CloverPit decidió jugar fuerte: tomar lo que funcionó en otros roguelikes de apuestas y darle un giro retorcido. Si Balatro llevó el póker al terreno de lo adictivo, acá la estrella es una máquina tragamonedas infernal. Cada tirada no es solo azar: es una deuda que crece como un monstruo y que obliga a arriesgar, calcular y, más de una vez, a perderlo todo.
Una deuda que no perdona
Las partidas están pensadas en tres rondas, y la regla es simple pero brutal: todo lo que ganás va directo a cubrir la deuda. El problema es que esa deuda nunca se queda quieta. Arranca en miles, y en cuestión de turnos ya escala a millones. Cada tirada aumenta la presión. Uno siente que el juego te lleva de la mano al límite, mezclando estrategia y suerte en dosis desparejas.
Lucky Charms: los amuletos del caos
En lugar de los Jokers de Balatro, acá aparecen los Lucky Charms. Son objetos que alteran la partida de maneras impredecibles: algunos suman pequeñas ventajas, otros directamente rompen el juego y te dan millones en una sola tirada. Están ahí para tentar al jugador, que debe elegir entre ahorrar, reabastecer la tienda o arriesgarse a re-rollear en busca de combinaciones imposibles.
Esa mecánica es la que mantiene vivo al juego. No hay dos partidas iguales, porque siempre queda la sensación de que un nuevo Charm puede cambiarlo todo.
Aprender a perder

Como todo roguelike que se respete, morir no significa empezar de cero del todo. Ganar una partida habilita mejoras permanentes que se compran con tickets. Si perdés, el progreso se corta, pero los Charms desbloqueados se quedan con vos. Así, cada derrota funciona como entrenamiento. El jugador prueba, falla, ajusta. Es un ciclo que engancha porque siempre queda algo por descubrir.
Entre la inspiración y la identidad
Es fácil notar la huella de Balatro o de Buckshot Roulette, pero CloverPit no es un clon. La estética es oscura, casi claustrofóbica, y refuerza la tensión de cada tirada. El juego mezcla caos y control en partes iguales: la estrategia se cruza con el azar absoluto, y esa combinación genera un magnetismo particular.
Además, el título no se queda en la fórmula. Mete referencias virales, humor en clave de meme y pequeños detalles culturales que lo diferencian. Eso lo convierte en algo más que un experimento raro: un posible nuevo referente del género.
Un infierno al que uno vuelve
CloverPit se sostiene en un sistema de progresión sólido y en una rejugabilidad altísima. Tiene ese encanto peligroso de los juegos que parecen castigarte, pero al final logran que vuelvas por otra partida. Es fresco, adictivo y distinto, y eso alcanza para ponerlo en el radar de los roguelikes que vale la pena seguir de cerca.
FAQ
¿Qué es CloverPit?
Es un roguelike de apuestas que reemplaza el póker de Balatro con una máquina tragamonedas infernal.
¿Cómo funciona la deuda en el juego?
Cada partida exige cubrir una deuda creciente, que puede pasar de miles a millones en tres rondas.
¿Qué son los Lucky Charms?
Son potenciadores que ofrecen mejoras y sinergias, similares a los Jokers de Balatro.
¿Qué pasa si pierdo una partida?
Vuelves al inicio, pero conservas los Charms desbloqueados y la experiencia acumulada.
En qué juegos se inspira CloverPit?
En títulos como Balatro y Buckshot Roulette, aunque con un estilo propio más oscuro.
