
Highlights
Co-op caótico y jump-puzzles que generan momentos memorables en grupo.
Necesita parches: bugs, controles no reconfigurables y repetición de salas.
Gran potencial: modestas correcciones y más niveles lo elevarían significativamente.
S.E.M.I – Side Effects Might Include es uno de esos juegos que te recibe con una sonrisa maníaca, te empuja por un pasillo lleno de jump-puzzles imposibles, te hace tragar una “pastilla” que desata efectos absurdos… y después te recuerda, con un bug en el peor momento, que sigue siendo una experiencia en desarrollo. Es divertido, creativo y distinto a casi todo lo que hay en Steam ahora mismo, pero también está claro que necesita más tiempo en el horno.
Un concepto tan loco como prometedor
Desarrollado por Two Horn Unicorn—con los CEOs Aleksey Tsvetkov y Vladimir Melnikov al frente—S.E.M.I apuesta por un cooperativo caótico en donde los jugadores atraviesan habitaciones llenas de retos impredecibles. La base es simple: superar salas, evitar errores absurdos y reírte con (o de) tus amigos cuando algo sale mal. Esa mezcla funciona. Mucho.
Las “pastillas” que afectan al personaje son una de las mecánicas estrella: potenciadores tan fuertes que, irónicamente, pueden arruinar tu control o enviarte directo a un salto fallido. Es parte del chiste, parte del encanto y parte del problema. Hay situaciones donde la jugabilidad pierde coherencia y el personaje se vuelve prácticamente ingobernable, lo que puede frustrar incluso a quienes aman el caos.
Donde brilla: el humor, el parkour y las noches de co-op

El juego destaca especialmente cuando se juega en compañía. Las experiencias compartidas —caídas idiotas, carreras improvisadas, sabotajes al estilo “Among Us”, desafíos a contrarreloj— crean un clima perfecto para sesiones nocturnas llenas de carcajadas. Los jump-puzzles sobresalen como una de las mecánicas más entretenidas y mejor logradas.
Pese a disponer de contenido limitado, el loop general se siente nuevo y brinda una sólida base para el crecimiento. Es una decisión inteligente incluir skins que se desbloquean a través del progreso, ya que estimula a jugar más y añade un aspecto coleccionista que puede atraer al jugador por mucho tiempo.
En qué falla: bugs, repetición y ausencia de personalización

Es evidente la crítica principal: S.E.M.I tiene errores. No lo suficiente como para arruinar la experiencia, pero sí para irritar. Hay problemas de control —ciertos botones no pueden reasignarse — y algunos errores que afectan directamente la jugabilidad. Además, repetir las mismas salas en un run puede resultar tedioso.
La comunidad también ha resaltado la falta de interacción entre los jugadores como otro aspecto. El juego brinda poco espacio para colaborar o sabotear de manera importante, más allá de revivir a los compañeros. Añadir modos modificables o un editor de runs sería un salto enorme.
Un futuro prometedor… si se pulen las grietas

A pesar de las fallas, S.E.M.I tiene algo que no se puede fabricar: personalidad. Es raro, es caótico, es distinto, y brilla especialmente cuando se juega en grupo. Con unos cuantos parches, más niveles —especialmente en el tramo final— y opciones para personalizar runs, este título podría transformarse en una pequeña joya del cooperativo indie.
Por ahora, la recomendación es clara: esperá un poco si querés una experiencia más estable, pero si tenés un grupo de amigos listo para el caos, el juego ya ofrece ratos memorables.
