
Highlights
Wicked reinterpreta El mago de Oz desde la perspectiva de la villana.
La relación entre Elphaba y Glinda es el corazón de la historia.
La segunda película acelera el cierre, pero mantiene su fuerza conceptual.
De todos los cuentos de hadas que leí de pequeña, “El mago de Oz” fue el que menos me convencía. Solo piénselo: ¿cómo es posible que sea tan fácil derrotar a la terrible bruja malvada con solo un balde de agua? ¿Y por qué no le dijeron a Dorothy que podía regresar a casa por su cuenta con los zapatitos mágicos? Sí, me dirán que el cuento enseña sobre la valentía y demás, pero sigue dejándome disconforme.
Fue así que, tras el estreno de la primera película de “Wicked”, aprecié este universo con otros ojos. Aquí, se ha realizado una reescritura magistral de un clásico, donde la historia se narra desde el punto de vista de la bruja mala. Si bien está más adaptado a la adaptación fílmica de los años 30 que al cuento, igual sigue siendo un gran acierto al expandir ese universo.
A lo largo de la primera película, se puede ver cómo surgió la amistad entre Elphaba y Glinda que, a futuro, serían las míticas brujas malas y buenas. El ritmo va bien, se nota el contraste entre ambas y, aunque al principio tuvieron sus roces, lograron entenderse.

Tanto fue el éxito de la cinta que hicieron una segunda parte, la cual he visto hace poco en el cine. Debo decir que, a diferencia de la primera, la segunda me resultó bastante acelerada. Sí, es cierto que una película no puede desarrollar demasiado a los personajes, pero dio esa sensación de que estaban apresurados por terminarla. No sé, me habría gustado ver a Elphaba sucumbir cada vez más al lado oscuro por el rechazo de la sociedad.
En fin, esto es lo que puedo decir sobre la reescritura del clásico y cómo, de alguna manera, lograron darle otra vuelta al cuento que muchas personas recuerdan con cariño. Como última palabra, estoy considerando leerme el libro, que ya me vi que trata de una saga y tiene un tinte más oscuro que el musical.
