
Highlights
Tecno-terror personalizado: la IA del juego adapta sus horrores a tus reacciones, creando una experiencia psicológica muy personal.
Variedad y técnica: múltiples subgéneros (survival, psicológico, acción) impulsados por Unreal Engine 5, Lumen y MetaHuman.
Pulible pero notable: excelente atmósfera y puzzles; el inventario lento y la falta de exploración son puntos a mejorar.
A.I.L.A., que llegará el 25 de noviembre a PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S, se presenta como un proyecto ambicioso: un tecno–terror psicológico en primera persona que explora uno de los miedos más contemporáneos que tenemos —la inteligencia artificial llevada a sus límites— y lo combina con pesadillas ritualistas, universos múltiples y un aire de pesadilla a lo Black Mirror. El resultado es una experiencia intensa, irregular en algunos aspectos, pero lo bastante inquietante como para quedarse rondando en tu cabeza horas después de haberlo jugado.
Terror en capas: una IA que aprende demasiado

En A.I.L.A. asumís el rol de un tester atrapado en videojuegos de terror generados por una IA revolucionaria. Lo más interesante no es el punto de partida, sino cómo esta entidad “aprende” de tus reacciones para moldear el horror a tu medida. La sensación de vigilancia constante —ese tipo de incomodidad que te pellizca la nuca sin que haya un jumpscare cerca— funciona muy bien y es el corazón del juego.
La narrativa se despliega a través de múltiples universos, cada uno representando un subgénero distinto del horror: desde survival clásico con gestión limitada de recursos hasta combates contra no muertos medievales, pasando por secuencias psicológicas que exploran tu percepción y tu confianza en la realidad. La variedad refresca el ritmo, y aunque algunas transiciones se sienten bruscas, cada mundo aporta una capa nueva a esa tensión creciente.
Presentación de nueva generación

A nivel técnico, el juego hace uso sólido de Unreal Engine 5, especialmente con Lumen y MetaHuman. Los entornos brillan en iluminación, reflejos y atmósferas densas que te obligan a caminar lento; no por dificultad, sino porque no querés dejar de observar. El fotorrealismo no está ahí solo como adorno: es fundamental para vender la idea de que lo digital y lo físico empiezan a mezclarse.
Los enemigos, en particular los no muertos medievales, lucen muy bien. Los escenarios ritualistas también destacan, con símbolos, texturas y detalles que convierten lo grotesco en atractivo. Aun así, no todo es perfecto: algunas animaciones humanas todavía caen en el “valle inquietante”, y la performance tiene leves oscilaciones en zonas cargadas.
Un terror que sorprende… incluso cuando no querés

Algo que se agradece es que A.I.L.A. no depende exclusivamente de jumpscares. Los tiene, sí, y algunos aparecen justo cuando dejaste de esperarlos, pero la mayor parte del horror viene del diseño sonoro y la sensación de encierro. Esa vibra recuerda a Resident Evil, sobre todo en los puzzles y el control del espacio. La mezcla funciona: es un juego que incomoda, pero también que entretiene.
Lo bueno, lo malo y lo que podría mejorar
La historia es intrigante y mantiene el suspenso, especialmente si te gustan las narrativas con tintes de ciencia ficción crítica. Y para quienes disfrutan de puzles en entornos cerrados desde el minuto uno, el arranque “sin respiro” será bienvenido.
El sistema de inventario, sin embargo, rompe el flujo. Tener que abrirlo, seleccionar un objeto, confirmarlo y usarlo manualmente para acciones repetitivas —como extraer cuatro llaves en una secuencia— se vuelve tedioso. Una automatización contextual simplificaría mucho la experiencia. No arruina el juego, pero sí es un lastre evidente.
Veredicto
A.I.L.A. es un título que presenta una fuerte apuesta por mezclar la tecnología, la psicología y el horror en una combinación perturbadora e inolvidable. No reinventa el género, pero sí lo reinterpreta con una identidad particular y momentos que sobresalen genuinamente. Agradecemos al equipo de JF Press Team por la cesión de una key para la reseña. Si te agradan los videojuegos con ambientes densos, rompecabezas y terrores inteligentes, este estreno es una sugerencia evidente.
