
Highlights
– PS6 y Xbox Next usarán mucha más memoria que la generación actual.
– La DRAM encarece y amenaza el calendario next-gen.
– Sony y Microsoft evalúan retrasos para evitar precios excesivos.
La crisis global de la memoria DRAM amenaza con alterar uno de los calendarios más esperados de la industria del gaming: el lanzamiento de la próxima generación de consolas. Según un nuevo informe del periodista Tom Henderson para Insider Gaming, PlayStation 6 y la próxima Xbox podrían no llegar en el período previsto de 2027-2028, debido a problemas críticos de suministro y al aumento sostenido de los precios de la RAM.
El escenario preocupa tanto a Sony como a Microsoft, que hoy evalúan si retrasar sus consolas para evitar un impacto comercial severo. La DRAM, componente esencial para cualquier sistema moderno, atraviesa una etapa de encarecimiento sin precedentes, impulsada por la demanda en sectores como inteligencia artificial, centros de datos y hardware empresarial.
Un problema estructural que va más allá del gaming
De acuerdo con Henderson, los fabricantes de memoria eventualmente podrán ampliar su infraestructura y estabilizar precios, pero ese proceso llevará años. El problema es el “mientras tanto”. Las consolas de próxima generación ya se perfilan como significativamente más caras que sus predecesoras, y la presión sobre la RAM podría llevar esos precios a niveles difíciles de justificar para el consumidor masivo.
Históricamente, las consolas se lanzaron con cierto nivel de subsidio, asumiendo pérdidas iniciales que se compensan con la venta de juegos y servicios. Sin embargo, el aumento del costo de la DRAM pone en jaque ese modelo, especialmente cuando se habla de hardware mucho más ambicioso.
Más potencia, más memoria, más costos

Las filtraciones coinciden en que PS6 y Xbox Next utilizarán APUs basadas en AMD RDNA 5, con capacidades gráficas y de ray tracing muy superiores a la generación actual. Esto implica hasta tres veces más memoria DRAM que en PlayStation 5 o Xbox Series X.
Ese salto técnico tiene un costo directo: solo la memoria representaría una parte sustancial del presupuesto de fabricación. En un mercado extremadamente sensible al precio, un error de cálculo podría ser letal. Como resume Henderson, el precio es el factor número uno que define si un producto de alto rendimiento triunfa o fracasa.
Estrategias divergentes, mismo obstáculo
Frente a este panorama, Microsoft estaría explorando un camino alternativo. Distintos reportes indican que la próxima “Xbox” podría no ser una consola tradicional, sino una línea de PCs prearmadas con chips AMD semi-custom, integradas al ecosistema Xbox.
La lógica es clara: más formatos, más flexibilidad. Pero el problema persiste. Más dispositivos equivalen a mayor demanda de DRAM, lo que implica más costos que Microsoft deberá absorber o trasladar al consumidor.
Sony, en cambio, mantendría su estrategia clásica: un lanzamiento fuerte con PlayStation 6, seguido algunos años después por una posible versión Pro. Aun así, la compañía japonesa no está exenta del impacto de la crisis de memoria.
Un efecto dominó en toda la industria
El temor no es solo el retraso, sino el efecto cascada. Analistas ya vinculan posibles demoras de títulos clave —como GTA 6— con la ventana de lanzamiento de las nuevas consolas. Si el hardware no está listo o es demasiado caro, todo el ecosistema se resiente.
Planificar una generación completa bajo estas condiciones es, según fuentes de la industria, un verdadero dolor de cabeza. La DRAM dejó de ser un componente invisible y pasó a convertirse en el cuello de botella que puede redefinir el futuro del gaming en consolas.
