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Sony cerró su más reciente trimestre fiscal —Q3 del año fiscal 2025— con números robustos, impulsados por la tradicional temporada navideña. Hasta ahí, nada fuera de lo esperado. Sin embargo, al rascar un poco más allá de los indicadores clásicos de ingresos y beneficio operativo, aparece un dato que dice mucho sobre el rumbo estratégico de la compañía: Sony ya generó al menos 2.370 millones de dólares vendiendo videojuegos y contenidos fuera del ecosistema PlayStation.
Es, probablemente, uno de los movimientos más importantes de Sony en la última década.
Un cambio contable que revela un cambio de mentalidad
Hace algunos trimestres, Sony decidió reorganizar la manera en que reporta los ingresos de su división PlayStation. En esa reconfiguración apareció una nueva categoría: “Other Software”. Según la propia compañía, este segmento contempla los ingresos provenientes de ventas de juegos first-party —incluidos DLC y contenidos adicionales— en plataformas distintas a las consolas PlayStation.
En términos simples: PC y Xbox.
Desde el primer período reportado bajo esta categoría (Q1’22) hasta el más reciente trimestre (Q3’25), Sony acumuló al menos 2.370 millones de dólares gracias a este modelo. No se trata de una estimación especulativa: surge de sumar los datos oficiales de Sony con el calendario de lanzamientos multiplataforma que la compañía sostuvo en los últimos años.
La cifra, por sí sola, no compite con los ingresos totales de PlayStation. Pero el mensaje es otro: Sony ya no depende exclusivamente de vender consolas para monetizar su catálogo.
Qué juegos están alimentando este ingreso

Sony ha llevado a PC una parte significativa de su catálogo de PlayStation 4 y PlayStation 5, con resultados consistentes. Títulos como Horizon Zero Dawn, God of War, Days Gone, Spider-Man, The Last of Us Part I y más recientemente Helldivers 2, encontraron en Steam y otras tiendas digitales una segunda vida comercial.
Aquí aparece un punto interesante: no todos los juegos incluidos en “Other Software” son desarrollados internamente por estudios propiedad de Sony. El caso de Helldivers 2 es paradigmático. El juego fue desarrollado por Arrowhead, un estudio independiente, pero Sony lo considera first-party a nivel contable. Lo mismo ocurre con la franquicia MLB The Show, que Sony también registra como propia pese a su naturaleza particular.
Este criterio amplio le permite a Sony engrosar su segmento de “Other Software” y, al mismo tiempo, consolidar una narrativa: el valor está en la IP y en la distribución, no únicamente en la propiedad del estudio.
PC como segundo hogar, no como amenaza
Durante años, Sony defendió la exclusividad como pilar de su estrategia. Y, en esencia, eso no cambió. Pero sí evolucionó. Hoy, el PC funciona como un segundo punto de contacto, cuidadosamente controlado.
La lógica es clara: el usuario de PC no siempre es el mismo que el de consola, pero está dispuesto a pagar por juegos premium, incluso años después de su lanzamiento original. Sony entendió que su back catalog tiene un valor evergreen, siempre listo para generar ingresos sin necesidad de grandes inversiones adicionales.
El resultado no es explosivo trimestre a trimestre, pero sí acumulativo. Una máquina silenciosa de facturación que no depende del ciclo de hardware ni de la escasez de componentes.
Xbox: una puerta entreabierta, pero no para todos
A diferencia de PC, Xbox ocupa un lugar mucho más marginal en esta ecuación. Sony no tiene planes —al menos por ahora— de llevar sus grandes títulos narrativos a la plataforma de Microsoft. Nada de God of War o Spider-Man en Xbox.
Pero eso no significa un cierre total.
La estrategia es quirúrgica: Xbox funciona como una plataforma terciaria para juegos con fuerte componente online, servicios en vivo y microtransacciones. En otras palabras, donde la exclusividad pesa menos que la masa crítica de jugadores.
El ejemplo más claro es el futuro Marathon, el nuevo proyecto de Bungie. Un juego concebido desde el inicio como multiplataforma, donde lo importante no es vender una consola, sino sostener un ecosistema activo durante años.
Sony no está copiando a Microsoft, que lleva prácticamente todo su catálogo a PlayStation. Está jugando otro juego: seleccionar cuidadosamente qué experiencias cruzan de vereda y por qué.
Más dinero que las copias físicas (y eso lo dice todo)
Un dato que no pasa desapercibido: en el primer trimestre del año fiscal 2025, PlayStation generó más ingresos por juegos multiplataforma que por ventas de copias físicas. Es un punto de inflexión simbólico.
La caja azul sigue siendo importante, pero ya no es el centro del negocio. El centro es el contenido, su alcance y su longevidad.
Una Sony más pragmática, menos dogmática
Lo que muestran estos números no es solo una buena decisión financiera, sino un cambio cultural dentro de Sony. La compañía entendió que proteger el valor de la marca no implica encerrarla, sino administrarla con inteligencia.
PC y, en menor medida, Xbox, no son enemigos. Son extensiones controladas de un ecosistema que sigue teniendo a PlayStation como núcleo, pero que ya no vive aislado.
Mirando hacia adelante
El segmento “Other Software” no va a destronar a PlayStation como motor principal de Sony. No es su función. Su rol es otro: diversificar ingresos, reducir riesgos y maximizar el valor de cada juego publicado.
Si algo deja claro este reporte es que Sony ya está pensando en el largo plazo. En un mercado donde los costos de desarrollo se disparan y el hardware deja márgenes cada vez más ajustados, vender el mismo juego en más lugares no es traición. Es supervivencia.
Y, por ahora, una muy rentable.
