El debut de una VTuber es, tradicionalmente, un momento de celebración y emoción. Pero para la creadora conocida como Nuki (K9nuki), su presentación oficial se ha convertido en un fenómeno viral por razones que ella no habría deseado. La VTuber reveló que había invertido 27.000 dólares en su modelo Live2D, una cifra astronómica incluso para los estándares de la industria. El modelo fue creado por el ilustrador Kamo, el mismo artista detrás del diseño de Ironmouse y Cottontail, y el rigging (la animación del modelo) estuvo a cargo del modelador Cypurrpunk.
El problema: una boca que apenas se mueve
Durante su transmisión de debut, los espectadores notaron algo inesperado: la boca del personaje apenas se movía cuando Nuki hablaba. La situación se convirtió rápidamente en meme, con clips que circulaban en redes sociales comparando la rigidez del modelo con su elevado coste.
La propia Nuki respondió a las críticas con honestidad y autocrítica. “Soy nueva en el VTubing y no sé cómo configurar estas cosas, lmao”, admitió en un mensaje recogido por Dexerto. En una publicación posterior, la creadora explicó que el problema no era del modelo en sí, sino de su falta de experiencia con los parámetros de seguimiento facial. “Estoy aprendiendo sobre los parámetros y pidiendo ayuda para que el seguimiento de la boca sea más sensible”, añadió.
La aclaración del modelador: 3.000 dólares, no 27.000
Para contextualizar la inversión, es importante desglosar en qué se gastaron realmente los 27.000 dólares. Cypurrpunk, el modelador encargado del rigging, salió al paso de la polémica para aclarar que su trabajo costó aproximadamente 3.000 dólares, una cifra que incluía la creación de múltiples poses de brazos, doce expresiones faciales y otros movimientos especiales.
La mayor parte de la inversión, por tanto, se destinó al diseño artístico de Kamo, cuya reputación en la industria justifica sus tarifas. Nuki confesó que había ahorrado durante meses para poder contratar al ilustrador, y que se refería a Ironmouse y Cottontail como sus “hermanas de modelo” porque comparten al mismo artista. “Este monto no es normal. Los nuevos tienen opciones más económicas, pero yo quería apostar por el largo plazo y trabajar con mi artista soñado”, explicó.

La polémica: acusaciones de “aprovecharse de la asociación”
El caso de Nuki también destapó tensiones en la comunidad VTuber. Algunos creadores cuestionaron que la novata se presentara públicamente como “hermana de modelo” de Ironmouse, sugiriendo que intentaba “crecer mediante la asociación” con una figura mucho más establecida. La VTuber Deja Wu fue una de las voces críticas, señalando que el énfasis en la conexión con Ironmouse parecía más una estrategia de marketing que un logro artístico genuino.
Nuki, por su parte, ha intentado mantener un tono conciliador. Antes de ser VTuber, era creadora de contenido en VRChat, y su transición al formato Live2D ha supuesto un periodo de adaptación más complejo de lo que esperaba. “Después de dos años usando avatares de VRChat, adaptarme al nuevo sistema ha sido complicado. Sigo ajustando la configuración de mi cámara para que mi costoso personaje responda mejor”, explicó.
El debate sobre el coste de los modelos VTuber
El caso de Nuki ha reabierto el debate sobre el coste real de convertirse en VTuber. Aunque los modelos básicos pueden costar unos pocos cientos de dólares, los diseños de artistas de renombre como Kamo pueden alcanzar cifras de cinco dígitos. Para los creadores que buscan destacar en un mercado cada vez más saturado, la inversión en un modelo de alta calidad se ha convertido en una barrera de entrada significativa.
Nuki, lejos de rendirse, sigue trabajando en ajustar su configuración y aprender las herramientas del oficio. La historia de su debut, con su mezcla de ambición, inversión millonaria y tropiezos técnicos, se ha convertido en una lección sobre las expectativas y la realidad del mundo VTuber, donde un modelo costoso no garantiza una transición sin problemas.
Fuentes: Dexerto, 14 de octubre de 2026; UDN Game, 15 de octubre de 2026; Yahoo Taiwan, 15 de octubre de 2026;
