo de un remake cancelado. Se trata de un patrón de desprecio demasiado evidente hacia los jugadores. Ubisoft ha mostrado, una vez más, que sus prioridades no están con quienes sostienen la franquicia: los fans.
El mensaje es claro: las franquicias, los clásicos y la nostalgia son recursos de marketing, no compromisos reales. Y mientras tanto, la comunidad queda con un sabor amargo: ilusiones rotas, expectativas defraudadas y un historial de promesas incumplidas.
Ubisoft se merece de una buena vez un tirón de orejas
Cancelar Príncipe de Persia puede parecer responsable, pero la forma en que Ubisoft maneja esto es reprochable. No es cuestión de esperar un juego perfecto; es cuestión de respeto a la comunidad y a un legado que ustedes mismos promovieron.
La sensación general: el amor de los jugadores por los clásicos choca contra la indiferencia corporativa. Y mientras Ubisoft sigue sumando cancelaciones y retrasos, la comunidad seguirá expresando su indignación, y con razón.
Porque si algo queda claro, es que la rabia hacia Ubisoft no es fanatismo, es justicia digital.
