
Highlights
Combate ágil con énfasis en administrar recursos.
Enemigos variados y mecánicas inspiradas en clásicos del survival horror.
Presentación retro y una demo que deja ganas de más.
Flee the Fallen parte de una premisa sencilla: ¿qué pasaría si el ADN de Resident Evil se mezclara con un Metroidvania en desplazamiento lateral? La demo deja claro que el estudio apuesta por un enfoque clásico, centrado en administración de recursos, hordas de zombis y una progresión que, aunque limitada en verticalidad, sostiene un ritmo sólido. El protagonista —un joven sin nombre que se refugia en una casa tras el estallido del brote— abandona la seguridad improvisada cuando la comida se termina. Lo que sigue es una travesía por un pueblo devastado, donde cada bala cuenta y cada esquina puede cambiar el curso de la partida.
Combate directo y gestión de recursos

El combate en Flee the Fallen es tan básico como eficaz. El jugador inicia con un cuchillo, una pistola y un puñado de balas. La fórmula es familiar: el arma de fuego es la opción más segura para mantener a los zombis a raya, pero la munición escasea, y en un juego de este tipo, disparar sin pensar es una sentencia de muerte. El cuchillo ofrece daño ilimitado, pero obliga a acercarse peligrosamente a enemigos que atacan en grupo. Esta dinámica es posible gracias a un sistema de resistencia que rige las evasiones y el combate cuerpo a cuerpo; si la barra se vacía, no se puede atacar ni evadir, lo cual crea un nivel constante de tensión.
El repertorio se expande con granadas, una herramienta eficaz para diseminar grupos, pero su retardo requiere de planificación. Aparecen también armas extra, por ejemplo la escopeta y el revólver, que aportan niveles adicionales de estrategia. Enemigos más complejos, como policías zombificados o infectados capaces de disparar proyectiles, elevan la dificultad en los momentos justos.
Mecánicas inspiradas en clásicos del survival
El juego incorpora golpes críticos y un sistema de stun que recuerda a Resident Evil 4: si un zombi queda tambaleante tras un disparo bien colocado, puede ejecutarse con un ataque cuerpo a cuerpo devastador que ahorra munición. Es un detalle pequeño, pero que añade ritmo y satisfacción al ciclo de combate.
La exploración es funcional. Aunque la verticalidad es mínima, el mapa ayuda a navegar zonas con bifurcaciones y objetivos dispersos. Algunos objetos importantes están demasiado apartados de donde se necesitan, lo que causa retrocesos innecesarios, aunque las herramientas, las llaves y los suministros están distribuidos de manera lógica.
Presentación robusta con un toque de antigüedad
Flee the Fallen, en cuanto a su diseño visual, tiene una estética que recuerda a los juegos Flash de la vieja escuela: sencilla pero expresiva. Los diseños de los enemigos resaltan, sobre todo las versiones grotescas y el jefe final de la demostración, un ser que parece una mezcla entre armamento y carne. Las animaciones son limpias y funcionales; nada sobresale, pero todo cumple con el tono de terror acción.
Una promesa que apunta alto

El avance deja claro que el sistema de combate es el corazón del juego: sencillo, adictivo y bien equilibrado. Aún cuando la etiqueta Metroidvania todavía no se siente completamente, el potencial está presente. En la versión final, se agradecería una mayor verticalidad, un retroceso significativo y capacidades que cambien la movilidad. Aun así, lo mostrado hasta ahora es divertido, desafiante y sorprendentemente pulido.
Flee the Fallen tiene todos los ingredientes para convertirse en un título notable dentro del survival horror 2D. Si la versión completa desarrolla sus ideas tanto como sugiere el juego actualmente, este diciembre se nos podría entregar una de las sorpresas indie del año.
