
Highlights
– No es RNG puro: el juego se gana entendiendo y rompiendo su sistema.
– Builds que importan: sinergias reales, no cosméticas.
– Un diseño que engancha: incluso cuando encontrás “la build”, querés seguir.
Observando los primeros minutos de Slots and Daggers confirmé un prejuicio mío: cuando un juego me vende slots mezclados con dungeon crawling, mi cerebro automáticamente piensa en gimmick. En una idea simpática que se agota rápido. En algo que funciona más como curiosidad que como juego.
Un dungeon crawler lateral, con combates definidos por rodillos, símbolos y combinaciones. Dagas, veneno, escudos. Todo girando, todo activándose. Todo bastante caótico. Pensé: ok, ya entendí, esto va a ser puro RNG con una skin interesante.
Rem me pidió probarlo, y me dije “ok, aprovechemos para reseñarlo”. Y cuan grata fue mi sorpresa: no lo es. O al menos, no del todo. Y se nota eso.
Cuando el sistema se empieza a mostrar
Slots and Daggers hace algo inteligente: no te explica demasiado. Te deja jugar. Te deja equivocarte. Y en ese proceso, empezás a notar que no estás a merced del azar, sino de cómo armás tu build.
Las combinaciones importan. Mucho.
Veneno que se acumula, dagas que escalan, efectos que se disparan en cadena. Y de repente, sin que el juego te lo diga explícitamente, entendés que acá no se gana reaccionando rápido, sino leyendo el sistema.
Y cuando lo leés bien… lo rompés.
El momento en que algo hace “click” (y quizá demasiado)

Hay un punto —no muy lejos de empezar— donde ciertas sinergias se vuelven obscenamente efectivas. Veneno + dagas + algún refuerzo defensivo y el daño empieza a escalar como si nadie hubiera puesto un límite.
No es que el juego se vuelva fácil. Es que una estrategia se vuelve claramente superior. Y cuando eso pasa, el resto de las opciones empiezan a sentirse decorativas.
¿Es divertido? Sí. Muchísimo.
¿Es un problema? Potencialmente también.
Porque cuando encontrás “la build”, el incentivo a experimentar se diluye.
El loop: por qué igual querés seguir jugando
Y sin embargo, seguís.
Porque el loop está bien pensado. Runs que no se sienten tiradas a la basura. Progresión permanente. Nuevos rodillos, mejoras, tiendas, decisiones que pesan más de lo que parece al inicio.
Siempre hay algo que ajustar. Algo que probar. Algo que optimizar. Incluso cuando sabés que esa build rota existe, igual querés ver hasta dónde llega.
Eso dice mucho a favor del diseño.
No todo es pegar

Algo que se agradece: la defensa importa. La curación no es automática. Los escudos tienen timing. Algunos jefes te obligan a dejar de pensar en DPS puro y empezar a jugar más fino.
En esos momentos, Slots and Daggers deja de parecer un experimento simpático y se muestra como un juego que sí quiere ser tomado en serio.
Entonces… ¿qué es Slot and Daggers hoy?
Es un juego con una idea muy sólida, un loop adictivo y un sistema que sorprende cuando lo entendés. Pero también es un juego que todavía necesita uno que otro ajuste fino. Especialmente en balance.
No es un problema grave. Es una advertencia temprana.
Porque si el equipo logra que más de una estrategia sea viable sin que el juego se desarme, Slots and Daggers puede pasar de “idea ingeniosa” a roguelike con identidad propia. Ojo: ya está ahí.
Por ahora, me pasó algo clave: el juego se cierra con todos nosotros pensando “voy a jugarlo más”.
Y en este género, eso no es poco.

