
Highlights
Anteojos que lo cambian todo
Un par de gafas especiales revelan la verdad oculta: los objetos de tu casa tienen personalidad, deseos y ganas de interactuar (y tal vez algo más).
El romance está en los detalles
Olvidate de bares y aplicaciones de citas. Acá el amor (o el coqueteo) puede estar en la mesita de luz, la cama o cualquier rincón del hogar.
Un simulador de citas sin filtros
No hay tutorial ni camino marcado. Simplemente mirás a tu alrededor, elegís con qué objeto querés charlar y descubrís que hasta el mueble más común tiene una historia que contar.
Hay juegos que te preparan para lo que viene. Te muestran un menú, un tutorial, un camino claro. Date Everything no es uno de esos. Acá ponés unos anteojos especiales, mirás a tu alrededor y descubrís que la mesita de luz tiene sentimientos.
Y ganas de charlar. Y tal vez… algo más.
Un mundo que habla (literalmente)
La acción transcurre en una casa. Una casa común, con muebles comunes, hasta que te ponés los lentes Skyler Specs. Ahí todo cambia. Los objetos cobran voz. Tienen personalidad. Tienen deseos. Y quieren hablar con vos.
El tutorial explica lo básico. Cada objeto tiene un status: amor, amistad, odio. También hay puntos de especialización que podés subir: empatía, inteligencia, carisma, equilibrio. Con esos puntos, las conversaciones fluyen mejor. O no.
Podés hablar con un objeto una vez por día. Después, si la charla fue bien, tal vez acepte una cita. Sí, una cita. Con un objeto.
Los personajes que no esperabas
La casa está llena de personalidades. Skyler Specs, los lentes que usás, también hablan. Tienen funciones propias y comentarios sobre lo que hacés. Dorian es la puerta. Literalmente una puerta parlante que guía tus interacciones. Si querés pasar a otra habitación, primero tenés que charlar con ella.
Está la investigadora de rumores. Te da pistas. Te activa herramientas para rastrear sospechosos. Sí, hay misterios en esta casa. Y objetos que esconden secretos.
Umbra es la sombra. La personificación de la oscuridad. Tiene un arco narrativo propio, con poder, tensión y una exploración de identidad. Salir con tu propia sombra es una experiencia que no sabías que necesitabas.
Después están los objetos más mundanos. Una máquina de coser defectuosa que solo quiere que le devuelvan el dinero. Un libro de autoayuda pésimo que intenta convencerte de que negocies con tu manager. Una cama con una personalidad fuerte que habla de soledad y compañía. Cada uno tiene su historia. Cada uno quiere algo de vos.
Humor que funciona en capas

Date Everything está en inglés. Los diálogos tienen juegos de palabras, chistes autorreferenciales, ironía fina. A veces la traducción mental es parte del juego. Descifrar lo que dice un objeto mientras intentás conquistarlo genera una dinámica de rompecabezas lingüístico.
El humor también viene de la situación. Estás intentando seducir una puerta. Una puerta que te juzga. Que tiene estándares. Que tal vez te rechace y te deje afuera. Es absurdo, pero funciona.
Hay momentos de ternura. La cama que habla de la soledad pega más fuerte de lo que debería. La sombra que busca reconocimiento también. El juego no es solo chistes. Es reflexión envuelta en rareza.
Las herramientas de Date Everything

Date Everything no es solo charla. Tiene sistemas.
Los Rumors te permiten rastrear pistas sobre los objetos. Saber qué les gusta, qué odian, qué los ofende. Después está el RER, una herramienta para evaluar sospechosos y gestionar información. Hay una capa de investigación, de conocer al otro antes de lanzarte.
También hay poderes. Umbra te da acceso a habilidades vinculadas a la penumbra. A medida que profundizás en su historia, desbloqueás cosas nuevas. No es solo romance. Es progresión.
El ritmo de la exploración

La casa se abre de a poco. Cada día podés hablar con un objeto. Cada conversación suma puntos. Cada cita desbloquea nuevas rutas. No hay apuro. El juego premia la paciencia.
Pero también hay un reloj. Las mañanas y las noches traen objetos diferentes. Lo que no hablaste hoy, tal vez mañana cambie. Algunos objetos tienen horarios. Otros aparecen solo si cumpliste ciertos requisitos.
Es un sandbox de relaciones raras. Podés especializarte en un objeto o explorar todos. El juego no te empuja. Te invita.
Los temas detrás del disparate
En el fondo, Date Everything habla de conexión. De qué significa querer algo que no es humano. De cómo la tecnología puede darle voz a lo inanimado y qué hacemos con eso.
También habla de poder. Las herramientas que recibís para investigar a los objetos, para conocer sus secretos, plantean preguntas sobre vigilancia y confianza. ¿Está bien saber todo del otro antes de hablar? ¿O eso rompe la magia?
El humor funciona como alivio. Los momentos incómodos se disuelven en chistes. Las situaciones raras se vuelven divertidas. Date Everything no te deja hundirte en la reflexión existencial. Siempre hay un objeto haciendo un chiste malo para sacarte de ahí.
Lo que la sesión dejó claro
Jugar Date Everything es una experiencia extraña. Te reís, te preguntás qué estás haciendo, y de repente te importa lo que piensa una máquina de coser. La comunidad alrededor también juega. Los que miran comentan, traducen, teorizan. El juego se vuelve colectivo aunque sea de un solo jugador.
Las barreras del idioma existen. Los diálogos largos en inglés exigen atención. A veces se pierden matices. Pero cuando entendés el chiste, funciona doble.
Valoración
Date Everything no es para todos. Si buscás acción, combate, objetivos claros, mejor buscá otro lado. Pero si te interesa explorar un mundo donde los objetos tienen sentimientos y querés ver qué pasa, acá hay horas de diversión rara.
El diseño de personajes es sólido. Las mecánicas acompañan. El humor engancha. Y la profundidad está, aunque escondida bajo capas de absurdo.

