
Highlights
Un simulador de gestión que mezcla administración pura con narrativa ligera y progresión constante.
Flujo económico bien construido: stock, precios, eventos y expansión dan ritmo sin caer en la repetición.
Versión 1.0 sólida, con espacio claro para crecer a través de los parches 1.1 y 1.2 ya anunciados.
Comic Book Store Simulator aterrizó en su versión 1.0 el 27 de noviembre, apenas dos días antes de escribir esta reseña, y lo hizo con una recepción sorprendentemente positiva en Steam. Publicado por PlayWay y desarrollado por AP, el juego fue presentado como un “simulador de tienda de cómics” con estructura de gestión clásica, pero en la práctica ofrece mucho más: una mezcla entre administración granular, humor meta, y una historia que empuja al jugador a expandir, reparar y salvar su propio local tras un evento absurdo —un meteorito incrustado en la fachada.
La comparación instantánea es Supermarket Simulator (y su variante cooperativa Supermarket Together), pero aquí la apuesta va más allá del “ordenar y cobrar”: licencias, colecciones, precios variables por eventos, historia familiar y progresión narrativa.
El sueño de tener tu comiquería, desde cero

El juego inicia como cualquier emprendimiento precario: un espacio vacío, pocos dólares y la necesidad de armar un local que parezca tienda. El tutorial es directo, con énfasis en construir y decorar —estanterías, caja, señalética— y un sistema de alineado en cuadrícula que garantiza orden visual.
Desde el primer minuto, el núcleo está claro: adquieres tus comics a través de un portal web donde se compra stock, ajustas precios y balanceas la oferta frente al “precio de mercado”. Son más de 50 títulos desbloqueables, con nombres caricaturescos como Slow Leveling o Detergent, parodias obvias a gigantes del manga. Cada cómic tiene vida propia: precio base, demanda, sensibilidad a eventos, rareza y margen recomendado.
Gestión pura: stock, caja y supervivencia
La rutina se divide en tres frentes:
Reposición y estrategia. Recibir cajas, ordenar series, decidir márgenes. El sistema permite adaptar precios hasta un 20–30% sobre el mercado o aplicar rebajas estratégicas.
Atención al cliente. La caja registradora es similar a los juegos arriba citados. Aquí el control no es perfecto; algunos atajos no se sienten intuitivos y ralentizan el ritmo.
Economía diaria. Cada jornada presenta ingresos claros, número de clientes y tendencias. Los casos analizados en la sesión demuestran días con beneficios sólidos, y también la presión de liquidar facturas y préstamos, particularmente después del desastre del meteorito y la intervención del misterioso financista Mac.
Un mundo que responde: sucesos, robos y expansión

El calendario introduce un cambio importante: algunos días cambian el precio de títulos concretos, lo que lleva al jugador a adquirirlos a bajo precio y venderlos a uno más alto. A esto se añaden amenazas específicas como robos, que requieren vigilancia en la tienda o inversión en seguridad y son notificadas mediante alertas.
La expansión es lógica y gradual: más estantes, mejor luz, modificaciones estructurales y, finalmente, la ampliación total del local gracias a financiamiento externo. Todo parece formar parte de un ciclo natural de crecimiento, sin interrupciones artificiales.
El modo historia, al mismo tiempo, presenta a la familia, las conversaciones con Salam y pequeños conflictos que le dan un toque humano a la tienda. No es un drama complejo, pero sí un hilo narrativo digno que empuja al jugador hacia “lo que sigue”.
Un simulador con alma (y margen para pulido)
El desempeño general en su versión 1.0 es notable: estable, con progresión adictiva y decisiones económicas que importan. Los bugs presentes —clavados en animaciones, puntos ciegos en controles— son los típicos de un lanzamiento reciente, y el estudio ya anticipó las actualizaciones 1.1 y 1.2. El checkout, en particular, podría beneficiarse de una modernización más ágil.
Aun así, la experiencia se sostiene. El ciclo “comprar–organizar–vender–expandir” funciona, la historia aporta color y el humor permanente lo vuelve más ligero que otros simuladores. Comparado con TGC Shop Simulator, este es más accesible, más narrativo y menos repetitivo.
Conclusión
Comic Book Store Simulator es un título que entiende a su público: jugadores que aman las rutinas de gestión, pero quieren un espacio propio donde la fantasía de tener una comiquería se convierte en un negocio vivo, editable y lleno de decisiones. Es un lanzamiento fuerte, con espacio para crecer y con una identidad que ya lo separa de otros simuladores del género.
Agradecimientos a PlayWay y Gamepress por la copia de prensa. Disclosure: I received a free review copy of this product from https://www.game.press
