
Highlights
Demanda colectiva en Países Bajos – Stop Killing Games y DoesItPlay acusan a Sony de mantener precios artificialmente altos por su monopolio digital.
El ‘Impuesto Sony’ – Exigen compensación para los millones de jugadores que pagaron de más en la PlayStation Store.
Respaldo legal sólido – La Stichting Massaschade & Consument apoya la acción judicial contra las prácticas anticompetitivas de Sony.
La guerra legal contra Sony por sus políticas de precios en la tienda digital de PlayStation ha dado un nuevo y contundente paso. Las organizaciones Stop Killing Games y DoesItPlay, junto con la fundación holandesa de protección al consumidor Stichting Massaschade & Consument (SM&C), han iniciado una demanda colectiva en los Países Bajos que acusa a la compañía japonesa de abusar de su posición dominante para inflar los precios de los juegos digitales.
El conflicto se enmarca en un contexto más amplio de creciente tensión entre los jugadores y las grandes plataformas digitales. Sony anunció recientemente que a partir de 2028 dejará de lanzar juegos en formato físico para PlayStation, una decisión que ha sido interpretada por muchos como un movimiento para consolidar su monopolio sobre la distribución digital de títulos para sus consolas.
El “Impuesto Sony”: un sobrecoste de hasta un 47%
El núcleo de la demanda es lo que los activistas denominan el “Impuesto Sony” (Sony Tax): la diferencia de precio entre los juegos digitales vendidos en la PlayStation Store y sus equivalentes en formato físico. Según los demandantes, los usuarios de PlayStation llegan a pagar hasta un 47% más por las versiones digitales de los juegos. En algunos casos, la brecha es aún mayor: un informe citado por los demandantes señala que los juegos digitales en la PlayStation Store cuestan un 74% más de media que las copias físicas vendidas por los minoristas.
“Es absurdo que tengas que pagar más por un producto digital que por uno físico, cuando los costes de distribución son mucho menores”, señala uno de los testimonios recogidos por la campaña. “No hay costes de transporte, ni de logística, ni de almacenamiento”. Otro usuario añade: “Físicamente los precios bajan a medida que el juego envejece, pero en la PlayStation Store eso apenas se nota”.

Un monopolio de facto sobre las ventas digitales
El argumento legal de los demandantes se basa en la posición de monopolio que Sony ejerce sobre la distribución digital de juegos para sus consolas. A diferencia de lo que ocurre en PC, donde los jugadores pueden elegir entre Steam, Epic Games Store, GOG y otras plataformas, en PlayStation la única opción para adquirir juegos digitales es la PlayStation Store.
“La digitalización es el futuro y PlayStation está empujando en esa dirección. Los juegos físicos están desapareciendo y las compras digitales se han convertido en la norma. Lo que no es lógico es que luego dependamos por completo de la PlayStation Store y sus precios. Sin competencia, sin alternativas, solo los precios y las condiciones que ellos deciden. Eso es ridículo”, declara Ruben, uno de los consumidores que respalda la campaña.
Los demandantes señalan que Sony cobra una comisión de aproximadamente el 30% en cada venta digital, lo que contribuye a mantener los precios artificialmente altos. Esta comisión, argumentan, es abusiva precisamente porque los desarrolladores y editores no tienen otra opción que vender a través de la tienda de Sony si quieren llegar a los propietarios de PlayStation.
Una batalla legal en múltiples frentes
La demanda en Países Bajos no es un caso aislado. Sony se enfrenta actualmente a acciones legales en al menos cinco países por sus prácticas de precios en la tienda digital. En el Reino Unido, la compañía está siendo demandada por un valor de casi 2.000 millones de libras (unos 2.700 millones de dólares) en una demanda colectiva que la acusa de utilizar su “posición de monopolio” para inflar los precios. En Estados Unidos, Sony acordó en abril de 2026 pagar 7,85 millones de dólares para resolver un caso similar.
La demanda holandesa, presentada por la Stichting Massaschade & Consument, busca representar a aproximadamente 1,7 millones de usuarios de PlayStation en los Países Bajos. La cantidad reclamada asciende a más de 400 millones de euros.
El calendario judicial marca el 21 de octubre de 2026 como la fecha límite para que Sony presente su respuesta a las alegaciones de la demanda. La semana pasada, el 11 de noviembre de 2025, Sony ya se pronunció sobre el asunto, y el 29 de junio de 2026 tuvo lugar una vista oral ante el tribunal de Utrecht.
La paradoja del fin del formato físico
La decisión de Sony de eliminar los juegos en disco a partir de 2028 ha añadido un nuevo argumento a la demanda. Los activistas sostienen que esta medida, lejos de ser una evolución natural del mercado, es una estrategia para consolidar su monopolio y eliminar cualquier posibilidad de competencia.
“La desaparición del formato físico podría perjudicar seriamente la defensa de Sony en el juicio que enfrenta con la Stichting Massachade & Consument”, señala un análisis del caso. Al eliminar la alternativa física, Sony obliga a todos los jugadores a comprar en su tienda digital, donde mantiene precios más altos y cobra su comisión del 30%.
La respuesta de los jugadores: boicot y movilización
Paralelamente a la vía legal, las organizaciones convocantes han impulsado acciones de protesta directa. DoesItPlay y Stop Killing Games han llamado a un “apagón” global de PlayStation entre el 23 y el 30 de agosto de 2026, instando a los jugadores a desconectar sus consolas durante toda una semana como señal de protesta.
La iniciativa, que ha recibido el apoyo de creadores de contenido y comunidades de jugadores en todo el mundo, busca presionar a Sony para que reconsidere sus políticas de precios y su apuesta por un ecosistema completamente digital. “El movimiento Stop Killing Games ha recogido más de un millón de firmas y ha obligado a la Comisión Europea a responder oficialmente”, señalan los organizadores.
Una lucha por la propiedad y la competencia
Más allá de los precios, la demanda plantea cuestiones fundamentales sobre la propiedad de los juegos en la era digital. Cuando un jugador compra un juego en la PlayStation Store, en realidad está adquiriendo una licencia revocable, no la propiedad del título. Sony puede retirar el juego de sus servidores en cualquier momento, dejando a los jugadores sin acceso a lo que pagaron.
“Pagas el precio completo, pero en realidad solo estás alquilando el juego. Sony se reserva el derecho de eliminarlo de sus servidores en cualquier momento. Adiós juego, adiós dinero. Ridículo”, denuncia Remy, uno de los consumidores que apoya la campaña.
La demanda contra Sony representa un momento clave en la lucha por los derechos de los consumidores en la era digital. Si tiene éxito, podría sentar un precedente que obligue a las plataformas de juegos a abrir sus ecosistemas a la competencia y a ofrecer precios más justos a los jugadores.
Mientras tanto, millones de usuarios de PlayStation en todo el mundo observan atentamente el desarrollo de un caso que podría redefinir las reglas del juego en la industria del videojuego.
Fuente: Campaña “Sony Tax” de Stop Killing Games y DoesItPlay a través de Stichting Massaschade & Consument, 10 de agosto de 2026.
