
Highlights
▶ El problema no es NVIDIA, es la memoria
La cancelación y el retraso no responden a decisiones creativas de roadmap, sino a una escasez estructural de DRAM que golpea a toda la industria.
▶ Menos lanzamientos, más presión en precios
Con menos GPUs nuevas en el horizonte, el mercado queda atrapado entre stock limitado, precios altos y ciclos de renovación más largos.
▶ La IA redefine prioridades
La demanda de memoria por parte de centros de datos y aceleradores de IA está desplazando al gaming como prioridad comercial.
La industria del hardware para PC gaming atraviesa uno de esos momentos incómodos que nadie quiere admitir en voz alta, pero que todos empiezan a sentir en el bolsillo, en los tiempos de espera y en la falta de anuncios concretos. NVIDIA, el actor dominante del mercado de GPUs de alto rendimiento, habría decidido cancelar sus planes de lanzar una serie GeForce RTX 50 SUPER en 2026 y, al mismo tiempo, postergar su próxima generación RTX 60 “Rubin”, originalmente prevista para 2027. El motivo no es un rediseño estratégico elegante ni un cambio creativo de roadmap: es la crisis global de DRAM.
Según un reporte de Jukan05 en X, NVIDIA actualmente no tiene planes de lanzar nuevas GPUs este año, una afirmación que, de confirmarse oficialmente, marcaría un quiebre fuerte en el ritmo histórico de la compañía. El mismo informe señala que la empresa está reduciendo la producción de la serie RTX 50, reforzando rumores previos que indicaban que estas placas podrían entrar en fase de end of life antes de lo esperado.
CES pasó… y no pasó nada
El primer síntoma de que algo no cerraba fue evidente para cualquiera que siguiera la industria de cerca: CES 2026 llegó y se fue sin anuncios de nuevas GeForce RTX. Para muchos analistas y usuarios, ese evento era la ventana lógica para presentar las esperadas RTX 50 SUPER, una actualización incremental que históricamente NVIDIA utiliza para estirar una generación y mantener presencia en el mercado.
No ocurrió.
No hubo keynote centrada en GPUs gaming, no hubo modelos SUPER, no hubo promesas de lanzamiento “más adelante”. El silencio fue total. Y en el mundo del hardware, el silencio casi siempre significa problemas estructurales.
Producción recortada y RTX 50 cerca del final
El reporte de The Information no se queda ahí. Asegura que NVIDIA está recortando activamente la producción de las RTX 50, una línea que, paradójicamente, aún no logra una disponibilidad estable en muchos mercados. Esto encaja con rumores previos que hablaban de un EOL anticipado para modelos como la RTX 5080 y la RTX 5070 Ti hacia finales de 2025.
La combinación es inquietante:
- No hay nuevas GPUs en camino inmediato.
- Las actuales se producen menos.
- Algunas son prácticamente unobtanium hasta fin de año.
Para el usuario final, el mensaje es claro aunque nadie lo diga oficialmente: no hay recambio a la vista.
La DRAM como cuello de botella global

El factor central detrás de esta decisión sería la crisis de DRAM, un problema que ya viene afectando a múltiples industrias, pero que en el caso de NVIDIA golpea directo al corazón de su negocio gaming.
La razón es simple: las GPUs modernas son cada vez más dependientes de memorias de alta capacidad y altísimo ancho de banda. La RTX 5090, por ejemplo, ya incorpora 32 GB de GDDR7, una cifra que hace apenas unos años parecía impensada para una GPU de consumo.
Si proyectamos eso hacia una hipotética RTX 6090, el escenario se vuelve todavía más exigente:
- Hasta 30% más CUDA cores que la RTX 5090.
- Posiblemente 48 GB de GDDR7.
- Anchos de banda aún mayores.
- Costos de fabricación significativamente más altos.
En un contexto donde la DRAM está siendo absorbida masivamente por data centers de IA, servidores de entrenamiento de modelos y grandes infraestructuras cloud, el gaming pasa a segundo plano. No por falta de interés, sino porque no compite en rentabilidad.
IA primero, gaming después
Este punto es clave para entender el movimiento de NVIDIA. La empresa hoy obtiene la mayor parte de sus ingresos de soluciones para inteligencia artificial, no de tarjetas gráficas para jugadores. La misma DRAM que necesita una RTX 60 es la que demandan los aceleradores para IA, pero estos últimos se venden a precios muchísimo más altos y con contratos corporativos estables.
Desde una lógica puramente empresarial, priorizar IA sobre gaming es una decisión fría, pero racional. Desde la perspectiva del ecosistema PC, es una señal de alarma.
No es casual que ya existan titulares hablando de que NVIDIA estaría “saliendo del gaming de alta gama” en 2026, al menos de forma temporal. Puede sonar exagerado, pero la realidad es que el calendario, hoy, está vacío.
¿Qué implica esto para el mercado?
La falta de nuevas GPUs NVIDIA tiene efectos en cadena:
- Estancamiento tecnológico
Sin nueva generación, los saltos de rendimiento se congelan. Los desarrolladores dejan de apuntar a hardware más potente y optimizan para lo existente. - Precios artificialmente altos
Menos producción + alta demanda = precios sostenidos o inflados, incluso para hardware que ya debería haber bajado. - Ventana de oportunidad para la competencia
AMD e Intel podrían capitalizar este vacío, siempre y cuando logren sortear sus propios problemas de fabricación y suministro. - Impacto directo en PC gaming y esports
Menos recambio de hardware significa ciclos de actualización más largos, algo que afecta tanto a jugadores competitivos como a estudios de desarrollo.
RTX 60 “Rubin”: retrasada, pero no cancelada
Es importante aclarar algo: la serie RTX 60 no estaría cancelada, solo retrasada. Sin embargo, mover un lanzamiento que estaba pensado para 2027 ya nos habla de un problema serio en la planificación de largo plazo.
NVIDIA no está ajustando semanas o meses: está replanteando una generación completa. Y cuando una empresa de este tamaño hace eso, es porque el contexto global cambió de manera profunda.
Un cambio de era para el PC gaming
Lo que estamos viendo no es solo un problema puntual de NVIDIA. Es una señal de que el PC gaming dejó de ser el centro del universo tecnológico. Hoy compite por recursos con la IA, el cloud, la automatización industrial y los servicios corporativos.
El resultado es este: menos GPUs, más caras, con ciclos de vida más largos.
Para los jugadores, toca ajustar expectativas. Para la industria, toca leer el momento con claridad. Y para NVIDIA, el desafío será enorme: cómo volver a seducir a un público que históricamente sostuvo su marca, en un mundo donde la DRAM y la prioridad ya no juegan a su favor.
El mensaje es incómodo, pero necesario: el futuro del hardware gaming ya no se define solo por potencia. Se define por disponibilidad. Y hoy, esa disponibilidad está en crisis.
