
Highlights
– ADN reconocible, propuesta propia: herencia Mega Man llevada al cuerpo a cuerpo con estructura roguelike.
– Decisiones que pesan: personajes, builds y lectura de combate definen cada run.
– Acción con identidad: Alloy Mushroom apuesta por solidez mecánica antes que reinvención vacía.
Hay juegos que no esconden su ADN y Super Alloy Crush es uno de ellos. Desde el primer golpe queda claro que acá hay Mega Man en la sangre, pero no como homenaje, sino como punto de partida para algo más agresivo, más físico y decididamente caótico.
El nuevo proyecto de Alloy Mushroom lanzará su demo en Steam este 22 de enero, y lo que propone es simple de explicar y difícil de dominar, gracias a los recursos que accedimos (y que aquí los mostramos): un beat’em up 2D con estructura roguelike, pensado para jugar solo o acompañado, donde cada run es una excusa para pegar mejor que la anterior.
Un universo colorido… y nada amable

Todo ocurre en el universo de Super Alloy, a bordo del Ranger, una nave espacial que funciona como base de operaciones. La misión es encontrar el legendario Planeta AE-38, pero el camino está lleno de obstáculos que no se resuelven con paciencia, sino con reflejos y lectura del combate.
No hay épica solemne ni discursos grandilocuentes. El tono es directo: avanzás, peleás, te adaptás o volvés a empezar.
Dos personajes, dos maneras de entender el combate

Si Mega Man enseñó algo, es que el cómo peleás importa tanto como contra quién. Super Alloy Crush toma esa idea y la lleva al cuerpo a cuerpo.
Muu es una robot diseñada para el contacto directo. Garras de energía, movilidad aérea y combos que no te dan respiro. Ideal para quienes disfrutan mantener a los enemigos en el aire y no dejarlos caer jamás.
Kelly, en cambio, es control y táctica. Combina armas de fuego con artes marciales, domina el espacio y castiga errores. Menos impulsiva, más cerebral.
Elegir personaje no es cosmético: define el ritmo de la partida y cómo enfrentás cada situación.
Beat’em up con memoria corta y decisiones largas

El juego mezcla plataformas laterales, combates intensos y una lógica roguelike clara: cada partida arranca desde cero, pero lo aprendido se queda con vos.
Las mejoras, chips y técnicas permiten armar builds muy distintas. Saltos múltiples, energía infinita, capas extra de vida… nada está ahí para inflar números, sino para cambiar cómo jugás. Y si algo sale mal, el sistema de apoyo te da una segunda oportunidad, sin quitarte responsabilidad.
Enemigos que no están de adorno
Los escenarios y enemigos no son fondo decorativo. Hay debilidades elementales, objetos del entorno que se pueden usar a favor y jefes que juegan bajo las mismas reglas que vos.
Los combates más grandes exigen algo que no siempre se ve en el género: esperar. Leer patrones, romper defensas, encontrar el hueco. El juego no te apura, pero tampoco te perdona.
Un estudio con una idea clara

Alloy Mushroom no es nuevo en esto. El estudio, fundado por Mabimogu (Mogu) —creador de Super Alloy Ranger y productor de The Vagrant—, lleva tiempo trabajando sobre una premisa concreta: la acción en 2D tiene que sentirse bien.
Super Alloy Crush no busca reinventar el género. Busca algo más difícil: hacerlo sólido, honesto y disfrutable golpe a golpe.
Y con esta demo, deja bastante claro que sabe de dónde viene… y hacia dónde quiere ir.
